El
día miércoles estaban presentes los reverendos padres, señores y maestros:
Gilles, abad de Fécamp; Pierre, prior de Longueville, Jean Beaupère, Jacques de
Touraine, Erard Emengart, Maurice du Quesnav, Nicolas Midi, Pierre Maurice,
Guillaume Le Boucher, Jean de Nibat, Jean Le Fèvre, Jean de Chastillon, Jacques
Guesdon, Gérard Feuillet, doctores en teología sagrada; Raoul Roussel, doctor
en ambos derechos; Robert Le Barbier, licenciado en derecho canónico; William
Haiton, Nicolas Couppequesne, licenciados en teología sagrada; Jean Guérin,
Denis Gastinel, Jean Le Doulx, licenciados en ambos derechos; Jean Pinchon,
Jean Basset, Jean de La Fontaine, Jean Colombel, Jean Duchemin, licenciados en
derecho canónico; André Marguerie, archidiácono de Petit-Caux, Jean Alespée,
Nicolas Caval, Geoffroy du Crotay, licenciados en derecho civil; Guillaume
Desjardins, Jean Tiphaine, doctores; Guillaume de La Chambre, licenciado en
medicina; William Brolbster y John de Hampton, sacerdotes.
Delante
de ellos ha sido continuada la lectura comenzada en la vigilia, de los
artículos del libelo producido por el promotor. Su contenido ha continuado
siendo expuesto a Juana en francés, articulo por articulo; ella ha sido
interrogada sobre cada uno de esos artículos y ha continuado a responderlos así
como sigue.
Artículo
31. “Asimismo,
la dicha Juana, en los tiempos de su juventud y después, se vanaglorió, y cada día
se vanagloria, de tener muchas revelaciones y visiones, sobre las cuales, a
pesar de haber sido caritativamente amonestada, y debida y judicialmente
requerida bajo juramento de derecho, no ha querido ni quiere hacer ningún
juramento; es más, se niega a declararlo suficientemente por palabra o signo,
sino que ha diferido, contradicho y rehusado de hacerlo, y sigue difiriendo,
contradiciendo y rehusando. Y rehusando formalmente en muchas y diversas ocasiones
ha dicho y asegurado, en juicio y en otros lugares, que ella no nos descubriría
sus revelaciones y visiones, aunque la debiéramos desmembrar y hacer tirar por
caballos; que no le arrancaríamos de la boca el signo que Dios le reveló y por
el cual ella conoce que viene de Dios”.
A
este trigésimo primer artículo, Juana respondió que, de revelar el signo u
otras cosas contenidas en el artículo, ella pudo haber dicho que no las
revelaría. Y agrega que en confesión anteriormente hecha, debe constar que, sin
el permiso de Nuestro Señor, ella no revelaría el signo.
[El
22 de febrero, dijo que no pasa un día sin que escuche esa voz, y que también
la necesita mucho.
Además, el sábado 24 de febrero, dijo que esa noche, la voz le dijo muchas
cosas para el bien de su rey, y que habría querido que el rey las supiera en
ese momento, aunque tuviera que abstenerse de beber vino hasta Pascua. Porque
le habría dado gran alegría durante la comida.
Además, el martes 27 de febrero, dijo que en una ocasión le contó a su rey todo
lo que le había sido revelado, porque era algo que lo concernía mucho. Ese
mismo martes, dijo que envió cartas a su rey en las que decía que ella había
enviado a alguien para saber si podría entrar en la ciudad donde estaba el rey;
y que había recorrido más de ciento cincuenta leguas para venir en su ayuda, y
que sabía muchas buenas noticias para él. Y cree que en dichas cartas también
estaba escrito que lo reconocería entre todos los demás.
Además, el jueves 1 de marzo, cuando se le preguntó qué aspecto tenía san
Miguel, respondió que no lo vio con una corona, y sobre sus vestiduras no sabe
nada. Preguntada si el mencionado san Miguel estaba desnudo, respondió:
"¿Pensáis que Nuestro Señor no tiene con qué vestirlo?"
Además, el jueves 15 de marzo, cuando se le pidió que dijera cómo pensó escapar
del castillo de Beaulieu, entre dos piezas de madera, respondió que nunca había
sido prisionera en ningún lugar sin querer escapar; y que, estando en ese
castillo, habría encerrado a sus guardias en la torre, si no hubiera sido por
el portero que la vio y la descubrió. También dijo que, según cree, no fue del
agrado de Dios que se escapara en esa ocasión, y que tenía que ver al rey de
los ingleses, como sus voces le habían dicho, como está escrito más arriba. Ese
mismo jueves, cuando se le preguntó sobre la altura y estatura del ángel que se
le apareció, dijo que respondería el sábado junto con otras cosas que debía
responder, según lo que Dios quisiera. Ese mismo día, cuando se le preguntó
sobre su afirmación de que, por decir la verdad, a veces se cuelga a la gente, y
si sabía de algún crimen o falta por la que podría [o debería] morir si no los
confesaba, respondió que no.
Además, el sábado 17 de marzo, cuando se le preguntó sobre la edad y las
vestiduras de santa Catalina y santa Margarita, respondió: "Tendréis la
respuesta que ya os di sobre esto; no tendréis otra cosa de mí; y ya os he
respondido con la mayor certeza sobre lo que sé."]
Artículo
32. “Asimismo,
por esto se puede y se debe vehementemente presumir que esas revelaciones y
visiones, si realmente la dicha Juana las ha tenido alguna vez, provienen más de
los espíritus mentirosos y malignos que de los buenos; así debe ser considerado
por todos, sobre todo teniendo en cuenta la crueldad, el orgullo, el
comportamiento, las acciones, las mentiras, las contradicciones señaladas en
muchos y diversos artículos, y que pueden bien ser dichas y retenidas como
presunciones legales, enteramente legítimas.”
A
este trigésimo segundo artículo, el Miércoles después de la fiesta de Ramos, 28
de marzo, Juana respondió que ella lo niega, y que ella ha actuado por las
revelaciones de las santas Catarina y Margarita, y que ella lo sostendrá hasta
la muerte. Asimismo, ese mismo día, dijo que fue aconsejada por ciertos de su partido
para poner JHESUS MARIA; y en algunas cartas ponía JHESUS MARIA, y en algunas
otras no. Asimismo, dijo que en cuanto a ese punto en el que hay escrito: “Todo
lo que ella ha hecho, ha sido por consejo Nuestro Señor”, debería estar: “Todo
lo bueno que he hecho”. Interrogada, ese mismo día, si, yendo ante La Charité
ella hizo bien o mal, respondió: “Si yo he hecho mal, me confesaré de eso”.
Interrogada si ella hizo bien al ir ante Paris, respondió que los caballeros de
Francia querían ir ante Paris; y al hacerlo, parece que hicieron su deber de ir
contra sus adversarios.
Artículo
33. “Asimismo,
la dicha Juana, presuntuosa y temerariamente, se vanaglorió y se vanagloria de
conocer el futuro y de haber conocido el pasado, de descubrir las cosas
presentemente ocultas o escondidas; y, esto que se atribuye a la divinidad,
ella se lo atribuye a ella misma, una creatura humana, simple e indocta”.
A
este trigésimo tercer artículo, el Miércoles 28 de marzo, Juana respondió: “Le
pertenece a Nuestro Señor el hacer las revelaciones que a Él le plazca”; y de
la espada y otras cosas del porvenir que ella ha dicho, ha sido por revelación.
[El
sábado 24 de febrero, ella dijo que los borgoñones tendrían guerra si no hacían
lo que debían, y que lo sabía por su voz.
Item, el martes 27 de febrero, interrogada si, cuando fue al asalto frente a la
bastilla de Orleans, dijo a sus hombres que recibiría flechas, saetas o piedras
de bombardas, respondió que no, aunque hubo más de cien heridos. Pero dijo a
sus hombres que no tuvieran miedo, y que levantarían el sitio. Interrogada ese
mismo día sobre ante cuál bastilla retiró a sus hombres, respondió que no lo
recordaba. También dijo que estaba segura de levantar el sitio de Orleans por
una revelación que le fue hecha, y así se lo dijo a su rey antes de venir.
También dijo que, en el asalto a la bastilla del puente, fue herida en el
cuello por una saeta, pero recibió gran consuelo de Santa Catalina y se curó en
quince días; y no dejó de cabalgar y seguir trabajando. Interrogada si sabía de
antemano que sería herida, respondió que sí, y se lo había dicho a su rey, pero
que, a pesar de eso, no dejó de trabajar. Esto le fue revelado por las voces de
Santa Catalina y Santa Margarita. Añadió que fue la primera en colocar la
escalera en la parte superior de la bastilla del puente; y, mientras la
levantaba, fue herida en el cuello por una saeta.
El
jueves 1 de marzo, dijo que antes de siete años, los ingleses perderían un bien
mayor que lo que perdieron ante Orleans. También dijo que los ingleses
sufrirían una pérdida mayor que nunca antes en Francia, y esto sería por la
gran victoria que Dios enviaría a los franceses. Ella sabía esto por una
revelación que le fue hecha, y que antes de siete años ocurrirían estas cosas;
y estaba muy molesta de que se retrasara tanto. Item, dijo, como se mencionó
antes, que sabía esto por revelación, así como sabía que nosotros, el obispo,
estábamos frente a ella. Dijo: "¡Lo sé tan bien como que ustedes están
aquí!" Interrogada sobre en qué año ocurriría esto, respondió: "Aún
no lo sabrán; ojalá fuera antes de San Juan." Ese mismo día, interrogada
si había dicho que ocurriría antes de San Martín de invierno, respondió que
había dicho que antes de San Martín de invierno se verían muchas cosas, y que
podría ser que los ingleses fueran derribados y echados al suelo. Interrogada
sobre lo que dijo a John Grey, su guardia en la prisión, en la fiesta de San
Martín, respondió: "Se lo he dicho." Interrogada por quién sabía que
eso sucedería, respondió que lo sabía por las santas Catalina y Margarita.
Item, ese jueves 1 de marzo, interrogada sobre qué promesas le hicieron las
santas Catalina y Margarita, respondió: "¡Eso no es en absoluto parte de
su proceso!" Entre otras cosas, le dijeron que su rey sería restituido en
su reino, lo quisieran o no sus adversarios. Item, ese mismo día, dijo que
sabía bien que su rey ganaría el reino de Francia; y lo sabía tan bien como que
estábamos ahí.
El
sábado 3 de marzo, interrogada si sus voces no le dijeron nada en general,
respondió: "Sí, en verdad, ellas me dijeron que sería liberada; pero no sé
ni el día ni la hora; y que con valentía les mostrara buena cara."
El
sábado 10 de marzo, interrogada si la salida de Compiègne fue hecha bajo el
mandato de sus voces, respondió que, en la semana de Pascua pasada, estando
sobre los fosos de Melun, sus voces le dijeron que sería capturada antes de San
Juan, y que así debía ser; que no debía asustarse y debía aceptar todo con buen
ánimo, y que Dios la ayudaría. Ese mismo día, interrogada si, desde ese lugar
de Melun, sus voces no le dijeron que sería capturada, respondió que sí, en
varias ocasiones y casi todos los días. Y pedía a sus voces, cuando fuera
capturada, morir pronto, sin largo sufrimiento en prisión; y sus voces le
dijeron que aceptara todo con buen ánimo y que así debía ser; pero no le
dijeron la hora; y si la hubiera sabido, no habría ido. Y varias veces había
pedido saber la hora de su captura, pero no se lo dijeron. Ese mismo día, dijo
que, cuando debía partir para ir a ver a su rey, sus voces le dijeron:
"¡Ve con valentía; cuando estés con el rey, él tendrá una buena señal para
recibirte y creer en ti!"
El
lunes 12 de marzo, interrogada sobre cómo habría liberado al duque de Orleans,
respondió que habría tomado suficientes ingleses en este país para capturarlos
e intercambiarlos por él; y si no hubiera capturado los suficientes, habría
cruzado el mar para buscarlo en Inglaterra, con fuerza. Interrogada si las
santas Catalina y Margarita le dijeron sin condiciones y absolutamente que
capturaría suficientes hombres para obtener al duque de Orleans, que estaba en
Inglaterra, o que de lo contrario cruzaría el mar para buscarlo y traerlo antes
de tres años, respondió que sí, y que le dijo a su rey que la dejara encargarse
de los prisioneros. Además, dijo que si hubiera durado tres años, lo habría
liberado. Item, dijo que no tenía un plazo más corto que tres años, ni más
largo que un año; pero en ese momento, no lo recordaba.
