Al mismo Padre fray Jerónimo Gracian de la Madre de Dios
JESÚS sea con Vuestra Reverencia. Amén.
Por esta carta verá Vuestra Reverencia lo que en Alba se pasa con su Fundadora. Hanla comenzado a tener miedo, y han hecho que tome monjas, y debe de pasar harta necesidad. Y veo mal remedio para llegar a razón: menester ha Vuestra Reverencia informarse de todo.
No olvide Vuestra Reverencia dejar mandado lo de los velos en todas partes, y declarado por qué personas se ha de entender la Constitución; porque no parezca que las aprieta más, que yo temo más que no pierdan el gran contento con que nuestro Señor las lleva, que esas otras cosas. Porque sé que es una monja descontenta; y mientras ellas no dieren más ocasión de la que hasta ahora han dado, no hay por qué las aprieten en más de lo que prometieron.
A los confesores, no hay para qué los vean sin velo jamás, ni a los frailes de ninguna Orden; y muy menos a nuestros Descalzos. Podría ser declarado cómo si tienen nuncio y no tienen padre, y aquel tiene cuenta de ellas, o personas de muy mucho deudo, que ello mismo se les lleva razón; o si hay Duquesa, o Condesa, persona principal: en fin, en donde no pueda haber peligro, sino provecho. Y cuando no fuere de esta suerte, que no se abra; o si otra cosa se ofreciere que sea duda, que se comunique con el Provincial y se pida licencia; y si no, que jamás se haga.
Mas yo he miedo no la dé el Provincial con facilidad. Para cosa de alma, parece que se puede tratar sin abrir velo. Vuestra Reverencia lo verá.
Harto deseo les venga luego alguna [persona] que traiga algo, para pagar lo que se ha gastado en la obra. Dios lo guíe, como ve la necesidad. Aquí están bien, que todo les sobra —digo cuanto a lo exterior—, que para el contento interior, poco hará esto; mejor le hay en la pobreza. Su Majestad nos lo dé a entender, y haga a Vuestra Reverencia muy santo. Amén.
Indigna sierva y súbdita de Vuestra Reverencia,
Teresa de Jesús.
