Juicio de Condena - Citación a Comparecer (30 de Mayo de 1431)

 


Item, el día siguiente, a saber el miércoles último día del mes de mayo, Juana fue citada por nosotros para escuchar la sentencia de derecho, por el ministerio del alguacil delegado en la causa, así como se encuentra más a pleno en el contenido de las cartas y de la relación con el alguacil. He aquí el texto de estas cartas.

Contenido de la citación:

“Pierre, por la misericordia divina obispo de Beauvais, y Jean Le Maistre, vicario del insigne doctor, maestro Jean Graverent, diputado por la santa Sede Apostólica, inquisidor de la fe y de la perversidad herética en el Reino de Francia, a todos los padres públicos, rectores de iglesias establecidas en esta ciudad de Rouen o en otros lugares dentro de esta diócesis, a todos y a cada uno de ellos, en tanto que requeridos, saludos en Nuestro Señor.

Por ciertas causas y razones, en muchos lugares más ampliamente declarados, una mujer, llamada vulgarmente Juana La Doncella, relapsa en muchos errores contra la fe ortodoxa, después de haber abjurado públicamente frente a la Iglesia sus dichos errores, ha recaído en ellos, como fue constatado y como se constata debida y suficientemente, tanto en sus confesiones y afirmaciones como en otras cosas.

Es por esto por lo que mandamos y encargamos expresamente a todos y a cada uno de ustedes, según le será requerido, uno no esperando al otro, ni excusándose el uno con el otro, de citar a la dicha Juana a comparecer personalmente delante de nosotros, mañana, a las ocho de la mañana, en el Vieux-Marché de Rouen, para verse declarada por nosotros como relapsa, excomulgada y hereje, con la notificación hecha a ella como es usual en tales casos.

Dado en la capilla de la mansión arzobispal de Rouen, el martes 29 de mayo, del año del Señor 1431, después de la fiesta de la Trinidad de Nuestro Señor.”

Así firmado: G. MANCHON. G. BOISGUILLAUME.

Item, se sigue el contenido del relato de la ejecución en relación con la citación anterior:

“Al reverendo padre y señor en Cristo, monseñor Pierre, por la misericordia divina obispo de Beauvais, y el hermano Jean Le Maistre, vicario del insigne doctor el maestro Jean Graverent, comisionado por la Santa Sede Apostólica en el Reino de Francia como inquisidor de la fe y de la perversidad herética, vuestro humilde Jean Massieu, padre, decano de la cristiandad de Rouen, reverencia debida con toda obediencia y honor.

Sabiendo vuestras reverendas paternidas que yo, en virtud de vuestro mandato dirigido a mí, y al cual adjunto estas presentes, he citado a cierta mujer, vulgarmente llamada La Doncella, a comparecer en persona, delante de ustedes, este día de miércoles después de la Santa Trinidad de Nuestro Señor, a las 8 horas de la mañana, en el Vieux-Marché de Rouen, según la forma y el contenido de vuestro mandato, siguiendo lo que me han mandado hacer. Dichas cosas, habiéndolas hecho yo de esta manera, se las notifico a vuestras reverendas paternidades mediante estas presentes, firmadas con mi sello.”

Dado en el año del Señor 1431, este miércoles, a las 7 de la mañana.

Entonces, ese mismo día, cerca de las nueve de la mañana, nosotros los jueces susodichos, nos encontrábamos en el Vieux-Marché de Rouen, cerca de la Iglesia Saint-Sauver, presentes y asistiendo en esto a los reverendos padres en Cristo mis señores los obispos de Thérouanne y de Noyon, los maestros Jean de Châtillon, André Marguerie, Nicolas de Venderès, Raoul Roussel, Denis Gastinel, Guillaume Le Boucher, Jean Alespée, Pierre de Houdenc, Guillaume Haiton, el prior de Longueville, Pierre Maurice, y muchos otros señores y maestros, y eclesiásticos; fue traída la dicha Juana delante de nosotros, bajo los ojos del pueblo que se encontraba reunido en el dicho lugar en gran multitud: la colocaron en un cadalso o púlpito.

Y para amonestarla saludablemente y edificar el pueblo, solemne predicación fue hecha por el insigne doctor en teología, el maestro Nicolas Midi. Tomó por temática la palabra del Apóstol, capitulo 12 de la primera epístola a los Corintios: “Si quid patitur unum membrum, compatibur alia membra… Si un miembro sufre, todos los otros sufren con él”.

Esta predicación terminada, de nuevo amonestamos a esta Juana que procurara la salvación de su alma, de reflexionar sobre sus males, de hacer penitencia y de mostrar verdadera contrición. Y la exhortamos a creer en el consejo de los clérigos y de notables personas que la instruían y le enseñaban en lo relacionado a su salvación; y especialmente de seguir el consejo de dos venerables hermanos Predicadores, quienes se encontraban entonces cerca de ella, y que los habíamos comisionado para instruirla sin descanso y con celo le dieran saludables admoniciones y saludables consejos.