El
miércoles 14 de marzo, interrogada sobre cuál era el peligro y el riesgo en el
que nos, obispo, y otros clérigos nos estábamos poniendo al hacerle este
juicio, respondió que Santa Catalina le dijo que tendría ayuda, y no sabía si
sería liberada de la prisión o, cuando estuviera en juicio, si no ocurriría
algún tipo de disturbio que le permitiría ser liberada; y piensa que será una
cosa u otra; y la mayoría de las veces sus voces le dicen que será liberada por
una gran victoria. Y después, sus voces le siguen diciendo: "Acepta todo
con buen ánimo, no te preocupes por tu martirio."]
Artículo
34. “Asimismo,
la dicha Juana, perseverando en su temeridad y presunción, ha dicho, extendido
y publicado que ella reconoce y discierne la voz de los arcángeles, de los
ángeles, de los santos y santas de Dios, afirmando que sabe distinguir sus
voces de las voces humanas”.
A
este trigésimo cuarto artículo, el Miércoles 28 de marzo, la dicha Juana
respondió que ella abstiene a lo que ella ha dicho anteriormente. Y sobre el
tema de la temeridad y de la conclusión del artículo, se encomienda a Nuestro
Señor, su juez.
[El
martes 27 de febrero, interrogada si era la voz de un ángel la que le hablaba,
o si era la voz de un santo o santa, o la de Dios directamente, respondió que
esa voz era la de Santa Catalina o Santa Margarita. Y sus figuras están
coronadas con hermosas coronas, muy ricamente y muy preciosamente: "Y de
esto, dijo ella, tengo el permiso de Nuestro Señor. Si tienen dudas, envíen a
Poitiers donde anteriormente fui interrogada". Item, ese mismo día,
interrogada cómo reconoce a una de la otra de sus santas, respondió que las
reconoce por el bien que le hacen. También dijo que las discernía porque ellas
se nombran a sí mismas.
Item,
el jueves 1 de marzo, interrogada cómo sabe que su aparición es hombre o mujer,
respondió: "Lo sé bien y reconozco a las santas por su voz"; y porque
ellas se lo revelaron. Ese mismo día, interrogada qué figura ve, respondió que
ve el rostro. Interrogada si ellas tienen cabello, respondió: "¡Es bueno
saberlo!" Interrogada si había algo entre sus coronas y sus cabellos,
respondió que no. Interrogada si sus cabellos eran largos y colgantes,
respondió: "No lo sé". También dijo que no sabe si había brazos u
otros miembros figurados. Item, dijo que ellas hablaban muy bien, y bellamente,
y las escuchaba muy bien. Interrogada cómo hablaban dado que no tenían
miembros, respondió: "¡Confío en Dios!"
Item,
el 15 de marzo, interrogada si no tiene otras señales de que estas apariciones
eran de buenos espíritus, respondió: "San Miguel me lo certificó antes de
que las voces vinieran a mí." Interrogada cómo reconoció que era San
Miguel, respondió: "Por el habla y el lenguaje de los ángeles." Y
cree firmemente que eran ángeles. Interrogada cómo creyó que era el lenguaje de
los ángeles, respondió que lo creyó bastante rápido y tuvo la voluntad de
creerlo. Y dijo además que San Miguel, cuando vino a ella, le dijo que Santa
Catalina y Santa Margarita vendrían a ella, y que actuó siguiendo su consejo; y
que ellas estaban destinadas a guiarla y aconsejarla en lo que tenía que hacer;
y que les creyó en lo que le dijeron, y que era por mandato de Nuestro Señor.
Interrogada, si el Diablo se presentara en forma de ángel, cómo reconocería si
era un buen ángel o malo, respondió que lo reconocería bien si fuera San
Miguel, o algo que se pareciera a él.
Item,
respondió que, la primera vez, tuvo gran duda si era San Miguel, y en esa
primera vez, tuvo mucho miedo; y lo vio muchas veces antes de saber que era San
Miguel. Item, interrogada cómo reconoció en esa ocasión que era San Miguel, en
lugar de la primera vez que se le apareció, respondió que la primera vez era
una niña pequeña y tuvo miedo; y desde entonces, San Miguel le enseñó y mostró
tanto, que ella creyó firmemente que era él. Interrogada qué doctrina le
enseñó, respondió que, sobre todas las cosas, le decía que fuera una buena
niña, y que Dios la ayudaría; y entre otras cosas le dijo que vendría en ayuda
del rey de Francia; y una gran parte de lo que el ángel le enseñó está en este
libro; y el ángel le contaba la compasión que había en el reino de Francia.]
Artículo
35. “Asimismo,
la dicha Juana se vanaglorió y afirmó que ella sabía discernir aquellos que
Dios ama más y aquellos que Él odia”.
A
este trigésimo quinto artículo, ella respondió: “Yo me remito a lo que ya he
respondido otras veces, sobre el tema del rey y el duque de Orléans”; y de
otras personas, ella no sabe nada. Asimismo, dijo que ella sabe bien que Dios
ama más a su rey y al duque de Orléans, por el bienestar de sus cuerpos; y dice
que lo sabe por revelación.
[El
jueves 22 de febrero, ella dijo que sabe bien que Dios ama al duque de Orléans,
y también que ha tenido más revelaciones sobre él que sobre cualquier otro
hombre vivo, excepto su rey.
Item,
el sábado 24 de febrero, interrogada si podía hacer que la voz que se le
aparecía obedeciera y llevara un mensaje a su rey, respondió que no sabía si
esa voz quería obedecer a menos que fuera la voluntad de Dios y que Nuestro
Señor lo permitiera: "Y si le place a Mi Señor, bien podría hacer que se
revelara a su rey, y ella estaría muy contenta con ello." Interrogada por
qué la voz no habla ahora con su rey, como lo hacía cuando estaba en presencia
de Jeanne, respondió que no sabe si es la voluntad de Dios.
Item,
el sábado 17 de marzo, interrogada cómo sabe que santa Catalina y santa
Margarita odian a los ingleses, respondió: "Ellas aman lo que Dios ama y
odian lo que Dios odia." Interrogada si Dios odia a los ingleses,
respondió que del amor u odio que Dios tenga hacia los ingleses, o de lo que
Dios hará con sus almas, no sabe nada; pero sabe bien que serán expulsados de
Francia, excepto aquellos que mueran allí; y que Dios enviará victoria a los
franceses contra los ingleses. Interrogada si Dios estaba con los ingleses
cuando estaban en prosperidad en Francia, respondió que no sabe si Dios odiaba
a los franceses en ese momento, pero cree que quería permitir que fueran
derrotados por sus pecados, si los tenían.]
Artículo
36. “Asimismo,
la dicha Juana ha afirmado y se vanaglorió, dice, afirma y se vanagloria todos
los días, de que ella ha sabido y sabe verdaderamente, y que no solamente de
ella misma, pero de otros hombres aún, bajo su petición, han conocido y
reconocido verdaderamente cierta voz, que ella llama su voz, que viene a ella;
aunque, por su naturaleza, la dicha voz, que ella ha designado y designa, haya
sido y sea invisible para toda creatura humana”.
A este
trigésimo sexto artículo, la dicha Juana respondió que se remite a lo que otras
veces ha respondido.
[El
jueves 22 de febrero, ella ha dicho que aquellos de su partido reconocieron
bien que la voz era enviada de parte de Dios, y que ellos la vieron y
reconocieron esta voz; y que ella lo sabía bien. Agregó que su rey y muchos
otros oyeron y vieron las voces que venían a la dicha Juana: Allí estaba
Charles de Bourbon, y dos o tres más]
Artículo
37. “Asimismo,
la dicha Juana confiesa haber hecho frecuentemente lo contrario de lo que le ha
sido mandado y ordenado por las revelaciones que ella se vanagloria de tener de
Dios; por ejemplo, cuando ella se alejó de Saint-Denis, después del asalto a
Paris; cuando ella salta de la torre de Beaurevoir, y en otras circunstancias.
En lo que se manifiesta que ella no ha tenido revelaciones de Dios, o bien que
ella ha despreciado los preceptos y revelaciones expresadas por las cuales ella
se dice estar en todo regida y gobernada. Y por otro lado, ha dicho, cuando
estuvo comandada de no saltar de la torre, y que ella fue tentada de hacer lo
contrario, que no podía hacer otra cosa. En esto parece juzgar mal el libre
albedrío del hombre y caer en el error de aquellos que afirman que está
obligado por disposiciones fatales, o algo similar.”
A
este trigésimo séptimo artículo, ella respondió: “Me remito a lo que en otras
ocasiones he respondido”. Sin embargo, ella agregó que en su partida de
Saint-Denis, ella tenía permiso de irse de allí. Interrogada si actuando contra
el mandato de sus voces, no pecó mortalmente, respondió: “He respondido en
otras ocasiones sobre eso y me remito a la dicha respuesta”. Y, en conclusión,
se encomienda a Nuestro Señor.
[El
jueves 22 de febrero, ella dijo que su voz le dijo que permaneciera delante de
Saint-Denis en Francia; pero contra su voluntad, los señores la llevaron. Sin
embargo, si no hubiera estado herida, no se habría ido. Y fue herida en los
fosos de París. Además, dijo que en cinco días fue curada.
Además,
interrogada, el sábado 10 de marzo, si sus voces le hubieran ordenado que
saliera de Compiègne y le hubieran indicado que sería capturada, ella habría
ido, respondió que si hubiera sabido la hora y que debía ser capturada, no
habría ido voluntariamente; sin embargo, habría cumplido el mandato de sus
voces al final, aunque le ocurriera algo.
Además,
el jueves 15 de marzo, interrogada si alguna vez hizo algo contra el mandato y
la voluntad de sus voces, respondió que si pudo y supo hacerlo, lo hizo y lo
cumplió a su poder. En cuanto al salto de la torre de Beaurevoir, que hizo
contra el mandato de sus voces, no pudo evitarlo; y cuando sus voces vieron su
necesidad, y que no sabía ni podía evitarlo, ellas le dieron ayuda a su vida y
la guardaron de matarse. Y dijo además que, en cualquier cosa que ella hiciera
en sus grandes asuntos, sus voces siempre la habían socorrido; y eso es señal
de que son buenos espíritus. Además, ese mismo día, interrogada si cree que no
es un gran pecado encolerizar a santa Catalina y santa Margarita que le
aparecen, y actuar contra su mandato, respondió que sí, y lo sabe enmendar; y
que lo que más la encolerizó alguna vez, fue el salto de Beaurevoir, en su
opinión. Y de eso les agradeció, y de otras ofensas que pudo haberles hecho.]
Artículo
38. “Asimismo,
la dicha Juana, desde los tiempos de su juventud ha dicho, hecho y perpetrado un
número de fechorías y crímenes, pecados y delitos vergonzosos, crueles, escandalosos,
deshonrosos inconvenientes para su sexo, sin embargo ella ha dicho y afirmado
que todo lo que hizo, lo ha hecho de parte de Dios y siguiendo su voluntad: que
ella no hizo ni ha hecho nada que no proviene de Dios, de sus revelaciones de
santos ángeles y de las santas vírgenes Catarina y Margarita”.
A
este trigésimo octavo artículo, Juana respondió que ella se remite a lo que
otras veces ha dicho.
[El
sábado 24 de febrero, ella dijo que, sin la gracia de Dios, no sabría hacer
nada. Además, ese mismo día, interrogada si los de Domrémy estaban del lado de
los Borgoñones o del partido contrario, dijo que no conocía en el pueblo más
que a un Borgoñón y que le hubiera gustado que le cortaran la cabeza, incluso
si le hubiera placido a Dios. Interrogada si la voz le dijo en su juventud que
odiaba a los Borgoñones, respondió que, desde que entendió que las voces eran
para el rey de Francia, no amó a los Borgoñones.
