LVI Carta de Santa Teresa de Ávila

 


A la misma Madre María de San José, Priora de Sevilla

JESÚS sea con Vuestra Reverencia.

¡Oh, mi hija! Qué carta me envía, llena de buenas nuevas, tanto sobre su salud como de esa monja que nos hace tan buena obra como será pagar la casa. Quiera Dios que no haya algún desmán, que harto se lo suplico, pues me daría grandísimo contento verlas descansadas. Si entrare, sosténgala por amor de Dios, que todo lo merece.

Quisiera mucho tener tiempo para escribirle más largo, pero hoy he escrito a Ávila, a Madrid y a otras partes, y tengo la cabeza como de mala fortuna. He recibido las cartas que menciona. Una que escribí a mi padre, el Prior de las Cuevas, que iba abierta para que la viera Vuestra Reverencia, debe de haberse perdido, pues no me dice nada. Solas habrán quedado, sin nuestro buen Padre.

Diga al Señor García Álvarez que ahora ha de necesitarse más que nunca. Me alegra que haya entrado su parienta: encomendémela mucho, y también a las de Paterna, a quienes quisiera mucho escribir. Envíeles esta, para que sepan que estoy bien y que me alegró su carta, y saber que van bien Margarita y el confesor.

Que no se espanten, ni estén luego como nosotras, que es un desatino; ni pongan tanto en que no se hablen, y otras cosas que de suyo no son pecado. Gente acostumbrada a otra cosa, harán más pecados si se les quita. Es menester tiempo, y dejar obrar a Dios, que sería desesperarlas. Harto se lo pedimos acá.

El sufrirlas, que la insulten, es malo; salvo que sea sin poder evitarlo o sin que se note. Es menester que entiendan las que gobiernan, que dejando el encierro, lo demás ha de obrarlo Dios, y llevarlo con gran suavidad. Él sea con ella, hija mía, y me la guarde, como a todas, y a las de mis encomiendas.

A la Priora de Paterna (que en todas sus cartas no hace más caso de Sor Gerónima como si allí no estuviese, y quizás hace más que ella), que me diga cómo le va, y a Sor Gerónima, que me lo escriba. Y a ambas, que pongan en Dios su confianza, para que acierten en todo, y no piensen que han de hacer nada por sí solas.

Yo estoy bien. La Madre Priora de Malagón, como de costumbre. Dígame si llevaba nuestro Padre dinero para el camino, que he entendido que no. Envíele ella mi carta a buen recaudo, y con brevedad, por caridad; pero que sea con persona de confianza. Harto me pesa que se vaya el Fiscal de ahí. Parece que quiere Dios que él solo se vea que lo hace.

Al Prior del Carmen de Vuestra Reverencia, mis encomiendas, y a mi buen Fray Gregorio, que me escriba. Hoy es 17 de enero del año mil quinientos setenta y siete.

Yo,
Sierva de Vuestra Reverencia,
Teresa de Jesús.

En gracia me han caído sus maitines. Yo creo que irían bien, que siempre ayuda el Señor a la mayor necesidad. No deje de escribirme, aunque no esté ahí nuestro Padre. Yo no lo haré tantas veces, aunque solo fuera por los portes.

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