Juicio de Condena - Deliberación tras el Relapso (29 de Mayo de 1431)

 


Item, el día siguiente, a saber el martes después de la Trinidad, día 29 del mes de mayo, nosotros, los jueces susodichos, hicimos asamblea en la capilla del arzobispo de Rouen con los doctores y las personas eruditas tanto en teología como en derecho canónico y civil: reverendos padres en Cristo, los señores abades de la Sainte-Trinité de Fécamp, de Saint-Ouen de Rouen y de Mortemer; los señores y los maestros Pierre, prior de Longueville-Giffard, Jean de Châtillon, Erard Emengart, Guillaume Erart, Guillaume Le Boucher, Jean de Nibat, Jean Le Fèvre, Jacques Guesdon, Pierre Maurice, doctores en teología sagrada, Jean Garin y Pasquier de Vaulx, doctores en derecho canónico; André Marguerie, Nicolas de Venderès, archidiácono en la Iglesia de Rouen; Guillaume Haiton, Nicolas Couppequesne, Guillaume de Baudribosc, Richard de Grouchet, Thomas de Courcelles, bachilleres en teología sagrada; Jean Pinchon, Jean Alespée, Denis Gastinel, Jean Maugier, Nicolas Caval, Nicolas Loiseleur, Guillaume Desjardins, canónigos de la catedral de Rouen, los unos maestros, los otros licenciados en derecho canónico o en derecho civil y en medicina; Jean Tiphaine, Guillaume de La Chambre, Guillaume de Livet, Geoffroy du Crotay, Jean Le Doulx, Jean Colombel, Aubert Morel, Pierre Carré, los unos licenciados en derecho canónico o civil, los otros maestros o licenciados en medicina; Martin Lavenu, el hermano Ysambart de La Pierre; y maestro Guillaume du Désert, canónigos de la Iglesia de Rouen.

En su presencia, nosotros, el obispo susodicho, hemos expuesto que desde la última sesión publica tenida en el mismo lugar durante la vigilia de Pentecostés, habíamos hecho amonestar a la dicha Juana, siguiendo su consejo; y ciertos puntos donde ella era juzgada en defecto y error, siguiendo la deliberación de la Universidad de Paris, le fueron expuestos; y la exhortamos a querer rechazarlos y volver al camino de la verdad. Como ella no consentía en nada, y no quería decir nada más, y que también el promotor afirmaba que no había más nada para decir o proponer contra ella, hemos pronunciado la clausura de la causa y asignado los partidos a comparecer el jueves siguiente para escuchar la sentencia, así como es relatado más alto. Además, hemos recordado lo que fue hecho ese jueves, y como la dicha Juana, después de la solemne predicación y las admoniciones que le fueron hechas, había revocado y abjurado sus errores, firmado de su mano la revocación y la abjuración, como es relatado más en profundidad precedentemente. Y ese jueves, después de la cena, había sido amonestada caritativamente por nosotros, y el vicario del señor inquisidor y nuestros asesores, de persistir con buen propósito y de protegerse de un caso de relapso. Entonces obedeciendo también a los preceptos de la Iglesia, Juana dejó el hábito de hombre y tomó el hábito de mujer, como es dicho más largamente arriba. Pero, con la tentación del Diablo, de nuevo, ante muchos testigos, ella contó que las voces y espíritus que habían acostumbrado de aparecerle habían venido a ella, y le habían dicho muchas cosas. Además, esta Juana, dejando el hábito de mujer, había tomado de nuevo el hábito de hombre. Entonces, cuando esto nos fue informado, nos reunimos con ella y la interrogamos, como se ha dicho ya.

Entonces en presencia de los dichos señores y maestros más arriba nombrados, reunidos en esta capilla del arzobispo, hicimos leer las últimas confesiones y afirmaciones de esta Juana, es decir, aquellas que fueron dichas en nuestra presencia, ayer, y que son transcritas más arriba; y preguntamos a los asistentes sus consejos y deliberaciones. Opinaron así:

El maestro Nicolas de Venderès, licenciado en derecho canónico, archidiácono de Eu y canónigo de la catedral de Rouen, estima que Juana es y debe ser reputada como hereje; la sentencia una vez pronunciada por nosotros, sus jueces, Juana debía ser abandonada a la justicia secular, pidiéndole que actúe dulcemente con ella.

El reverendo padre en Cristo, monseñor Gilles, abad del monasterio de la Sainte-Trinité de Fécamp, doctor en teología sagrada, declaró que Juana es relapsa. Sin embargo, es bueno de releerle la cedula que se le leyó hace poco; que se la expliquen predicándole la palabra de Dios. Esto hecho, nosotros los jueces, no tendríamos más que declararla hereje y abandonarla a la justicia secular, rogándole que actúe con dulzura hacía esta Juana.

El maestro Jean Pinchon, licenciado en derecho canónico, archidiácono de Jouy, canónigo de las Iglesias de Paris y de Rouen, opinó que esta Juana es relapsa; en vistas al procedimiento ulterior, él se remite a los maestros en teología.

El maestro Guillaume Erart, doctor en teología sagrada, sacristán y canónigo de las iglesias de Langres y de Laon, deliberó que esta mujer es relapsa; y dado que ella es relapsa, se debía abandonarla a la justicia secular. Sobre el resto, el opina como monseñor de Fécamp.

El maestro Robert Ghillebert, doctor en teología sagrada, decano de la capilla del rey nuestro señor, dio una opinión conforme a la de Guillaume Erart.

El reverendo padre en Cristo, monseñor el abad del monasterio de Saint-Ouen de Rouen deliberó como monseñor el abad de Fécamp.