Interrogada,
el jueves 15 de marzo, si en el hecho de la guerra no hizo nada sin el permiso
de sus voces, respondió: "Todos ustedes han respondido a eso; lean bien su
libro, y lo encontrarán; y sin embargo, dijo que a petición de los hombres de
armas se realizó una valentía de armas delante de París, y que también fue
delante de La Charité a petición de su rey. Y esto no fue ni contra ni por el
mandato de sus voces. Interrogada si alguna vez hizo algo contra su mandato y
voluntad, respondió como se reporta en el artículo anterior.]
Artículo
39. “Asimismo,
aunque el justo peca siete veces al día, sin embargo, Juana ha dicho y
publicado que ella jamás lo ha hecho, o por lo menos cree no haber hecho obras
de pecado mortal, no obstante ella en realidad ha cometido todas las acciones
que han acostumbrado de hacer los soldados de guerra, y peores, así como está
declarado en los artículos precedentes y siguientes”.
A
este trigésimo noveno artículo, ella respondió: “He respondido sobre esto; me
atiendo a lo que yo he dicho anteriormente”.
[El
sábado 24 de febrero, interrogada si sabe que está en la gracia de Dios,
respondió: "Si no estoy en ella, que Dios quiera ponerme en ella, y si
estoy en ella, que Dios quiera mantenerme en ella." Y dijo que sería la
más doliente del mundo si supiera que no está en la gracia de Dios. Dijo que,
si estuviera en pecado mortal, cree que la voz no vendría a ella, y que
quisiera que todos la escucharan tan bien como ella.
El
jueves 1 de marzo, dijo que tiene gran alegría cuando ve su voz; y le parece,
cuando la ve, que no está en pecado mortal. Dijo también que las santas
Catalina y Margarita la hacen confesarse voluntariamente por turno. Dijo que,
si está en pecado mortal, no lo sabe. Interrogada si, cuando se confiesa, cree
estar en pecado mortal, respondió que no sabe si ha estado en pecado mortal,
pero no cree haber hecho las obras: "Dios no quiera, dijo, que yo
estuviera nunca en ello, y Dios no quiera que haga las obras o las haya hecho,
por lo cual mi alma esté cargada.
El
miércoles 14 de marzo, interrogada si no es pecado mortal tomar a un hombre por
rescate y hacerlo morir prisionero, respondió que no lo ha hecho. Y, cuando se
le habló de un tal Franquet de Arras, que le fue entregado en Lagny para ser
condenado a muerte, respondió que ella consintió en hacerlo morir, si lo había
merecido, y porque confesó ser asesino, ladrón y traidor. Y dijo que su proceso
duró quince días; y fueron jueces el bailío de Senlis y los hombres de la
justicia de Lagny. Y dijo que requería tener a Franquet como un hombre de
París, hostelero de la hostería del Oso; y cuando supo que el señor estaba
muerto y que el bailío le había dicho que quería hacer un gran daño a la
justicia al liberar a Franquet, entonces le dijo al bailío: "Ya que mi
hombre está muerto, que quería tener, hagan con este lo que deben hacer por
justicia!" Y, cuando se le informó que había asaltado París un día de
fiesta; que había tenido el caballo de monseñor el obispo de Senlis; que se
había dejado caer desde la torre de Beaurevoir; que vestía ropa de hombre; que
estaba de acuerdo con la muerte de Franquet de Arras, se le preguntó si en eso
no creía haber cometido pecado mortal: respondió, primero sobre el asalto a
París: "No creo estar en pecado mortal, y si lo he hecho, corresponde a
Dios conocerlo, y al sacerdote en la confesión." En segundo lugar, sobre
el caballo de monseñor el obispo respondió que cree firmemente que no ha pecado
en ello, porque el mencionado señor obispo de Senlis tenía una asignación para
el citado caballo de doscientos sueldos de oro. En tercer lugar, sobre la torre
de Beaurevoir, respondió que no hizo ese salto por desesperación, sino con la
esperanza de salvar su cuerpo e ir a socorrer a varias personas buenas que
estaban en necesidad; y después de ese salto se confesó y pidió perdón a
Nuestro Señor, y obtuvo perdón de Él; y cree que no estuvo bien hacer ese
salto. Dijo también que sabe que ha recibido perdón después de haberse
confesado por la relación de santa Catalina, y que, siguiendo su consejo, fue a
confesarse. En cuarto lugar, sobre la ropa de hombre, etc., respondió:
"Dado que lo hago por el mandato de Nuestro Señor, en su servicio, no creo
estar haciendo mal, y cuando a Él le plazca ordenar, pronto será
desechada."]
Artículo
40. “Asimismo,
la dicha Juana, olvidada de su salud y bajo instigación del diablo, no tiene ni
ha tenido vergüenza, en muchas ocasiones, de recibir el cuerpo de Cristo, en
muchos y diversos lugares, en hábito de hombre y disoluta, vestimenta prohibida
para ella por mandato de Dios y de la Iglesia.”
A
este cuadragésimo artículo, la dicha Juana respondió: “Yo he respondido esto
anteriormente y yo me remito a lo que otras veces he dicho”; y en conclusión se
encomienda a Nuestro Señor.
[Interrogada,
el sábado 3 de marzo, cuando ella iba para el país, si ella recibía seguido el
sacramento de la confesión y del altar, cuando ella venía a las buenas
ciudades, respondió que sí, las dos. Interrogada si ella recibía los dichos
sacramentos en hábito de hombre, respondió que sí; pero no tiene memoria de
haberlos recibido en armas]
Artículo
41. “Asimismo,
la dicha Juana, como una desesperada, por odio y menosprecio de los ingleses, y
también por miedo a la destrucción de Compiègne que ella había oído anunciar, intentó
precipitarse desde la cima de una torre elevada, y, instigada por el diablo, ella
se propuso hacerlo, aplicándose y haciendo todo lo que ella podía para cumplir
este designio; ella se precipitó así, impulsada e inducida por un instinto diabólico,
buscando más bien la salvación de su cuerpo que la de su alma, y la de otras
almas; se vanagloriaba muchas veces de que ella prefería matarse antes que permitir
que la entreguen a las manos de los ingleses.”
A
este cuadragésimo primer artículo, Juana respondió: “Yo me remito a lo que
otras veces he dicho sobre esto”.
[Interrogada,
el sábado 3 de marzo, si estuvo mucho tiempo en la torre de Beaurevoir,
respondió que estuvo allí cuatro meses o algo así; y cuando supo que los
ingleses iban a venir, se encolerizó mucho; y, sin embargo, sus voces le
prohibieron varias veces que no saltara: y finalmente, por el temor de los
ingleses, saltó y se encomendó a Dios y a Nuestra Señora. Además, interrogada
si no dijo que preferiría morir antes que estar en manos de los ingleses,
respondió que preferiría entregar su alma a Dios antes que estar en manos de
los ingleses.
Interrogada,
el miércoles 14 de marzo, cuál fue la causa por la que saltó de la torre de
Beaurevoir, respondió que había oído decir que todos en Compiègne, hasta los de
siete años, iban a ser puestos a fuego y sangre; y que preferiría morir antes
que vivir después de una tal destrucción de buenas personas; y esa fue una de
las causas de su salto; y la otra fue que supo que estaba vendida a los
ingleses y hubiera preferido morir antes que estar en sus manos. Interrogada si
hizo este salto por consejo de sus voces, respondió que santa Catalina le decía
casi todos los días que no saltara, y que Dios ayudaría también a los de
Compiègne. Y la dicha Juana le dijo a santa Catalina que, ya que Dios ayudaría
a los de Compiègne, ella quería estar allí; y santa Catalina le dijo: “Sin
falta, debes aceptarlo con agrado; y no serás liberada hasta que no hayas visto
al rey de los ingleses.” Y la dicha Juana respondió: “Verdaderamente, no
quisiera verlo, y preferiría morir antes que estar en manos de los ingleses!”
Además, dijo que después de que cayó de la torre, estuvo dos o tres días sin
querer comer; y sin embargo, fue reconfortada por santa Catalina quien le dijo
que se confesara y pidiera perdón a Dios por lo que había saltado; y que sin
falta los de Compiègne recibirían ayuda antes de San Martín de invierno; y
entonces comenzó a comer y beber, y poco después fue curada.
Interrogada
si, cuando recuperó el habla después de dicho salto, no renegó de Dios y sus
santos, respondió que no recuerda haber renegado jamás de Dios y sus santos.
Interrogada si quiere remitirse a la información hecha o por hacer, respondió
que se remitía a Dios y no a otro.]
Artículo
42. “Asimismo,
la dicha Juana ha dicho y publicado que Santa Catarina, Santa Margarita y San
Miguel tiene miembros corporales, tales como la cabeza, los ojos, rostros, etc.;
ella agregó que ha palpado las manos de las dichas santas, y que ella las ha
abrazado y besado”.
A
este cuadragésimo segundo artículo, la dicha Juana respondió: “Ya he respondido
esto y me remito a lo que he dicho anteriormente”.
[El
sábado 17 de marzo, interrogada si alguna vez besó o abrazó a santa Catalina y
santa Margarita, respondió que las abrazó a las dos, y que olían bien.
Interrogada si, al abrazarlas, no sentía calor o algo más, respondió que no
podía abrazarlas sin sentirlas y tocarlas. Interrogada por qué parte las
abrazaba, si por arriba o por abajo, respondió: "Conviene mejor abrazarlas
por abajo que por arriba."]
Artículo
43. “Asimismo,
la dicha Juana ha dicho y publicado que los santos y santas, los ángeles y
arcángeles hablan francés y no inglés, y que los santos, santas, ángeles y
arcángeles no son del partido de los ingleses sino que son del partido de los
franceses, afirmando que los santos y las santas, que están en la gloria, tienen
en odio capital, para su vergüenza, un reino Católico, un país dedicado a la
veneración de todos los santos siguiendo las prescripciones de la Iglesia”.
A
este cuadragésimo tercer artículo, que le ha sido expuesto, Juana no respondió
más nada que: “Yo me remito a Nuestro Señor y a lo que he respondido
anteriormente”.
[El
jueves 1 de marzo, dijo que la voz es bella, dulce y humilde y habla la lengua
de Francia. Interrogada si esta voz, es decir, santa Margarita, hablaba la
lengua inglesa, respondió: "¿Por qué habría de hablar inglés? No está del
lado de los ingleses."]
Artículo
44. “Asimismo,
la dicha Juana se vanaglorió y vanagloria, ha publicado y publica que Santa
Catarina y Santa Margarita le hicieron la promesa de llevarla al Paraíso y le
certifican que ella adquirirá la beatitud si ella conserva su virginidad, y que
ella está segura de ello.”
A
este cuadragésimo cuarto artículo, la dicha Juana respondió: “Yo me remito a
Nuestro Señor y a lo que yo he respondido anteriormente”.
[El
jueves 22 de febrero, dijo que nunca pidió a la voz otra recompensa final, sino
la salvación de su alma.
Además, el miércoles 14 de marzo, interrogada si, desde que sus voces le
dijeron que irá al reino del Paraíso al final de su vida, se siente segura de
ser salvada y de no ser condenada al infierno, respondió que cree firmemente lo
que sus voces le dijeron, a saber, que será salvada, con la misma firmeza que
si ya estuviera en el reino del Paraíso. Y cuando le dijeron que esta respuesta
tenía un gran peso, respondió que la consideraba un gran tesoro. Y añadió en
relación a este artículo: siempre que mantenga el juramento y la promesa que ha
hecho a Nuestro Señor, es decir, que conserve bien su virginidad, tanto de
cuerpo como de alma. Interrogada si, después de esta revelación, cree que no
pueda cometer pecado mortal, respondió a esto: "No lo sé, pero en esto, me
encomiendo a Nuestro Señor, completamente." Además, interrogada si
necesita confesarse, dado que cree, por revelación de sus voces, que será
salvada, respondió que no sabe que haya pecado mortalmente; pero si estuviera
en pecado mortal, piensa que santa Catalina y santa Margarita la abandonarían
pronto, creyendo que nunca se puede limpiar demasiado la conciencia.
Además, dijo el jueves 1 de marzo, que sus dichas santas le prometieron
conducirla al Paraíso y así se lo había pedido.]
Artículo
45. “Asimismo,
aunque los juicios de Dios sean enteramente impenetrables por nosotros, sin
embargo la dicha Juana ha dicho, profesado, enunciado y promulgado que ella ha
conocido y conoce quienes son los santos, las santas, los arcángeles, los
ángeles, los elegidos de Dios; que ella sabe discernir quién es tal entre
ellos.”
