Item, el día siguiente, a saber el miércoles último día del
mes de mayo, Juana fue citada por nosotros para escuchar la sentencia de
derecho, por el ministerio del alguacil delegado en la causa, así como se
encuentra más a pleno en el contenido de las cartas y de la relación con el
alguacil. He aquí el texto de estas cartas.
Contenido de la citación:
“Pierre, por la misericordia divina obispo de Beauvais, y
Jean Le Maistre, vicario del insigne doctor, maestro Jean Graverent, diputado
por la santa Sede Apostólica, inquisidor de la fe y de la perversidad herética
en el Reino de Francia, a todos los padres públicos, rectores de iglesias
establecidas en esta ciudad de Rouen o en otros lugares dentro de esta
diócesis, a todos y a cada uno de ellos, en tanto que requeridos, saludos en
Nuestro Señor.
Por ciertas causas y razones, en muchos lugares más
ampliamente declarados, una mujer, llamada vulgarmente Juana La Doncella, relapsa
en muchos errores contra la fe ortodoxa, después de haber abjurado públicamente
frente a la Iglesia sus dichos errores, ha recaído en ellos, como fue
constatado y como se constata debida y suficientemente, tanto en sus
confesiones y afirmaciones como en otras cosas.
Es por esto por lo que mandamos y encargamos expresamente
a todos y a cada uno de ustedes, según le será requerido, uno no esperando al
otro, ni excusándose el uno con el otro, de citar a la dicha Juana a comparecer
personalmente delante de nosotros, mañana, a las ocho de la mañana, en el
Vieux-Marché de Rouen, para verse declarada por nosotros como relapsa,
excomulgada y hereje, con la notificación hecha a ella como es usual en tales
casos.
Dado en la capilla de la mansión arzobispal de Rouen, el
martes 29 de mayo, del año del Señor 1431, después de la fiesta de la Trinidad
de Nuestro Señor.”
Así firmado: G. MANCHON. G. BOISGUILLAUME.
Item, se sigue el contenido del relato de la ejecución en
relación con la citación anterior:
“Al reverendo padre y señor en Cristo, monseñor Pierre,
por la misericordia divina obispo de Beauvais, y el hermano Jean Le Maistre,
vicario del insigne doctor el maestro Jean Graverent, comisionado por la Santa
Sede Apostólica en el Reino de Francia como inquisidor de la fe y de la
perversidad herética, vuestro humilde Jean Massieu, padre, decano de la
cristiandad de Rouen, reverencia debida con toda obediencia y honor.
Sabiendo vuestras reverendas paternidas que yo, en virtud
de vuestro mandato dirigido a mí, y al cual adjunto estas presentes, he citado
a cierta mujer, vulgarmente llamada La Doncella, a comparecer en persona,
delante de ustedes, este día de miércoles después de la Santa Trinidad de
Nuestro Señor, a las 8 horas de la mañana, en el Vieux-Marché de Rouen, según
la forma y el contenido de vuestro mandato, siguiendo lo que me han mandado
hacer. Dichas cosas, habiéndolas hecho yo de esta manera, se las notifico a
vuestras reverendas paternidades mediante estas presentes, firmadas con mi
sello.”
Dado en el año del Señor 1431, este miércoles, a las 7 de
la mañana.
Entonces, ese mismo día, cerca de las nueve de la mañana,
nosotros los jueces susodichos, nos encontrábamos en el Vieux-Marché de Rouen,
cerca de la Iglesia Saint-Sauver, presentes y asistiendo en esto a los
reverendos padres en Cristo mis señores los obispos de Thérouanne y de Noyon,
los maestros Jean de Châtillon, André Marguerie, Nicolas de Venderès, Raoul
Roussel, Denis Gastinel, Guillaume Le Boucher, Jean Alespée, Pierre de Houdenc,
Guillaume Haiton, el prior de Longueville, Pierre Maurice, y muchos otros
señores y maestros, y eclesiásticos; fue traída la dicha Juana delante de
nosotros, bajo los ojos del pueblo que se encontraba reunido en el dicho lugar
en gran multitud: la colocaron en un cadalso o púlpito.
Y para amonestarla saludablemente y edificar el pueblo,
solemne predicación fue hecha por el insigne doctor en teología, el maestro
Nicolas Midi. Tomó por temática la palabra del Apóstol, capitulo 12 de la
primera epístola a los Corintios: “Si quid patitur unum membrum, compatibur
alia membra… Si un miembro sufre, todos los otros sufren con él”.
Esta predicación terminada, de nuevo amonestamos a esta
Juana que procurara la salvación de su alma, de reflexionar sobre sus males, de
hacer penitencia y de mostrar verdadera contrición. Y la exhortamos a creer en
el consejo de los clérigos y de notables personas que la instruían y le enseñaban
en lo relacionado a su salvación; y especialmente de seguir el consejo de dos
venerables hermanos Predicadores, quienes se encontraban entonces cerca de
ella, y que los habíamos comisionado para instruirla sin descanso y con celo le
dieran saludables admoniciones y saludables consejos.
