A la Madre María de San José, Priora de las Carmelitas Descalzas del Convento de San José de Sevilla
JESÚS
La gracia del Espíritu Santo sea con Vuestra Reverencia.
¡Cómo quisiera escribir muy largo! Pero como estoy escribiendo otras cartas, no tengo tiempo. Al Padre Fray Gregorio le he dicho que escriba detalladamente sobre todo el viaje. El caso es que hay poco que contar, porque hemos venido muy bien, y no con mucho calor; y llegamos sanas, gracias a Dios, el segundo día de Pascua. Encontré a la Madre Priora mejor, aunque no está del todo buena. Tenga mucho cuidado en encomendarla a Dios. Me he alegrado mucho con ella.
Por caridad le pido que me escriba por todos los medios posibles, para que yo sepa siempre cómo están. Me encomiendo mucho a García Álvarez, y que nos diga del pleito, y de todo, y más de nuestro Padre, si ya ha llegado.
Le he escrito muy encargadamente, que no confíe en ninguna persona. Mire que no haga principio, si no es con él, que tanta necesidad tiene, y se podrá hacer sin que se entienda. Y ya que se entienda, hay mucha diferencia entre un prelado y un súbdito; y le va tanto en la salud, que todo es poco lo que podamos hacer. La Madre Priora enviará algo de dinero con el Padre Fray Gregorio para esto, y lo que se ofrezca y haga falta, que de verdad lo quiere mucho, y así lo hace de buen grado. Y está bien que él lo sepa: porque yo le digo que tendrán poca limosna, y que así podría ser que se quedaran sin comer, si la dan a otros. Yo deseo mucho que ellas no tengan inquietud en nada, sino que sirvan mucho a nuestro Señor. Quiera Su Majestad que así sea, como yo se lo suplico. A la Hermana San Francisco, que sea buena historiadora, para contar lo que suceda.
Como vengo de esa casa, me ha parecido este lugar más difícil. Bastante trabajo tienen aquí estas hermanas. Teresa ha venido, especialmente el primer día, algo tristona: decía que por dejar a las hermanas. Pero al verse aquí, fue como si toda su vida hubiera estado con ellas: de tanto contento, casi no cenó la noche que llegamos. Me he alegrado mucho, porque creo que su afecto por ellas es muy profundo.
Con el Padre Fray Jerónimo volveré a escribir.
Por ahora no más que pedir al Señor que la guarde y la haga santa, para que todas lo sean. Amén.
Hoy es viernes después de Pascua. Esta carta désela a nuestro Padre con cuidado; y si no está ahí, no se la envíe, sino con persona muy segura, que es importante. Año de mil quinientos setenta y seis.
De Vuestra Reverencia,
Teresa de Jesús
Teresa no la escribe, porque está ocupada. Dice ella que es Priora, y se le encomienda mucho.