A
este cuadragésimo quinto artículo, la dicha Juana ha respondido: “Yo me remito
a lo que ya he respondido sobre esto”.
[El
martes 27 de febrero, interrogada sobre cómo y por qué sabe que son estas dos,
santa Catalina y santa Margarita, quienes se le aparecen, y cómo las reconoce
una de la otra, respondió que sabe bien que son ellas y que las reconoce
claramente una de la otra.
Además, el jueves 1 de marzo, interrogada si las santas siempre se le aparecen
con el mismo hábito, respondió que siempre las ve bajo la misma forma; y que
sus figuras están ricamente coronadas; y sobre sus otros atuendos, no habla, ni
sabe nada de sus ropas.
Además, el sábado 3 de marzo, dijo sobre santa Catalina y santa Margarita y
sobre sus otras apariciones que las ve claramente y que sabe que son santos y
santas del Paraíso.]
Artículo
46. “Asimismo,
ella ha dicho haber pedido afectuosamente a Santa Catarina y Margarita por
aquellos de Compiègne antes de saltar, diciendoles entre otras cosas, a
manera de reproche, esto: “¡Y cómo dejará Dios morir así malvadamente a aquellos
de Compiègne que son tan leales!”. En lo cual aparece su impaciencia y su
irreverencia hacia Dios y los santos.
A
este cuadragésimo sexto artículo, la dicha Juana respondió: “Me remito a lo que
ya he respondido anteriormente”.
[El
sábado 3 de marzo, ella ha dicho que, después de que se haya lesionado saltando
de la torre de Beaurevoir, la voz de Santa Catarina le dijo que estuviera
contenta y que ella se curaría, y que aquellos de Compiègne tendrán
auxilio. Asimismo, dijo que ella ora seguido por aquellos de Compiègne con
su consejo]
Artículo
47. “Asimismo,
la dicha Juana, enojada con la lesión que le ocurrió, luego de la caida o salto
hecho de la torre de Beaurevoir, y de que ella no había realizado su designio,
blasfemó a Dios, los santos y las santas, los renegó ignomiosamente y los
menosprecio terriblemente, para horror de todos aquellos que estaban presentes;
y por otro lado, desde de que estuvo en el castillo de Rouen, en muchas
ocasiones y diversos días, ella ha blasfemado y renegado de Dios, la
bienaventurada Virgen, los santos y las santas, soportando impacientemente y
protestando estar puesta en juicio ante hombres de la Iglesia, y de ser juzgada
por ellos”.
A
este cuadragésimo septimo artículo, la dicha Juana respondió: “Yo me remito a
Nuestro Señor y a lo que yo he respondido anteriormente”.
[El
sábado 3 de marzo, al ser interrogada si, después del salto desde la torre, no
se encolerizó ni se enfureció, y si no blasfemó el nombre de Dios, respondió
que nunca maldijo a ningún santo ni santa, y que no tiene la costumbre de
jurar. Al ser interrogada sobre el hecho de Soissons, donde el capitán había
entregado la ciudad y ella había dicho que renegaría de Dios y que, si lo
tuviera, lo haría cortar en cuatro partes, respondió que nunca renegó de ningún
santo ni santa, y que aquellos que lo dijeron han entendido mal.
Además,
el miércoles 14 de marzo, al ser interrogada si, desde que está en esta
prisión, no ha renegado ni maldecido a Dios, respondió que no, y que a veces
cuando dice: "buena gracia Dios", o "san Juan", o
"Nuestra Señora", aquellos que pueden haber reportado estas palabras
han entendido mal.]
Artículo
48. “Asimismo,
la dicha Juana ha dicho que ella había creido y creía que los espiritus que se
le aparecen eran ángeles, arcángeles, santos y santas de Dios, tan firmemente
como ella creía en la fe cristiana, y los artículos de esta fe, mientras que,
sin embargo, no relata haber tenido signo alguno que pudiese ser suficiente
para reconocerlos; y sobre eso aún no ha consultado a obispo alguno, cura u
otro prelado de la Iglesia, o algún otro eclesiastico para saber si ella debía
dar creencia a tales espiritus; ella ha dicho que le había sido prohibido por
sus voces de revelar a cualquiera las comunicaciones susodichas, si no es
primero a un capitan del ejercito de armas, al dicho Carlos, y a otras personas
puramente laicas. Por lo que ella confiesa que esta creencia es temeraria, su
pensamiento malvado sobre los artículos de la fe y de su fundamento; por otro
lado, ella ha tenido revelaciones sospechosas, que ella ha querido esconderlas
a los prelados y hombres de la Iglesia y abrirse preferentemente a los
seculares”.
A
este cuadragésimo octavo artículo, Juana respondió: “Yo he respondido esto y me
remito a lo que está escrito. Y en cuanto a los signos, si aquellos que lo
piden no son dignos, no puedo hacer nada. Y muchas veces he estado en oración,
con el fin de que le plazca a Dios revelarlas a algunos de su partido”.
Y
dijo por otro lado que para creer en sus revelaciones, ella no pidió consejo a Obispo,
cura u otro.
Asimismo,
dijo que ella cree que era San Miguel por la buena doctrina que le mostraba.
Interrogada
si San Miguel le ha dicho: “Yo soy San Miguel”, respondió que ella respondió
esto otras veces; y en cuanto a la conclusión del artículo respondió, “yo me encomiendo
a Nuestro Señor”.
Asimismo,
dijo que cree tan firmemente como ella cree que Nuestro Señor Jesucristo ha
sufrido muerte para redimirnos de las penas del infierno que eran San Miguel, Gabriel,
santas Catarina y Margarita quienes Nuestro Señor le envió para reconfortarla y
aconsejarla.
["Además,
el sábado 24 de febrero, ella ha dicho que cree firmemente, y tan firmemente
como cree en la fe cristiana, que el Señor nos redimió de las penas del
infierno, que esta voz viene de Dios y por su orden.
Además, el sábado 3 de marzo, interrogada si cree que San Miguel y San Gabriel
tienen cabezas naturales, respondió: 'Los he visto con mis propios ojos y creo
que son ellos tan firmemente como creo que Dios existe'. Interrogada si cree
que Dios los formó con esas cabezas que ella les vio, respondió: 'Los he visto
con mis propios ojos y no les diré otra cosa'. Interrogada si cree que Dios los
formó en esta forma y modo en que los vio, respondió que sí.
El lunes 12 de marzo, interrogada si no ha hablado de estas visiones a su cura
u otro hombre de la Iglesia, respondió que solo a Robert de Baudricourt y a su
rey. Y dijo además que no fue obligada por sus voces a ocultarlas; pero temía
mucho revelarlas por miedo a los borgoñeses, y que impidieran su viaje; y
especialmente temía mucho a su padre y que no le impidiera hacer su viaje.
Además, ese mismo día, interrogada si creía que estaba bien partir sin el
permiso de su padre y su madre, dado que se debe honrar a padre y madre,
respondió que en todas las cosas les ha obedecido bien, excepto en este
partida; pero luego les escribió, y ellos le perdonaron."]
Artículo
49. “Asimismo,
la dicha Juana, sin otro fundamento que su sola fantasia, ha venerado los
espiritus de este sortilegio, besando la tierra donde ella dijo que han pasado,
arrodillandose frente a ellos, abrazandolos y besandolos, y haciendoles otras
reverencias, dandoles gracias con las manos juntas y contrayendo familiaridad
con ellos: y, sin embargo, no sabía si eran buenos espiritus; aún más,
considerando las dichas circunstancias, esos espiritus debían ser juzgados por
ella y son visiblementes más malos que buenos. Por lo que los cultos y
veneración parecen contener idolatria y provenir de un pacto entablado con los
demonios.”
A
este cuadragésimo noveno artículo, Juana respondió, del comienzo: “He
respondido anteriormente eso”; y de la conclusión: “Yo me remito a Nuestro
Señor”.
[El
sábado 24 de febrero, interrogada si agradeció a la voz que le apareció y si se
arrodilló, respondió que la agradeció, pero que estaba sentada en su cama,
juntó las manos y dijo que fue después de pedirle consejo.
Item,
el sábado 10 de marzo, interrogada sobre qué reverencia hizo al signo cuando
llegó a su rey, y si vino de parte de Dios, respondió que agradeció a Nuestro
Señor por haberla liberado del sufrimiento que los clérigos le habrían causado
al discutir contra ella, y se arrodilló varias veces. Ese mismo día,
interrogada si su rey y ella hicieron reverencia al ángel cuando trajo el
signo, respondió que sí, en lo que a ella concierne; se arrodilló y se quitó el
tocado.
Item,
el lunes 12 de marzo, interrogada cuándo prometió a Dios mantener su virginidad
y si le habló, respondió que debía bastar con prometerlo a aquellos que fueron
enviados por Él, es decir, a las santas Catalina y Margarita. Dijo además que
la primera vez que oyó su voz, hizo voto de virginidad, mientras Dios lo
quisiera, y tenía alrededor de trece años. Ese mismo día, interrogada si hizo
reverencia a san Miguel y a los ángeles cuando los veía, respondió que sí, y
besaba el suelo después de su partida, en el lugar por donde pasaron,
haciéndoles reverencia.
Item,
el jueves 15 de marzo, interrogada si cuando vienen sus voces, les hace
reverencia de manera absoluta, como a un santo o una santa, respondió que sí; y
que si en algún momento no lo hizo, luego les pidió perdón, pues no sabe cómo
hacerles toda la reverencia que se merecen, ya que cree firmemente que son
santa Catalina y santa Margarita. Dijo lo mismo respecto a san Miguel. Ese
mismo día, interrogada si había ofrecido velas encendidas o algo más a las
santas que la visitaban, en la iglesia o en otro lugar, o si mandó a decir
misas, respondió que no, salvo en la ofrenda durante la misa, en la mano del
sacerdote, y en honor a santa Catalina. Y cree que santa Catalina es una de las
que se le aparece; y no ha encendido tantas velas como le gustaría en honor a
santa Catalina y santa Margarita, quienes están en el paraíso, ya que cree
firmemente que son ellas quienes se le aparecen. Ese mismo día, interrogada si
cuando coloca velas ante la imagen de santa Catalina, las coloca en honor de la
santa que se le aparece, respondió: "Lo hago en honor de Dios, de Nuestra
Señora, de santa Catalina que está en el cielo; y no hago diferencia entre la
santa Catalina que está en el cielo y aquella que se me aparece." Ese
mismo día, interrogada si siempre ha hecho lo que le mandan sus voces,
respondió que, de todo corazón, ha cumplido los mandamientos que Nuestro Señor
le dio a través de sus voces, según lo que ha entendido de ellas; y que no le
ordenan nada sin el beneplácito de Nuestro Señor.
Item,
el sábado 17 de marzo, interrogada si dio coronas de flores a las santas que se
le aparecieron, respondió que en honor de estas santas, ha ofrecido muchas
coronas a sus imágenes o representaciones en las iglesias; pero no recuerda
haber dado ninguna a las que se le aparecieron. Ese mismo día, interrogada si
cuando colocaba coronas en el árbol mencionado anteriormente, lo hacía en honor
de las santas que se le aparecían, respondió que no. Ese mismo día, interrogada
si cuando venían las santas, les hacía reverencias, como arrodillarse o
inclinarse, respondió que sí; y que la mayor reverencia que podía hacerles, se
la hacía, porque sabe bien que son las que están en el paraíso.]
Artículo
50. “Asimismo,
la dicha Juana invoca frecuentemente y cada día esos espiritus, consultandolos
sobre sus acciones particulares, por ejemplo, las respuestas que ella debe
hacer en su juicio, y sobre otros temas, lo que parece constituir y constituye
invocación de demonios”.
A
este quincuagésimo artículo, la dicha Juana respondió: “Yo he respondido sobre
esto y los llamaré en mi auxilio tanto como viva”.
Interrogada
de qué manera ella les pide, respondió: “Yo reclamo de Nuestro Señor y de
Nuestra Señora que me envien consejo y confort; y después ellos me los envían.”