Esto hecho, nosotros, el obispo y vicario susodichos, teniendo en cuenta lo que precede, y por lo cual queda claro que esta mujer, por temeridad obstinada, nunca se apartó de sus errores y de sus abominables crímenes; aún más, considerando que ella se ha mostrado mil veces más condenable por la malicia diabólica de su obstinación, enseñando falsa contrición mientras simulaba pérfidamente penitencia y remordimiento, con perjurio del santo nombre de Dios y blasfema contra su inefable Majestad; así ella es declarada obstinada, incorregible y herética, relapsa en la herejía, absolutamente indigna de toda remisión y de la Comunión que, sin embargo, le hemos misericordiosamente ofrecido; en atención a todos y cada una de las cosas a considerar en este asunto, después de madura deliberación y consejo de numerosas y sabias personas, hemos procedido a la sentencia definitiva en estos términos:

Sentencia definitiva:

“En el nombre del Señor, amen. Todas las veces que el veneno pestilente de la herejía se aferra obstinadamente en uno de los miembros de la Iglesia, y le transfigura en un miembro de Satanás, es necesario vigilar con diligente cuidado con el fin de que el contagio nefasto de esta perniciosa mancha no se infiltre en los otros miembros del cuerpo místico de Cristo. También los decretos de los santos padres han prescrito que es necesario que los herejes endurecidos fuesen separados de en medio de los justos, en vez de dejar entrar en calor en el seno de nuestra piadosa madre Iglesia estas víboras perniciosas para gran peligro de los otros fieles.

Es por esto por lo que nosotros, Pierre, por la misericordia divina obispo de Beauvais y el hermano Jean Le Maistre, vicario del inquisidor de la perversidad herética, y especialmente comisionado por él en esta causa, jueces competentes en este partido, hemos declarado por justo juicio que tú, Juana, vulgarmente llamada La Doncella, estás equivocada en errores variados y crímenes diversos como el cisma, la idolatría, la invocación de demonios, y muchos otros numerosos delitos. Sin embargo, como la Iglesia no cierra su seno a quien regresa a ella, estimando que con un pensamiento puro y una fe no fingida te habías apartado de esos errores y crímenes, dado que, cierto día, habías renunciado a ellos, has hecho un juramento público, has hecho voto y promesa de nunca jamás retornar a los dichos errores o alguna herejía, bajo ninguna influencia o de manera alguna; sino más bien de permanecer indisolublemente en la unidad de la Iglesia Católica y la comunión con el pontífice romano, así como está más ampliamente contenido en la cedula suscrita de tu propia mano; teniendo en cuenta que después de esta abjuración de tus errores, el autor del cisma y de la herejía ha hecho irrupción en tu corazón y lo ha seducido, y que tu has vuelto a caer, ¡Oh dolor! en estos errores y crímenes, tal como el perro retorna a su propio vomito, tal como resulta suficiente y manifiestamente de tus confesiones espontaneas y de tus afirmaciones, hemos reconocido, a través de juicios muy famosos, que con un corazón falso más que con un espíritu sincero y fiel, has renegado solamente de palabra tus precedentes invenciones y errores:

Por estos motivos, te declaramos recaída en tus errores antiguos, y, bajo el peso de la sentencia de excomulgación que tu has originalmente incurrido, juzgamos que eres relapsa y hereje; y por esta sentencia que, sentados en este tribunal, llevamos en este escrito y pronunciamos, estimamos que, tal como un miembro podrido, para que no infectes a los otros miembros de Cristo, debes ser rechazada de la unidad de la dicha Iglesia, ser apartada de su cuerpo, y que tu debes ser librada al poder secular; y te rechazamos, te apartamos, te abandonamos, rogando que este mismo poder secular modere su sentencia hacía ti, no llevando a la muerte y la mutilación de los miembros: y si verdaderas señales de arrepentimiento aparecen en ti, que el sacramento de la penitencia te sea administrado”.

 

Y yo, Guillaume Colles, también conocido como Boisguillaume, sacerdote de la diócesis de Rouen, notario público por la autoridad apostólica y notario de la corte arzobispal de Rouen y notario jurado en este juicio con muchos otros, afirmo que la transcripción de este presente juicio ha sido debidamente hecha sobre el registro original conteniendo 111 hojas; y es por esto por lo que he firmado con mi propia mano esta presente copia del juicio debajo de cada hoja. Y aquí he firmado de mi mano, en testimonio a la verdad.

BOISGUILLAUME

Y yo, Guillaume Manchon, sacerdote de la diócesis de Rouen, notario apostólico por la autoridad pontifical e imperial, notario jurado de la corte arzobispal de Rouen, notario con otros en esta causa, afirmo haber estado presente con los otros notarios suscritos en la transcripción de este juicio, que esta transcripción ha sido hecha debidamente sobre el registro original del juicio. Es por esto por lo que, con los otros notarios, he suscrito de mi mano en este presente juicio y, así como he sido requerido, he puesto aquí mi firma manual.

G.MANCHON

Y yo, Nicolas Taquel, sacerdote de la diócesis de Rouen, notario publico por la autoridad imperial, notario jurado de la corte arzobispal de Rouen, y llamado en algún momento del dicho juicio, afirmo haber visto y oído hacer, con los otros notarios, la transcripción del dicho juicio sobre el registro original del juicio, que esta transcripción ha sido debidamente hecha. Es por esto por lo que, con los otros notarios, he suscrito de mi propia mano este juicio, y requerido, he colocado aquí mi firma manual.

N.TAQUEL

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