Asimismo, el sábado siguiente,
veinticuatro del mes de marzo, en la prisión de Juana, bajo la presidencia de
Jean de La Fontaine, nuestro comisario, de nosotros el obispo, y del hermano
Jean Le Maistre, vicario del mencionado señor inquisidor; asistidos por los
venerables maestros, Jean Beaupère, Nicolas Midi, Pierre Maurice y Gérard
Feuillet, doctores; el maestro Thomas de Courcelles, licenciado en teología
sagrada y el maestro Enguerrand de Champrond; oficial de Coutances.
El registro que
contenía las interrogaciones y respuestas de la dicha Juana fue leído, delante
de ella y en francés por Guillaume Manchon, notario abajo firmante. Pero antes
de comenzar esta lectura, el promotor delegado por nosotros y nombrado más
alto, que estaba allí, se ofreció a probar que todo lo que contenía ese dicho
registro, tanto las preguntas como las respuestas, habían sido dicho y hecho,
en caso de que la dicha Juana hubiera negado haber dicho ciertas respuestas que
estaban allí registradas. Entonces, la dicha Juana hizo el juramento de no
agregar nada más que la verdad a sus respuestas.
Después, mientras le
leían los escritos, ella dijo que su apellido era d'Arc (De Arco) o Romée*;
y que en su país las niñas portaban el apellido de su madre. Dijo además que le
sea leído consecutivamente las preguntas y respuestas, y aquello que sea leído
sin contradicción de su parte, ella lo tendrá por verdad y confesado.
Dijo también y agregó
estas palabras sobre el articulo de recibir hábito de mujer:
-
Tráiganme
un vestido de mujer para ir a la casa de mi madre y yo lo tomaré. Es para estar
fuera de las prisiones; Y
cuando ella estuviera fuera de las prisiones, ella tomaría consejo sobre lo que
debería hacer.
Finalmente, después de la lectura del contenido de este registro, la dicha Juana ha confesado que creía haber bien hablado, según lo que había escrito en el registro y como había sido leído; y no ha desmentido ninguno de los otros dichos contenidos en este registro.