Interrogada
con qué palabras ella los pide, respondió que ella los pide de esta manera: “Dulcisímo
Dios, en honor de vuestra santa pasión, os ruego, si me amáis, que me reveleis
cómo debo de responder a estos hombres de la Iglesia. Sé bien, en cuanto al
hábito, el mandamiento por el que lo he tomado, pero no sé de qué manera lo
debo dejar. Por eso, os ruego que te plazca enseñarmelo”. Y al instante ellos
vienen. Asimismo, dijo que tiene noticias seguido, por sus voces, de monseñor
de Beauvais.
E
interrogada sobre que le dicen de él, respondió: “Se los diré en privado”.
Asimismo, dijo que hoy vinieron tres veces. Interrogada si estaban en su cámara,
respondió: “Les he respondido eso, sin embargo, los escuché bien”. Asimismo,
dijo que Santa Catarina y Santa Margarita le han dicho de qué manera ella debe
responder sobre este hábito.
[Pues,
el sábado 24 de febrero, dijo que la voz le dijo que respondiera con valentía;
y que, cuando fue despertada del sueño, pidió consejo a la voz sobre lo que
debía responder, diciendo a dicha voz que pidiera consejo a Nuestro Señor; y la
voz le dijo que respondiera con valentía, y que Dios la reconfortaría. Además,
ese mismo día, al ser interrogada si, antes de que ella lo pidiera, la voz no
le dijo ciertas palabras, respondió que la voz le dijo ciertas palabras, pero
que no las comprendió todas; pero cuando estuvo despierta, comprendió que la
voz le dijo que respondiera con valentía. También dijo que esa noche había
escuchado a la voz decir: "Responde con valentía".
Además,
el martes 27 de febrero, al ser interrogada sobre lo que la voz le había dicho
desde el sábado pasado, respondió que le pidió consejo sobre ciertos puntos de
nuestros interrogatorios en el juicio. Al ser interrogada si la voz le había
dado consejo sobre ciertos puntos, respondió que sobre algunos tuvo consejo. Y
que, además, sobre otros, podrían pedirle respuesta que ella no daría sin
permiso. Y si respondiera sin permiso, tal vez no tendría el apoyo de sus
voces; pero cuando tenga el permiso de Nuestro Señor, no temerá hablar, porque
tendrá buen respaldo. Además, ese mismo día, al ser interrogada sobre cómo
sabía hacer la distinción de en qué puntos respondería y en qué otros no,
respondió que sobre ciertos puntos había pedido permiso, y que lo tenía en
algunos.
Además,
el lunes 12 de marzo, al ser interrogada si el ángel no le había fallado en
cuanto a bienes de fortuna cuando fue capturada, respondió que creía que, ya
que así lo quiso Nuestro Señor, era lo mejor que fuera capturada. Al ser
interrogada si el ángel no le había fallado en cuanto a bienes de gracia,
respondió: "¿Cómo me fallaría si me reconforta todos los días?" Y
entiende que ese consuelo son santa Margarita y santa Catalina. Al ser
interrogada si las llama o si vienen sin que las llame, respondió que a menudo
vienen sin ser llamadas, y que a veces, si no venían pronto, pedía a Nuestro
Señor que las enviara. Además, al ser interrogada si alguna vez, después de
haberlas llamado, no venían, respondió que nunca tuvo necesidad, o muy pocas
veces, de que no vinieran.
Además,
el miércoles 13 de marzo, al ser interrogada si desde el día anterior había
hablado con santa Catalina, respondió que desde entonces la había oído; y sin
embargo, le dijo varias veces que respondiera con valentía a los jueces sobre
lo que le preguntaran en relación con su juicio.
Además, el miércoles 14 de marzo, al ser interrogada si sus voces le pedían tiempo para responder, dijo que santa Catalina a veces le respondía; y a veces, dicha Juana no lograba escucharla debido al alboroto de las prisiones y los ruidos de sus guardias; y cuando hace una petición a santa Catalina, inmediatamente santa Catalina y santa Margarita hacen una petición a Nuestro Señor; y luego, por orden de Nuestro Señor, le dan una respuesta a dicha Juana. Al ser interrogada si, cuando vienen sus santas, hay luz con ellas, y si no vio luz cuando escuchó la voz en el castillo, y no sabía si esa voz estaba en su habitación, respondió que no hay día en que no vengan a este castillo de Ruan, y no vienen sin luz; y esa vez que escuchó la voz, no recuerda si vio la luz, ni si vio a santa Catalina. Además, dijo que pidió a sus voces tres cosas: saber, su liberación; en segundo lugar, que Dios ayudara a los franceses y protegiera bien las ciudades bajo su obediencia; y la tercera era la salvación de su alma.]
Artículo 51. “Asimismo, la dicha Juana no ha temido
de vanagloriarse de que San Miguel, el arcángel de Dios, vino a ella, con una
gran multitud de ángeles, en el castillo de Chinon, en el hotel de una cierta
mujer; y con ella, habría paseado, tomándola por la mano, subiendo las escaleras
del castillo y yendo a la habitación del rey; y que este arcángel hizo reverencia
al rey, inclinándose delante de él, acompañado de otros ángeles, como es
narrado más arriba; algunos de entre ellos estaban coronados, otros tenían
alas. Decir eso de los arcángeles y los santos ángeles debe ser tenido como
presuntuoso, temerario, simulado; entendiendo sobre todo que no se encuentra en
los libros que tal reverencia y de saludos hayan sido hechos a un hombre, sea
quien sea, ni siquiera ante Nuestra Señora, madre de Dios. Y siguiendo, ella ha
dicho que vinieron a ella el arcángel San Gabriel, San Miguel, y a veces miles
de millares de ángeles. Por otro lado, la dicha Juana se vanagloria de que, a
su oración, el dicho ángel trae con él, en la compañía de los ángeles, una
corona muy, muy preciosa para su rey, para que la ponga sobre su cabeza, y que
se encuentra depositada ahora en el tesoro del rey; con la cual, según dice
Juana, su rey habría sido coronado en Reims, si hubiera esperado algunos días:
pero, a causa de la prisa para realizar la coronación, él ha tomado otra. He
aquí las mentiras imaginadas por esta Juana, a la instigación del diablo o
exhibidas a ella por este demonio, dentro de prestigiosas apariciones, para
jugar con su curiosidad, mientras que ella se atreve a tocar cosas que la sobrepasan
y que son superiores para la facultad de su condición, más que revelaciones
divinas”.
A este quincuagésimo artículo, ella respondió que ha
respondido con anterioridad al tema del ángel que trae el signo. En cuanto a lo
que el promotor propone de miles de millares de ángeles, respondió que ella no
ha tiene memoria de haberlo dicho, a saber, el número. Pero sí dice nunca haber
sido lesionada sin que tuviese gran confort y ayuda de Nuestro Señor y de las
santas Catarina y Margarita. Asimismo, de la corona, dijo que ella ha
respondido sobre eso. Y de la conclusión del artículo, que el promotor pone
contra sus hechos, se encomienda a Dios. Dónde la corona fue hecha y forjada,
ella se remite a Nuestro Señor.
[Pues el martes 27 de febrero, interrogada si había un
ángel sobre la cabeza de su rey cuando lo vio por primera vez, respondió:
"Por Nuestra Señora, si estaba ahí, lo ignoro y no lo he visto."
Interrogada si había luz, respondió que había más de trescientos caballeros y
más de cincuenta antorchas sin contar la luz espiritual; y que raramente tuvo
revelaciones en las que no hubiera luz. Interrogada cómo su rey dio fe a sus
palabras, respondió que tuvo buenas señales y por los clérigos. También dijo
que los clérigos de su partido compartieron la opinión de que no veían nada
malo en su acción.
El jueves 1 de marzo, interrogada si su rey tenía una
corona en Reims, respondió que cree que su rey tomó voluntariamente una que
encontró en Reims; pero que después le trajeron una mucho más rica; y que hizo
esto para acelerar su misión, a petición de los habitantes de la ciudad, para
evitar la carga de las tropas; y que, si hubiera esperado, habría sido coronado
con una corona mil veces más rica. Interrogada si vio esa corona más rica,
respondió que no puede decirlo sin perjurio; y que, si no la vio, oyó decir que
era sumamente opulenta.
El sábado 10 de marzo, interrogada sobre el signo que
llegó a su rey, respondió que era hermoso y honrado, y digno de fe; y que era
bueno y opulento y se consideraba el más rico de todos. Interrogada por qué no
quería mostrar ese signo como quiso obtener el signo de Catherine de la
Rochelle, respondió que si el signo de dicha Catherine hubiera sido mostrado
igualmente, ante personas notables de la Iglesia y otros, arzobispos y obispos,
cuyos nombres no conoce (y también estaban presentes Carlos de Borbón, el señor
de la Trémoille, el duque de Alençon y varios otros caballeros que lo vieron y
lo oyeron, al igual que ella ve a aquellos que le hablan), no habría pedido
conocer el signo de dicha Catherine; y además sabía bien por las santas
Catalina y Margarita que el asunto de dicha Catherine era todo en vano.
Interrogada si dicho signo aún perdura, respondió: "Es bueno saberlo; y
durará hasta mil años, ¡y más allá!" También dijo que dicho signo está en
el tesoro de su rey. Interrogada si era oro, plata, piedra preciosa o corona,
respondió: "No les diré más sobre eso; y nadie podría describir algo tan
rico como ese signo." Y añadió: "El signo que necesitan es que Dios
me libre de sus manos; ¡y ese es el más seguro que Él les puede enviar!" También
ese mismo día, dijo que un ángel de parte de Dios, y no de otro, entregó el
signo a su rey; y ella agradeció muchas veces al Señor por ello. También dijo
que los clérigos de su partido dejaron de cuestionarla cuando tuvieron dicho
signo. Interrogada si los clérigos del otro lado vieron el signo, respondió
que, cuando su rey y los que estaban con él vieron dicho signo, y también al
ángel que lo entregó, ella preguntó a su rey si estaba satisfecho, y él
respondió que sí; entonces ella se fue a una pequeña capilla bastante cerca, y
luego oyó decir que después de su partida más de trescientas personas vieron
dicho signo. Dijo además que, por amor a ella, y para que dejaran de
interrogarla, Dios permitió que los de su partido viesen dicho signo.
El lunes 12 de marzo, interrogada si el ángel que trajo
dicho signo habló, respondió que sí, y que le dijo a su rey que la pusieran en
acción, y que el país sería aliviado de inmediato. Interrogada si el ángel que
trajo dicho signo fue el ángel que primero se le apareció, o si fue otro,
respondió que siempre es el mismo y que nunca le falló. También ese mismo día,
interrogada sobre el signo que entregó a su rey, respondió que sobre eso
consultaría a santa Catalina.
El martes 13 de marzo, interrogada sobre el signo que
entregó a su rey, y sobre lo que era, respondió: "¿Estarían contentos si
cometiera perjurio?" Interrogada si había jurado y prometido a santa
Catalina no revelar ese signo, respondió: "He jurado y prometido no decir
ese signo, y lo hice por mí misma porque me presionaban demasiado para que lo
revelara." Y entonces dijo que ya no hablaría más de ello a ningún hombre.
Ese mismo día, dijo que el signo fue que el ángel confirmó a su rey al traer la
corona, y al decirle que tendría todo el reino de Francia en su totalidad, con
la ayuda de Dios y mediante el trabajo de dicha Juana; y que la pusiera en
acción, es decir, que le diera tropas, de lo contrario no sería coronado y
consagrado tan pronto. También ese mismo día, interrogada sobre cómo el ángel
trajo la corona, y si la colocó en la cabeza de su rey, respondió que esa
corona fue entregada a un arzobispo, es decir, al arzobispo de Reims, según le
parece, en presencia de su rey; y el dicho arzobispo la recibió y la entregó al
rey, estando presente dicha Juana; y fue colocada en el tesoro de su rey.
Interrogada sobre el lugar en que fue entregada, respondió que fue en la cámara
del rey, en el castillo de Chinon. Interrogada sobre el día y la hora,
respondió: "del día, no lo sé; y de la hora, era una hora avanzada; no
recuerda la hora; y del mes, fue en abril o marzo, según le parece; y en el
próximo abril, o en este mes, habrán pasado dos años; y fue después de
Pascua." Interrogada si, el primer día que vio el signo, su rey también lo
vio, respondió que sí, y que él mismo lo recibió. Interrogada de qué material
era dicha corona, respondió: "Es bueno saber que era de oro fino; y tan
rica que no podría enumerar su riqueza; y esa corona significaba que su rey
tendría el reino de Francia." Interrogada si tenía piedras preciosas,
respondió: "Ya les he dicho lo que sé al respecto." Interrogada si la
manipuló o besó, respondió que no. Interrogada si el ángel que la trajo vino
del cielo o de la tierra, respondió que vino del cielo, por lo que entiende que
vino por el mandato de Nuestro Señor, y entró por la puerta de la cámara.
