A la ilustrísima señora doña Luisa de la Cerda, señora de
Malagón
JESÚS sea con Vuestra Señoría.
Ni lugar ni fuerzas tengo para escribir mucho, porque a pocas personas escribo ahora de mi letra. Poco ha escribí a Vuestra Señoría. Yo me estoy ruin. Con Vuestra Señoría y en su tierra me va mejor de salud, aunque la gente de esta no me aborrece, gloria a Dios. Mas como está allá la voluntad, así lo querría estar el cuerpo.
¿Qué le parece a Vuestra Señoría cómo lo va ordenando Su
Majestad tan a descanso mío? Bendito sea Su nombre, que así ha querido
ordenarlo por manos de personas tan siervas de Dios, que pienso se ha de servir
mucho Su Majestad en ello. Vuestra Señoría, por amor de Su Majestad, ande
intentando haber la licencia. Paréceme no nombren al Gobernador, que es para
mí, sino para Casa de estas Descalzas; y digan el provecho que hacen donde
están (al menos por las de nuestro Málaga no perderemos, gloria a Dios), y verá
Vuestra Señoría que presto tiene allá esta su Sierva; que parece quiere el
Señor no nos apartemos. Plega a Su Majestad sea así en la gloria, con todos
estos mis Señores, en cuyas Oraciones me encomiendo mucho. Escríbame Vuestra
Señoría cómo le va de salud, que muy perezosa está en hacerme esta merced.
Estas Hermanas besan a Vuestra Señoría las manos. No puede
creer los perdones y ganancias que hemos hallado para las Fundadoras de esta
Orden: son sin número. Sea el Señor con Vuestra Señoría. Es hoy día de Santa
Lucía.
Indigna Sierva de Vuestra Señoría,
Teresa de Jesús, Carmelita.