Esto hecho, nosotros, el obispo y vicario susodichos,
teniendo en cuenta lo que precede, y por lo cual queda claro que esta mujer,
por temeridad obstinada, nunca se apartó de sus errores y de sus abominables crímenes;
aún más, considerando que ella se ha mostrado mil veces más condenable por la
malicia diabólica de su obstinación, enseñando falsa contrición mientras
simulaba pérfidamente penitencia y remordimiento, con perjurio del santo nombre
de Dios y blasfema contra su inefable Majestad; así ella es declarada obstinada,
incorregible y herética, relapsa en la herejía, absolutamente indigna de toda
remisión y de la Comunión que, sin embargo, le hemos misericordiosamente
ofrecido; en atención a todos y cada una de las cosas a considerar en este
asunto, después de madura deliberación y consejo de numerosas y sabias
personas, hemos procedido a la sentencia definitiva en estos términos:
Sentencia definitiva:
“En el nombre del Señor, amen. Todas las veces que el
veneno pestilente de la herejía se aferra obstinadamente en uno de los miembros
de la Iglesia, y le transfigura en un miembro de Satanás, es necesario vigilar
con diligente cuidado con el fin de que el contagio nefasto de esta perniciosa
mancha no se infiltre en los otros miembros del cuerpo místico de Cristo.
También los decretos de los santos padres han prescrito que es necesario que
los herejes endurecidos fuesen separados de en medio de los justos, en vez de
dejar entrar en calor en el seno de nuestra piadosa madre Iglesia estas víboras
perniciosas para gran peligro de los otros fieles.
Es por esto por lo que nosotros, Pierre, por la
misericordia divina obispo de Beauvais y el hermano Jean Le Maistre, vicario
del inquisidor de la perversidad herética, y especialmente comisionado por él
en esta causa, jueces competentes en este partido, hemos declarado por justo
juicio que tú, Juana, vulgarmente llamada La Doncella, estás equivocada en
errores variados y crímenes diversos como el cisma, la idolatría, la invocación
de demonios, y muchos otros numerosos delitos. Sin embargo, como la Iglesia no
cierra su seno a quien regresa a ella, estimando que con un pensamiento puro y
una fe no fingida te habías apartado de esos errores y crímenes, dado que, cierto
día, habías renunciado a ellos, has hecho un juramento público, has hecho voto
y promesa de nunca jamás retornar a los dichos errores o alguna herejía, bajo
ninguna influencia o de manera alguna; sino más bien de permanecer indisolublemente
en la unidad de la Iglesia Católica y la comunión con el pontífice romano, así
como está más ampliamente contenido en la cedula suscrita de tu propia mano; teniendo
en cuenta que después de esta abjuración de tus errores, el autor del cisma y
de la herejía ha hecho irrupción en tu corazón y lo ha seducido, y que tu has
vuelto a caer, ¡Oh dolor! en estos errores y crímenes, tal como el perro
retorna a su propio vomito, tal como resulta suficiente y manifiestamente de
tus confesiones espontaneas y de tus afirmaciones, hemos reconocido, a través
de juicios muy famosos, que con un corazón falso más que con un espíritu sincero
y fiel, has renegado solamente de palabra tus precedentes invenciones y
errores:
Por estos motivos, te declaramos recaída en tus errores
antiguos, y, bajo el peso de la sentencia de excomulgación que tu has originalmente
incurrido, juzgamos que eres relapsa y hereje; y por esta sentencia que,
sentados en este tribunal, llevamos en este escrito y pronunciamos, estimamos
que, tal como un miembro podrido, para que no infectes a los otros miembros de
Cristo, debes ser rechazada de la unidad de la dicha Iglesia, ser apartada de
su cuerpo, y que tu debes ser librada al poder secular; y te rechazamos, te
apartamos, te abandonamos, rogando que este mismo poder secular modere su
sentencia hacía ti, no llevando a la muerte y la mutilación de los miembros: y
si verdaderas señales de arrepentimiento aparecen en ti, que el sacramento de
la penitencia te sea administrado”.
Y yo, Guillaume Colles, también conocido como
Boisguillaume, sacerdote de la diócesis de Rouen, notario público por la
autoridad apostólica y notario de la corte arzobispal de Rouen y notario jurado
en este juicio con muchos otros, afirmo que la transcripción de este presente
juicio ha sido debidamente hecha sobre el registro original conteniendo 111
hojas; y es por esto por lo que he firmado con mi propia mano esta presente
copia del juicio debajo de cada hoja. Y aquí he firmado de mi mano, en testimonio
a la verdad.
BOISGUILLAUME
Y yo, Guillaume Manchon, sacerdote de la diócesis de Rouen, notario apostólico por la autoridad pontifical e imperial, notario jurado de la corte arzobispal de Rouen, notario con otros en esta causa, afirmo haber estado presente con los otros notarios suscritos en la transcripción de este juicio, que esta transcripción ha sido hecha debidamente sobre el registro original del juicio. Es por esto por lo que, con los otros notarios, he suscrito de mi mano en este presente juicio y, así como he sido requerido, he puesto aquí mi firma manual.
G.MANCHON
Y yo, Nicolas Taquel, sacerdote de la diócesis de Rouen, notario publico por la autoridad imperial, notario jurado de la corte arzobispal de Rouen, y llamado en algún momento del dicho juicio, afirmo haber visto y oído hacer, con los otros notarios, la transcripción del dicho juicio sobre el registro original del juicio, que esta transcripción ha sido debidamente hecha. Es por esto por lo que, con los otros notarios, he suscrito de mi propia mano este juicio, y requerido, he colocado aquí mi firma manual.
N.TAQUEL