Interrogada si el ángel caminaba por la tierra desde la puerta de la cámara,
respondió que cuando el ángel llegó ante su rey, hizo reverencia a dicho rey
inclinándose ante él, pronunciando las palabras que dicha Juana ha mencionado
sobre el signo; y además, el ángel recordaba a dicho rey la hermosa paciencia
que había tenido, según las grandes tribulaciones que le habían sucedido; y
desde la puerta, el ángel caminaba y avanzaba por la tierra, acercándose al
dicho rey. Interrogada sobre la distancia entre la puerta y el rey, respondió
que, según ella piensa, había la longitud de una lanza; y el ángel se fue por
el mismo camino por donde había venido. También dijo que cuando el ángel llegó,
dicha Juana lo acompañó, y fue con él por los escalones hacia la cámara de
dicho rey; y el ángel entró primero; y luego ella misma dijo al rey:
"Señor, aquí está su signo, tómelo." Interrogada sobre el lugar donde
el ángel se le apareció, respondió que casi siempre estaba en oración, para que
Dios enviara el signo a su rey; y Juana estaba en su alojamiento, es decir, en
la casa de una buena mujer cerca del castillo de Chinon cuando llegó el ángel;
y luego el ángel y dicha Juana fueron juntos a ver al dicho rey; y el ángel
estaba bien acompañado, acompañado de otros ángeles con él que no todos podían
ver; y si no hubiera sido por amor a ella y para sacarla del sufrimiento de
quienes la cuestionaban, ella cree que varias personas no habrían visto dicho
ángel que lo vieron. Interrogada si todos los que estaban con el rey vieron al
ángel, respondió que cree que el arzobispo de Reims y los señores de Alençon,
de la Trémoille y Carlos de Borbón lo vieron; y en cuanto a la corona, varios
clérigos y otros la vieron, quienes no vieron al ángel. Interrogada sobre la
figura y tamaño de dicho ángel, respondió que no tiene permiso para decirlo, y
que responderá mañana. Interrogada si todos los que estaban en la compañía del
ángel eran de la misma figura, respondió que algunos se parecían bastante entre
sí y otros no, tal como ella los veía; algunos tenían alas, y algunos estaban
coronados, y otros no; y en su compañía estaban las santas Catalina y
Margarita, que estaban con el ángel mencionado, y los otros ángeles también,
hasta la cámara del rey. Interrogada cómo la dejó el ángel, respondió que la
dejó en la pequeña capilla; y estaba muy enojada por su partida, y lloraba; y
se habría ido con él de buena gana, es decir, su alma. Interrogada si, al
partir el ángel, se quedó alegre o asustada y con gran temor, respondió que no
la dejó ni alegre ni asustada, sino que quedó triste por su partida.]
Artículo 52. “Asimismo, la dicha Juana ha seducido tanto
al pueblo católico con sus invenciones que muchos, en su presencia, la adoran
como una santa, y la adoran aún en su ausencia, ordenando, en reverencia a
ella, misas y colectas en las iglesias; aún más, dicen que es la más grande de
todos los santos de Dios, después de Nuestra Señora; ponen sus imágenes y
representaciones sobre los altares de los santos, llevando sobre ellos medallas
de perdigón u otros metales que la representan, como se acostumbra de hacer
para los aniversarios y representaciones de santos canonizados por la Iglesias;
y predican públicamente que ella es enviada de Dios, y es más ángel que mujer:
actos perniciosos para la religión cristiana, peligrosos para la salud de las
almas y demasiado escandalosos”.
En cuanto a este quincuagésimo segundo artículo, Juana
respondió: “En cuanto al comienzo de este artículo, he respondido
anteriormente; y en cuanto a su conclusión, me encomiendo a Nuestro Señor”.
[Ahora, este sábado 3 de marzo, interrogada si conoció
alguna vez al hermano Richard, respondió: "Nunca lo había visto cuando
llegué a las puertas de Troyes". Interrogada sobre qué actitud tuvo el
hermano Richard hacia ella, respondió que los de la ciudad de Troyes, como ella
cree, lo enviaron delante de ella, diciendo que temían que no hubiera sido
enviada de parte de Dios; y cuando él se acercó a ella, al aproximarse, hacía
la señal de la cruz y lanzaba agua bendita; y ella le dijo: "¡Acérquese
sin miedo, no me voy a volar!" Interrogada si no había visto o hecho hacer
ciertas imágenes o pinturas a su semejanza, respondió que en Arras vio una
pintura en manos de un escocés; y había allí una figura de ella, completamente
armada, presentando una carta a su rey, y estaba arrodillada de una rodilla. Y
dijo que nunca vio ni hizo hacer otra imagen o pintura a su semejanza.
Interrogada sobre cierto cuadro o cierta tablilla, en la casa de su anfitrión
en Orleans, donde estaban pintadas tres mujeres: Justicia, Paz, Unión,
respondió que no sabe nada al respecto. Interrogada si sabe que los de su bando
han hecho decir servicios, misas y oraciones por ella, dijo que no sabe nada; y
si hicieron decir servicios, no lo hicieron por su mandato; y si oraron por
ella, le parece que no hicieron mal. Asimismo, este sábado 3 de marzo,
interrogada sobre qué reverencia le hicieron los de Troyes a su entrada,
respondió: "No me hicieron ninguna reverencia". Y dijo además que, a
su parecer, el hermano Richard entró a Troyes cuando ellos entraron; pero no recuerda
si lo vio a la entrada. Interrogada si el hermano Richard dio algún sermón a su
entrada, a la llegada de Juana, respondió que no estuvo mucho tiempo en Troyes
y nunca durmió allí; y en cuanto al sermón, no sabe nada.]
Artículo 53. “Asimismo, contrariamente al mandato de
Dios y de los santos, la dicha Juana ha asumido, con orgullo y presunción, la
dominación sobre los hombres; ella se constituyó jefe y capitán de armas, elevándose
a veces hasta el número de 16.000 hombres, donde se encuentran príncipes,
barones, y otros nobles, que ella ha hecho a todos servir militarmente, bajo sus
órdenes, como principal capitana”.
A este quincuagésimo tercero artículo, Juana respondió que,
en cuanto al hecho de ser jefe de guerra, ella ha respondido anteriormente; y
si ella era jefe de guerra, era para luchar contra los ingleses. En cuanto al
artículo, ella se encomienda a Nuestro Señor.
[El martes 27 de febrero, interrogada qué compañía le dio
su rey cuando la puso manos a la obra, respondió que le dieron diez o doce mil
hombres; y que ella fue a Orléans empezando por la bastilla de Saint-Loup, y después
a la bastilla de Pont.]
Artículo 54. “Asimismo, la dicha Juana; sin vergüenza,
anduvo con los hombres, rechazó tener la compañía y la atención de las mujeres,
sino que quiso solamente usar a los hombres que hizo servir en los oficios
privados de su cámara y en sus asuntos secretos, algo que nunca ha sido visto
ni escuchado de una mujer púdica y devota”.
A este quincuagésimo cuarto artículo, la dicha Juana
respondió que su gobierno era de hombres; pero, en cuanto al alojamiento y
descanso, la mayor parte del tiempo había una mujer con ella; y cuando ella
estaba en la guerra, dormía vestida y armada, allí donde ella no podía
encontrar mujeres. En cuanto a la conclusión del artículo, ella se encomienda a
Nuestro Señor.
Artículo 55. “Asimismo, la dicha Juana ha abusado de
revelaciones y profecías que ella dice tener de Dios, transformándolos en lucro
temporal y en ganancias; porque, por el medio de las dichas revelaciones, ella
ha adquirido gran numero de riquezas, gran aparato y estado, numerosos
oficiales, caballos, ornamentos; y también para sus hermanos y padres, grandes ingresos
temporales: en ello imita a los falsos profetas que, por la búsqueda de bienes
temporales y la adquisición de favores de los grandes de este mundo, han
acostumbrado fingir que tienen revelaciones que les conciernen, y buscan
complacer a los príncipes temporales: así abusan de los oráculos divinos y
atribuyen su mentira a Dios."
A este quincuagésimo quinto artículo, la dicha Juana
respondió: “He respondido anteriormente”. En cuanto a las donaciones hechas a
sus hermanos, lo que el rey les ha dado, es de su gracia, sin pedido de ella. En
cuanto a la carga que le da el promotor, y la conclusión del artículo, ella se
remite a Nuestro Señor.
[El sábado 10 de marzo, preguntada si alguna vez tuvo
otras riquezas de su rey además de sus caballos, respondió que no pidió nada a
su rey, salvo buenas armas, buenos caballos y dinero para pagar a las gentes de
su casa. Preguntada si no tenía tesoro, respondió que los diez o doce mil que
tiene no son un gran tesoro para llevar a cabo la guerra, y que es poco; las
cosas que tiene son de su rey, según ella piensa. Y dice que lo que tiene es
dinero propio de su rey. Asimismo, dice que fue capturada en un medio corcel.
Preguntada quién se lo dio, respondió que su rey o sus gentes se lo dieron, con
el dinero de su rey; y tenía cinco corceles con el dinero de su rey, sin contar
los caballos ligeros de los que tenía más de siete.]
Artículo 56. “Asimismo, la dicha Juana se vanaglorió
en múltiples ocasiones de tener dos consejeros que ella llama los consejeros de
la fuente, que vinieron a ella después de que fue capturada, así como se
encuentra en la confesión de Catherine de La Rochelle hecho ante el oficial de
París; esta Catherine ha dicho que la dicha Juana saldrá de la prisión con la
ayuda del diablo, si ella no era bien protegida”.
A este quincuagésimo sexto artículo, la dicha Juana
respondió: “Me remito a lo que he dicho anteriormente”. En cuanto a los
consejeros de la fuente, ella no sabe que es eso. Pero cree que una vez ella
oyó allí a las santas Catarina y Margarita. En cuanto a la conclusión del
artículo, ella lo niega y afirma, por su juramento, que no querría que el
diablo la tirara fuera de su prisión.
[El sábado 3 de marzo, preguntada si había visto o
conocido a Catalina de La Rochelle, respondió que sí, en Jargeau y en
Montfaucon-en-Berry. Preguntada si la dicha Catalina no le mostró a una dama
vestida de blanco que decía aparecerle a veces, respondió que no. Preguntada,
el mismo sábado 3 de marzo, sobre lo que le había dicho esa Catalina, respondió
que la dicha Catalina le había dicho que una dama blanca venía a ella, vestida
de tela de oro, que le decía a la dicha Catalina que fuera a las buenas ciudades,
y que su rey le daría heraldos y trompetas para anunciar que quien tuviera oro,
plata o tesoro escondido, lo trajera de inmediato; y que aquellos que no lo
hicieran, y que tuvieran tesoros escondidos, la dicha Catalina los conocería
bien y sabría encontrarlos; y que eso sería para pagar a las gentes de armas de
la dicha Juana. A lo que la dicha Juana respondió a la dicha Catalina que
volviera a su esposo, hiciera su hogar y alimentara a sus hijos. Y para estar
segura, habló con santa Catalina o santa Margarita, quienes le dijeron que lo
hecho por esta Catalina no era más que locura y vacío total. Y sobre el asunto
de esta Catalina, la dicha Juana escribió a su rey, para que él le dijera qué
debía hacer al respecto; y cuando la dicha Juana se presentó ante su rey, le
dijo que lo hecho por la dicha Catalina era locura y vacío total. No obstante,
el hermano Richard quería que se pusiera en práctica; y el hermano Richard y
Catalina estaban muy descontentos con la dicha Juana. Preguntada si no habló
con Catalina de La Rochelle sobre ir a La Charité, respondió que la dicha
Catalina no aconsejaba a la dicha Juana que fuera allí; y que el tiempo estaba
demasiado frío; y que la dicha Juana no iría. Asimismo, el 3 de marzo, la dicha
Juana confesó haber dicho a la dicha Catalina, que quería ir hacia el duque de
Borgoña para hacer la paz, que no se encontraría paz allí, si no era por el
filo de la lanza. Asimismo, la dicha Juana confesó haber preguntado a esa
Catalina si la dama venía todas las noches; y por eso dormiría con ella, como
lo hizo; y vigiló hasta medianoche y no vio nada, y luego, cuando llegó la
mañana, preguntó a la dicha Catalina si había venido la dama; y la dicha
Catalina respondió que la dama había venido, y que en ese momento la dicha
Juana dormía, y no pudo despertarla. Y entonces la dicha Juana preguntó a la
dicha Catalina si la dama no vendría al día siguiente; la dicha Catalina
respondió que sí. Por esta razón, la dicha Juana durmió durante el día, para
poder vigilar por la noche; y, la noche siguiente, la dicha Juana durmió con la
dicha Catalina y vigiló toda la noche; pero no vio nada, aunque a menudo
preguntaba a la dicha Catalina si la dama vendría; y la dicha Catalina
respondía: "Sí, pronto!"]
