La Gesta de los Nobles - Extractos Relativos a Juana de Arco

 


De la Doncella venida ante el rey y las maravillas de ella

He aquí las cosas durante [aquellos tiempos]: fue llevada a Chinon ante el rey de Francia una joven de condición humilde, doncella de vida santa y religiosa, del país de Barrois, hija de un pobre labrador de aquella región y de su mujer, quienes vivían de su honesto trabajo, de unos veinte años de edad. Y en su infancia había sido pastora y sabía poco de las cosas mundanas, hablaba poco. Esta doncella solo hablaba de Dios y de su bendita Madre, de los ángeles, de los santos y santas del paraíso, y decía que en varias ocasiones le habían sido reveladas ciertas cosas concernientes a la salvación del rey y la preservación de todo su señorío; las cuales Dios no quería que le fueran arrebatadas ni usurpadas, sino que sus enemigos serían expulsados. Y estaba encargada de decir y comunicar estas cosas al rey antes de la fiesta de San Juan de 1429.

Así fue escuchada la doncella por el rey en su consejo, y allí expuso las cosas que le habían sido encomendadas, y trató maravillosamente de las maneras de hacer salir a los ingleses del reino. Y no hubo capitán de guerra que tan acertadamente supiera explicar las formas de combatir a sus enemigos, por lo cual el rey y su consejo quedaron asombrados, pues en todas las demás materias era tan sencilla como una pastora.

A causa de esta maravilla, el rey fue a Poitiers y llevó consigo a la Doncella, donde los notables del parlamento y doctores eminentes en teología la hicieron interrogar. Y, tras oírla, afirmaron que la consideraban una cosa divina inspirada por Dios, y aprobaron todos sus hechos y palabras. Por lo cual el rey la tuvo en mayor reverencia.

En aquel tiempo, el rey mandaba reunir gente de todas partes y había hecho llevar gran cantidad de víveres y artillería a Blois, para socorrer la ciudad de Orleans. La Doncella pidió entonces que, para conducir el socorro, el rey le concediera la tropa y el número de hombres que ella requiriera, que no sería gran número ni gran poder, y que para su persona le fuera proporcionada una armadura completa.

Final del capítulo 260

... Y de Gien partió el rey el día de San Pedro, en el mes de junio de 1429, con todo su poder, y tomando su camino directo a Reims, el rey se dirigió hacia Auxerrois. Por medio de sus heraldos, mandó a los burgueses de la ciudad de Auxerre, a los de Cravant y de Coulanges-les-Vineuses —que se mantenían bajo el dominio del rey inglés y del duque de Borgoña— que se rindieran a su obediencia; a lo cual ellos obedecieron, y él los recibió en su gracia, junto con otras villas y castillos de la región, perdonándoles benignamente todas las ofensas. Así, le proveyeron al rey víveres y transporte en abundancia para sostener su ejército, y todo lo que él quiso pedirles, lo emplearon en su servicio.

El rey no entró en Auxerre en esa ocasión, pero para tomar posesión de ella y recibir el juramento del clero y los burgueses, envió a altos señores. Cumplido esto, cruzó el río Yonne, y cada día su ejército fue creciendo por todas partes, tanto con altos señores, barones y nobles, como con burgueses y gente del común.

Mientras cabalgaba por el país y recibía ciudades y plazas en obediencia, siguió su camino directo a la ciudad de Troyes, en Champaña, dentro de la cual el duque de Borgoña había establecido varios capitanes con un contingente de quinientos hombres de armas para resistir contra el rey.

Capítulo 261, del sitio puesto por el rey ante la ciudad de Troyes

... Ante Troyes llegó el rey Carlos de Francia el miércoles, sexto día de julio de 1429, y allí puso sitio por todas partes. Hizo preparar su artillería y ordenó colocar sus bombardas a la orilla de los fosos de la ciudad, que era fuerte y bien cerrada por murallas; contra las cuales mandó que sus bombardas lanzaran sus proyectiles.

Fin de la gesta de los nobles franceses.

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