Asimismo, el domingo de la Pasión de Nuestro Señor, dieciocho del mes de marzo, bajo la presidencia de nosotros, el obispo, y de aquel ya nombrado hermano Jean Le Maistre, vicario del Inquisidor, en la casa donde nosotros, el obispo susodicho, habitamos en Rouen, asistido por los reverendos padres, señores y maestros: Gilles, abad de Fécamp; Pierre, prior de Longueville; Jean Beaupère, Jacques de Touraine, Nicolas Midi, Pierre Maurice y Gérard Feuillet, doctores en teología sagrada; Raoul Roussel, doctor en ambos derechos; Nicolas de Venderès y Thomas de Courcelles, licenciados en teología sagrada, nosotros, el obispo susodicho, habíamos expuesto cómo la dicha Juana había sido interrogada durante varios días, y que muchas de sus confesiones y respuestas habían sido puestas por escrito, pidiendo a los asesores de prestarnos sus deliberaciones y consejos sobre el modo de proceder ulteriormente en esta materia. Y les hemos hecho leer muchas afirmaciones extraídas por ciertos maestros, siguiendo nuestra orden, de respuestas de la mencionada Juana, con el fin de que viesen más a pleno la materia y deliberasen más seguros sobre lo que había de hacerse.
Estos dichos señores y
maestros, oída esta exposición, solemne y cuidadosamente deliberaron. Después
de haber escuchado las opiniones de todos, hemos concluido y ordenado que cada
uno de ellos examinara y estudiara diligentemente esta materia, consultara las
opiniones de los doctores en los libros auténticos sobre las afirmaciones con
el fin de que el jueves siguiente pudiéramos debatirlas, cada uno aportando su
opinión; y hasta entonces, a partir de los interrogatorios y respuestas de la
dicha Juana, sería redactado ciertos artículos que, ante nosotros los jueces y
contra ella, serían propuestos en juicio.
Reunión en la casa del obispo del día 22 de marzo:
Asimismo, el jueves
siguiente, día veintidós del mes de marzo, en Rouen, en la casa donde nosotros
el obispo habitamos; bajo nuestra presidencia y la del hermano Jean Le Maistre,
vicario del señor inquisidor, comparecieron las venerables personas los
maestros Jean de Chastillon, Erard Emengart, Guillaume Le Boucher,
Pierre, prior de Longueville, Jean Beaupère, Jacques de Touraine, Nicolas
Midi, Maurice Du Quesnay, Pierre Houdenc, Jean de Nibat, Jean Le Fèvre, Pierre
Maurice, Jacques Guesdon y Gérard Feuillet, doctores en teología sagrada; Raoul
Roussel, tesorero de la Iglesia de Rouen, doctor en ambos derechos; Nicolas de
Venderès, archidiácono de Eu en la iglesia de Rouen, y Jean de La Fontaine,
licenciados en derecho canónico; Guillaume Haiton, Nicolas Couppequesne, Thomas
de Courcelles, licenciados en teología sagrada; Nicolas Loiseleur, canónigo de
la iglesia de Rouen y el hermano Ysambard de La Pierre, de la Orden de los
hermanos Predicadores.
A aquellos que se encontraban
reunidos ante nosotros, les fueron comunicados varios reportes sobre esta
materia, compilados y motivados por varios doctos señores y maestros. Después
de haber visto y oído las opiniones de cada uno y haberlas discutido
largamente, hemos concluido y ordenado que lo que había sido extraído del registro
de confesiones de la dicha Juana sería redactado en un pequeño numero de artículos,
bajo la forma de afirmaciones y proposiciones. Los cuales serían comunicados a
cada uno de los doctores y maestros con el fin de que pudiesen más fácilmente dar
sus opiniones. En cuanto al resto, es decir, si Juana deberá ser interrogada y
examinada ulteriormente, procederemos de tal manera que, con la ayuda de Dios, el
asunto sea conducido para alabanza del Señor y para la exaltación de la fe, de
tal manera que nuestro juicio no sufra ningún vicio.