Artículo 57. “Asimismo, la dicha Juana, el día de la
fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, hizo reunir todos los hombres de
armas del dicho Carlos, para marchar al ataque contra la ciudad de Paris, conduciéndolos
ante la dicha ciudad, prometiéndoles que volverían a entrar, ese día, en esa
ciudad y que lo sabía por revelación; y ella hizo tomar todas las disposiciones
que pudo para asaltar la dicha ciudad. Sin embargo, no temió negar esto en
justicia delante de ustedes. Asimismo, en muchos otros lugares, como en La Charité-sur-Loire,
en Pont-l'Evêque, y también en Compiègne, cuando ella asaltó el ejército del
duque de Borgoña, hizo muchas promesas y anunció fuertes predicciones, que decía
saber por revelación, que no se realizaron en absoluto; sino todo lo contrario ocurrió.
Ella ha negado delante de ustedes haber hecho tales promeses y tales predicciones,
eso porque no se realizaron como ella había dicho; sin embargo, personas dignas
de confianza han reportado que esas promesas habían sido dichas y publicadas por
ella. Y también en el asalto a Paris, ella ha dicho que miles de millares de
ángeles la asistieron, que estaban listos para llevarla al paraíso si moría. Y
sin embargo, sobre la pregunta que se les hizo, por qué, a pesar de su promesa,
ocurrió que no solamente su entrada a Paris no ha tenido lugar, sino que muchos
de su ejército, y ella también, habían sido lastimados con atroces heridas, incluso
muertos, se nos narra Juana respondió: “Jesús ha fallado a su promesa”.
A este quincuagésimo séptimo artículo, Juana respondió sobre
el comienzo del artículo: “He respondido anteriormente; y si me preguntan más
sobre ello, con gusto responderé más adelante." Asimismo, al final del
artículo, que Jesús le había fallado, lo niega.
[El sábado 3 de marzo, interrogada sobre lo que hizo en
los fosos de La Charité, respondió que allí ordenó un asalto; y dijo que no
arrojó ni hizo arrojar agua bendita por manera de aspersión. Interrogada por
qué no entró en dicha ciudad, ya que tenía el mandato de Dios, respondió:
"¿Quién les dijo que tenía mandato de entrar?" Interrogada si no
recibió consejo de sus voces, respondió que quería venir a Francia; pero los
hombres de su parte le dijeron que era mejor ir primero ante La Charité.
Interrogada, el martes 13 de marzo, si cuando fue ante
París recibió una revelación de sus voces para ir allí, respondió que no; pero
fue a solicitud de caballeros que querían hacer una escaramuza o demostración
de valentía; y tenía la intención de ir más allá y cruzar los fosos.
Interrogada si, al ir ante La Charité, recibió una revelación, respondió que
no; pero fue a solicitud de los hombres de armas; como dijo antes. Asimismo, el
mismo martes, interrogada si no recibió una revelación para ir a Pont-Lévêque,
respondió que, desde que tuvo la revelación en Melun de que sería capturada, se
confió más a menudo, debido a la guerra, a la voluntad de los capitanes; y sin
embargo no les decía que había recibido una revelación de ser capturada.
Interrogada si fue bien hecho, el día de la Natividad de Nuestra Señora, ya que
era fiesta, asaltar París, respondió: "Es bien hecho guardar las fiestas
de Nuestra Señora", y, según le parece, en su conciencia, de un extremo al
otro.]
Artículo 58. “Asimismo, la dicha Juana ha hecho pintar
su estandarte y hacer representar en él dos ángeles asistiendo a Dios
sosteniendo el mundo en su mano, con las palabras JHESUS MARIA, y otras
pinturas; y ella ha hecho eso por el mandato de Dios, que le ha revelado por
medio de los ángeles y de los santos. El tal estandarte ha sido puesto en la
catedral de Reims, cerca del altar, cuando el dicho Carlos fue ungido, queriendo
que los otros honrasen singularmente este estandarte, por soberbia y vanagloria.
Ella ha hecho pintar también sus armas, en las cuales ella puso dos lirios de
oro en campo de azur, y en el corazón de los lirios, una espada de plata con
empuñadura y cruz de oro, la punta levantada y coronada con una corona de oro.
Lo que parece pertenecer al lujo y la vanidad, no a la piedad y a la religión;
y atribuir tales vanidades a Dios y a los ángeles, es ir contra la reverencia
debida a Dios y a los santos”.
Contra este quincuagésimo octavo artículo, Juana respondió: “Ya
he respondido esto”. Y sobre el contradicho presentado por el procurador,
respondió: “Yo me encomiendo a Nuestro Señor”.
[El martes 27 de febrero, interrogada sobre si tenía un
estandarte cuando fue ante Orléans y de qué color era, respondió que sí, con un
campo sembrado de lirios; y figuraba el mundo, y dos ángeles a sus lados eran
de color blanco, de tela blanca o de becerro. Y estaban escritos estos nombres:
JHESUS MARIA, como le parece; y estaba bordado con seda. Interrogada si estos
nombres: JHESUS MARIA estaban arriba, a un lado o abajo, respondió que a un
lado, como le parece. Interrogada si prefería su espada al estandarte,
respondió que prefería el estandarte a la espada, cuarenta veces. Interrogada
quién hizo que se pintara lo que había en él, respondió: "Ya os he dicho
bastante que no hice nada sino por mandato de Dios." Item dijo que llevaba
su estandarte, cuando entraba en el campamento enemigo, para evitar matar a
alguien; y dijo que nunca mató a ningún hombre.
Asimismo, el sábado 3 de marzo, dijo que su estandarte
estuvo en la iglesia de Reims; y le parece que estuvo bastante cerca del altar
y que ella misma lo sostuvo un poco; y no sabe si el hermano Richard lo
sostuvo.
Asimismo, el sábado 10 de marzo, interrogada si en su
estandarte estaba pintado el mundo y dos ángeles, respondió que sí, y no tuvo
nunca más que uno. Interrogada cuál era el signo o significado de tener a Dios
sosteniendo el mundo y los dos ángeles, respondió que las santas Catalina y
Margarita le dijeron que tomara el estandarte y lo llevara con valentía; y que
hizo poner en pintura al Rey del cielo. Y esto lo dijo a su rey, aunque en
contra de su voluntad. Y no sabe otra cosa sobre el significado. Interrogada si
no tenía escudo y armas, respondió que nunca tuvo; pero su rey dio a sus
hermanos un escudo de azur con dos lirios de oro y una espada en el medio;
armas que ella describió a un pintor en la ciudad de Ruan, porque le había
preguntado qué armas tenía. Item dijo que eso fue dado por su rey a sus
hermanos, para su placer, sin su solicitud y sin revelación.
El sábado 17 de marzo, interrogada quién la decidió a
hacer pintar los ángeles en su estandarte, con brazos, pies, piernas y
vestimentas, respondió: "Ya tenéis respuesta sobre eso." Interrogada
si hizo estos ángeles como aparecían a ella, respondió que los hizo pintar como
están pintados en las iglesias. Interrogada si alguna vez los vio de la manera
en que fueron pintados, respondió: "No os diré otra cosa."
Interrogada por qué no pintó la claridad que venía a ella con el ángel y sus
voces, respondió que no se lo mandaron. Asimismo, el mismo sábado 17 de marzo,
interrogada si los dos ángeles pintados en su estandarte representaban a San
Miguel y San Gabriel, respondió que solo estaban allí para el honor de Nuestro
Señor, que estaba pintado en dicho estandarte. Y dijo que hizo esta representación
de dos ángeles para el honor de Nuestro Señor que estaba figurado sosteniendo
el mundo. Interrogada si los dos ángeles figurados en el estandarte eran los
dos ángeles que guardaban el mundo, y por qué no había más, dado que se le
mandó por Nuestro Señor que tomara ese estandarte, respondió: "Todo el
estandarte fue mandado por Nuestro Señor, por las voces de las santas Catalina
y Margarita que le dijeron: 'Toma el estandarte por mandato del Rey del cielo'
y porque las Santas le dijeron: 'Toma el estandarte por mandato del Rey del
Cielo', hizo esta figura de Nuestro Señor y de dos ángeles. Y del color y de
todo, lo hizo según su mandato. Interrogada si entonces preguntó a sus santas,
en virtud de ese estandarte, si en todas las batallas en las que se involucrara
obtendría y tendría la victoria, respondió que las santas le dijeron que lo
tomara con valentía y que Dios la ayudaría. Interrogada quién ayudaba más, ella
al estandarte o el estandarte a ella, respondió que la victoria del estandarte
o de ella misma, mujer, todo debe ser atribuido a Nuestro Señor. Interrogada si
la esperanza de tener victoria estaba fundada en su estandarte o en ella misma,
respondió que la esperanza de la victoria estaba fundada en Nuestro Señor y no
en otro lugar. Interrogada, si otro hubiera llevado el estandarte, habría
tenido también buena fortuna, como ella la tuvo al llevarlo, respondió:
"No lo sé y lo dejo en manos de Nuestro Señor." Interrogada si uno de
los hombres de su partido le hubiera dado un estandarte perteneciente a su
partido, y ella lo hubiera llevado, habría tenido la misma buena esperanza en
ese estandarte que en el suyo propio, que le fue impuesto por Dios, y
especialmente si le hubieran dado el estandarte de su rey, respondió:
"Prefería llevar el estandarte que me fue ordenado por Nuestro Señor;
pero, en todo caso, me esperaba a Nuestro Señor." Asimismo, el mismo
sábado 17 de marzo, interrogada si no hizo girar su estandarte alrededor de la
cabeza de su rey al desplegarlo, respondió que no sabe haberlo hecho.
Interrogada por qué su estandarte fue llevado en la iglesia de Reims, en la
unción de su rey, más que los estandartes de otros capitanes, respondió que se
había esforzado por ello, y que era justo que estuviera en honor.]
Artículo 59. “Asimismo, en Saint-Denis en Francia, la
dicha Juana ofreció e hizo poner en la Iglesia, en lugar elevado, la armadura
en la cual ella había sido herida, durante el asalto hecho contra la ciudad de
Paris, para que fuera honrado por las personas como reliquias. Y, en la misma
ciudad, ella hizo encender velas de cera, con las cuales derramaba la cera liquida
sobre la cabeza de los pequeños niños, prediciendo sus fortunas en el provenir,
y, sobre ellos, a través de sortilegios hacía gran número de adivinaciones”.
A este quincuagésimo noveno artículo, Juana respondió: “Ya
he respondido”, en cuanto a las armaduras; y en cuanto a las velas encendidas, derramadas
gota a gota y destiladas, lo niega.
[El sábado 17 de marzo, interrogada sobre qué armas
ofreció en Saint-Denis, dice que era una armadura blanca completa, tal como
corresponde a un hombre de armas, con una espada; y que esta espada la había
ganado frente a París. Interrogada con qué fin ofreció esas armas, respondió
que lo hizo por devoción, como es costumbre entre los hombres de guerra cuando
están heridos; y, dado que había estado frente a París, ofreció dichas armas a
Saint-Denis, ya que es el grito de Francia. Interrogada si lo hizo para que se
adoraran esas armas, respondió que no.]