El maestro Jean de Châtillon, doctor en teología y canónigo de la Iglesia de Evreux, opinó conforme a la deliberación de monseñor el abad de Fécamp.

El maestro Guillaume Le Boucher, doctor en teología, declaró que la dicha mujer es relapsa y que se debía condenarla como hereje. Sobre el resto, el adhiere a la deliberación de monseñor de Fécamp.

El reverendo padre mi señor Pierre, prior del priorato de Longueville-Giffard, doctor en teología sagrada, declaró que si pasada la época de la Pasión esta mujer confiesa los puntos contenidos en la cédula, el adhiere a la deliberación del dicho señor abad de la Sainte-Trinité de Fécamp.

El maestro Guillaume Haiton, bachiller en teología sagrada, opinó que, visto los artículos leídos, esta mujer es relapsa y debe ser condenada como hereje. Y adhiere a la deliberación de monseñor de Fécamp.

El maestro André Marguerie, licenciado en derecho civil y bachiller en derecho canónico, archidiácono de Petit-Caux y canónigo de Rouen; el maestro Jean Alespée, licenciado en derecho civil, canónigo de Rouen; el maestro Jean Garin, doctor en decreto, canónigo de la Iglesia de Rouen deliberaron en conformidad con monseñor de Fécamp, ya nombrado.

El maestro Denis Gastinel, licenciado en uno y otro derecho, canónigo de Rouen, declaró que esta mujer es relapsa y hereje, que debía ser abandonada al brazo secular, y sin suplica.

El maestro Pasquier de Vaulx, doctor en decreto, canónigo de las Iglesias de Paris y de Rouen, opinó conforme a la deliberación de Fécamp, y sin suplica.

El maestro Pierre de Houdenc, doctor en teología sagrada, deliberó que según su opinión, en atención a las burlas y las maneras de esta mujer, le parece que siempre fue hereje, que es relapsa; en consecuencia, ella debe ser estimada hereje y abandonada a las manos de la justicia secular siguiendo la deliberación de monseñor de Fécamp.

El maestro Jean de Nibat, doctor en teología sagrada, opinó que esta mujer es relapsa e impenitente, y debe ser considerada hereje. Y se conforma a la deliberación del abad de Fécamp, nombrado seguido.

El maestro Jean Le Fèvre, doctor en teología sagrada, declaró que esta mujer es obstinada, contumaz, desobediente; y sobre el resto se adhiere a la deliberación de monseñor el abad de Fécamp.

El reverendo padre en Cristo, monseñor Guillaume, abad de Mortemer, doctor en teología sagrada, se remite a la deliberación del dicho monseñor abad de Fécamp.

El maestro Jacques Guesdon, doctor en teología sagrada, opinó conforme a la deliberación del dicho abad de Fécamp.

El maestro Nicolas Couppequesne, bachiller en teología sagrada, canónigo de la catedral de Rouen, adhiere a la deliberación de monseñor el abad de Fécamp.

El maestro Guillaume du Désert, canónigo de la Iglesia de Rouen, opinó como monseñor el abad de Fécamp.

El maestro Pierre Maurice, doctor en teología sagrada, canónigo de Rouen, deliberó que esta mujer debe ser considerada y juzgada relapsa; y adhiere a la deliberación del dicho señor abad de Fécamp.

El maestro Guillaume de Baudribosc, bachiller en teología sagrada; el maestro Nicolas Caval, licenciado en derecho civil; el maestro Nicolas Loiseleur, maestro en artes; el maestro Guillaume Desjardins, doctor en medicina, canónigo de la iglesia de Rouen, opinaron como el dicho señor de abad de Fécamp.

El maestro Jean Tiphaine, doctor en medicina; el maestro Guillaume de Livet, licenciado en derecho civil; el maestro Geoffroy du Crotay, licenciado en derecho civil; el maestro Pierre Carré, licenciado en derecho civil, opinaron conformemente a la deliberación del dicho señor abad de Fécamp.

El maestro Jean Le Doulx, licenciado en ambos derechos; el maestro Jean Colombel, licenciado en derecho canónico; el maestro Aubert Morel, licenciado en derecho canónico; el hermano Martin Lavenu, de la Orden de los hermanos Predicadores; el maestro Richard de Grouchet, bachiller en teología; el maestro Jean Pigache, bachiller en teología; el maestro Guillaume de La Chambre, licenciado en medicina, deliberaron conforme al dicho señor abad de Fécamp.

El maestro Thomas de Courcelles, bachiller en teología, canónigo de las iglesias de Thérouanne y de Laon; el hermano Ysambard de la Pierre, de la Orden de los hermanos Predicadores, opinaron conforme a la deliberación de tan seguido nombrado señor abad de Fécamp. Agregan que esta mujer debía ser aún caritativamente amonestada para la salvación de su alma, y que se dijese que ella no tenía más nada que esperar en cuanto a la vida temporal.

El maestro Jean Maugier, licenciado en derecho canónico, canónigo de Rouen, opinó como el susodicho señor abad de Fécamp.

En conclusión, oídas las opiniones de cada uno, nosotros, los jueces susodichos, les agradecimos y concluimos que se deberá proceder ahora contra esta Juana en tanto como relapsa, conforme al derecho y la razón.

Aclaración: Se verá que Pierre Cauchon, obispo de Beauvais, no releerá ni explicará la cédula como deseaba monseñor de Fécamp y la mayoría de los asesores ya que es “faux en escriture”, es decir, un documento falsificado. Esto se verá en el juicio de rehabilitación.


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