Artículo 60. “Asimismo, la dicha Juana, despreciando
los preceptos y las sanciones de la Iglesia, ha rechazado muchas veces jurar
decir la verdad en justicia, generando allí la sospecha de haber hecho o dicho
ciertas cosas, en materia de fe o de revelaciones, que ella no osa descubrir a
los jueces eclesiásticos, temiendo por ella misma un castigo merecido; es esto
lo que ella ha suficientemente confesado, o eso parece, cuando a esta
proposición ella ha alegado en este juicio el proverbio “por haber dicho la
verdad, seguido las personas son colgadas”; ella ha dicho: “No sabrán todo”, y “preferiría
tener la cabeza cortada que decirles todo”.
A este sexagésimo artículo, Juana respondió que solo ha
tomado tiempo para responder más seguramente a lo que le preguntaban; y en
cuanto a la conclusión, dijo que temía responder y ella ha tomado un plazo para
saber si ella debía hablar [sobre lo que le preguntaban]. Asimismo, dijo que en
cuanto al consejo de su rey, porque no toca al juicio, no lo ha querido
revelar. Y del signo traído al rey, ella lo ha dicho porque los hombres eclesiásticos
la han condenado a decirlo.
"Or, el jueves 22 de febrero, al ser interrogada si,
cuando la voz le mostró a su rey, no había luz, respondió: 'Pase adelante'. Asimismo,
al ser preguntada si no vio ángeles sobre el dicho rey, respondió: 'Déjenme en
paz y pase adelante.' Asimismo, dijo que, antes de que su rey la pusiera en
acción, tuvo varias apariciones y bellas revelaciones. Al ser preguntada de qué
tipo, respondió: 'No se lo diré; aún no tendrán respuesta sobre esto; pero
envíen a consultar al rey, y él se los dirá.'
Asimismo, el sábado después de los Brandons, 24 de febrero, nosotros, el
obispo, expusimos a Jeanne que jurara pura, simple y absolutamente, y sin
condiciones; y de ello fue requerida y amonestada tres veces. Ella dijo:
'Déjenme hablar'; y añadió: 'Por mi fe, ustedes podrían pedirme cosas que no
les diré.' Asimismo, dijo: 'Quizás sobre muchas cosas que podrían pedirme, no
les diré la verdad en cuanto a mis revelaciones; porque, porventura, podrían
obligarme a decir algo que he jurado no decir: y así sería perjura, lo cual
ustedes no deberían querer.' Item: 'Yo se los digo; cuídense bien de lo que
dicen ser mi juez. Asumen una gran carga y me cargan demasiado.' Item dijo que,
en su opinión, es suficiente haber jurado dos veces. Al ser interrogada si
quería jurar de manera simple y absoluta, respondió: 'Pueden estar satisfechos
con esto; he jurado suficiente con dos veces'; y dijo que todo el clero de Ruan
o de París no podría condenarla si ese clero no lo hiciera de derecho. Y añadió
que en ocho días no diría todo. Asimismo, dijo que de su llegada diría la
verdad con gusto; pero no diría todo. Asimismo, se le dijo que consultara a los
asistentes si debía jurar o no: respondió que de su llegada diría la verdad con
gusto, y no de otra manera; y que no era necesario hablar más al respecto. Asimismo,
fue nuevamente advertida y se le dijo que se haría sospechosa; respondió como
antes. Además, nosotros, el obispo de Beauvais, le pedimos que jurara
precisamente: ella respondió: 'Voluntariamente diré lo que sé, pero no todo.' Asimismo,
luego se le pidió que jurara; y amonestada bajo pena de ser cargada con lo que
se le imponía: respondió: 'He jurado suficiente', añadiendo: '¡Pase adelante!' Asimismo,
al ser requerida y abundantemente amonestada de jurar y decir la verdad sobre
lo que concierne al proceso, y que se exponía a un gran peligro, respondió:
'Estoy lista para jurar decir lo que sepa, en cuanto al proceso, pero no todo
lo que sé'; y así juró. Al ser interrogada ese mismo día, 24 de febrero, si la
voz le prohibió decir todo, respondió: 'No les responderé sobre eso'; y: 'Hay
ciertas revelaciones que conciernen al rey que no les diré.' Al ser interrogada
si la voz le prohibió decir las revelaciones, respondió: 'No estoy informada al
respecto'; y pidió un plazo de quince días para responder; y después
responderá. Asimismo, pidió un plazo para responder sobre eso. Asimismo, dijo:
'Si la voz me lo prohibió, ¿qué quieren decir con eso?' Al ser interrogada
nuevamente si esto le fue prohibido por la voz, respondió: 'Créenme que no
fueron los hombres quienes me lo prohibieron.' Asimismo, dijo que hoy no
responderá y que no sabe si debe decir o no todo lo que le ha sido revelado. Al
ser interrogada si cree que desagrada a Dios que se diga la verdad, respondió
al obispo que sus voces le dijeron que debía decir ciertas cosas al rey, y no a
nosotros. Al ser interrogada si su consejo le reveló que se escaparía de las
prisiones, respondió: '¿Debo decirles eso?' Al ser interrogada si, esa noche,
la voz no le dio consejo sobre lo que debía responder, respondió que, si la voz
se lo reveló, no lo entendió bien. Al ser interrogada si, en los dos últimos
días en los que escuchó las voces, la luz vino con ellas, respondió que en
nombre de la voz, la claridad vino. Al ser interrogada si, con esa voz, ve
algo, respondió: 'No les diré todo y no tengo permiso para eso', y que su
juramento no se refiere a eso. Asimismo, dijo que esa voz es bella, buena y
digna, y que sobre lo que se le pregunta no está obligada a responder. Al ser
interrogada si la voz que viene a ella tiene vista, es decir, ojos (y también
se le había preguntado eso, porque Jeanne pidió tener por escrito los puntos
sobre los que no respondía): a lo que respondió: 'Aún no tendrán eso.' Asimismo,
dijo que el dicho de los pequeños es: 'A veces se ahorca a la gente por haber
dicho la verdad.'
Asimismo, el martes después de Reminiscere, el 27 de febrero, al ser requerida
por nosotros, el obispo de Beauvais, de hacer y prestar juramento sobre lo que
concierne al proceso, respondió que, sobre las cosas que conciernen al proceso,
juraría gustosamente, pero no sobre todo lo que supiera. Nuevamente le pedimos
que, sobre todo lo que se le preguntara, dijera la verdad. Respondió como
antes, diciendo: 'Deben estar satisfechos; he jurado suficiente.' Asimismo,
dijo que, sobre lo que tenga permiso por Nuestro Señor de revelar, gustosamente
dirá la verdad; pero en cuanto a las revelaciones relacionadas con su rey, no
lo dirá sin permiso de su voz. Ese mismo día, al ser interrogada si las santas
Catalina y Margarita están vestidas con la misma tela, respondió: 'No les diré
nada más al respecto ahora', y que no tiene permiso para revelarlo; y: 'Si no
me creen, ¡vayan a Poitiers!' Asimismo, dijo que había ciertas revelaciones que
iban al rey, y no a aquellos que la interrogaban. Al ser interrogada si las
santas que le aparecen tienen la misma edad, respondió que no tiene permiso
para decir eso. Al ser interrogada si hablan juntas o una después de la otra,
respondió que no tiene permiso para decirlo; y sin embargo, cada día tiene
consejo de ambas. Al ser interrogada cuál le apareció primero, respondió: 'No
las reconozco de inmediato'; y a veces lo supo bien, pero lo olvidó; y, si
tiene permiso, lo dirá gustosamente; y está en el registro, en Poitiers. Al ser
interrogada de qué figura era san Miguel cuando le apareció, respondió: 'Sobre
eso, aún no hay respuesta para ustedes; y aún no tengo permiso para decirlo.'
Al ser interrogada sobre lo que san Miguel le dijo la primera vez, respondió:
'No tendrán respuesta sobre eso hoy.' Asimismo, dijo que sus voces le dijeron
que respondiera con valentía. Añadió además que aún no tiene permiso para
revelar lo que san Miguel le dijo; y quisiera que su interrogador tuviera una
copia del libro que está en Poitiers siempre que sea la voluntad de Dios. Al
ser interrogada si san Miguel y las otras santas le dijeron que no las revelara
sin su permiso, respondió: 'Aún no les responderé sobre eso' y: 'Sobre lo que
tenga permiso, gustosamente responderé'; y que, si le prohibieron, no lo
entendió. Al ser interrogada qué señal le dio por la cual supiera que era por
Nuestro Señor, y que fueran las santas Catalina y Margarita, respondió: 'Ya se
los he dicho suficiente, que son las santas Catalina y Margarita'; y: '¡Créame
si quieren!' Al ser interrogada qué revelaciones tuvo su rey, respondió: '¡No
las tendrán de mí este año!'
Asimismo, el jueves 1 de marzo, al ser interrogada qué promesas le hicieron sus
santas, respondió: 'No es en absoluto de su proceso.' Al ser interrogada si le
prometieron algo más que conducirla al paraíso, respondió que hubo otras
promesas, pero no las dirá; y dijo que eso no concierne al proceso. Asimismo,
dijo que antes de tres meses dirá otra promesa. Al ser interrogada si las
santas le dijeron que antes de tres meses sería liberada de prisión, respondió:
'¡No es de su proceso!' Sin embargo, no sabe cuándo será liberada. Asimismo,
dijo que aquellos que quieren sacarla de este mundo podrían irse antes. Asimismo,
al ser interrogada si su consejo no le dijo que sería liberada de la prisión,
respondió: 'Antes de tres meses, háblenme de nuevo, y les responderé.' Y añadió
que se preguntara a los asistentes, bajo juramento, si eso concierne al
proceso. Y después de la deliberación de los asistentes, quienes concluyeron
que sí concierne al proceso, ella dijo: 'Siempre les he dicho que no sabrán
todo'; y añadió: 'Será necesario, en algún momento, que yo sea despachada; y
quiero tener permiso para decirlo'; y sobre eso pidió un plazo. Al ser
interrogada si las santas le prohibieron decir la verdad, respondió: '¿Quieren
que les diga lo que va al rey de Francia?' Asimismo, dijo que hay muchas cosas
que no conciernen al proceso. Asimismo, ese mismo jueves 1 de marzo, al ser
interrogada qué señal le dio a su rey para que supiera que venía de Dios,
respondió: 'Siempre les he respondido que no lo sacarán de mi boca aún. ¡Vayan
a preguntárselo a él!' Al ser interrogada si ha jurado no revelar lo que se le
preguntara en cuanto al proceso, respondió: 'Les he dicho en otro lugar que lo
que va a nuestro rey, no se lo diré.' Al ser interrogada si no conoce dicha
señal, respondió: 'No lo sabrán de mí.' Asimismo, se le dijo que eso concierne
al proceso; respondió: 'Lo que he prometido mantener en secreto, no se lo
diré.' Y añadió además: 'Lo he prometido en tal lugar que no puedo decírselo
sin perjurarme.' Al ser interrogada a quién se lo prometió, respondió que lo
prometió a las santas Catalina y Margarita; y esto fue mostrado a su rey. Asimismo,
dijo que lo prometió sin que ellas se lo pidieran; y que así lo hizo Jeanne por
su propia voluntad; y dijo que demasiada gente le hubiera pedido su señal si no
hubiera hecho promesa a las santas. Al ser interrogada si, en su compañía,
cuando mostró la señal a su rey, había alguna otra persona que no fuera él,
respondió: 'Creo que no había otra persona que él, aunque cerca había mucha
gente.' Al ser interrogada si vio la corona sobre la cabeza de su rey cuando le
mostró la señal, respondió: 'No puedo decírselo sin perjurarme.'
Asimismo, al ser interrogada el sábado 3 de marzo, si cree que en el modo y
forma en que Dios creó desde el principio [a san Miguel y Gabriel], los vio,
respondió: 'No tendrán otra cosa por ahora, salvo lo que les he respondido.' Al
ser interrogada si había visto o sabido por revelación que se escaparía,
respondió: 'Eso no concierne a su proceso. ¿Quieren que hable contra mí misma?'
Al ser interrogada si las voces le dijeron algo al respecto, respondió: 'Eso no
concierne a su proceso; me remito a Señor; y si todo les concerniera, les diría
todo.' Y añadió además: 'Por mi fe, no sé la hora ni el día.' Al ser
interrogada si, cuando Dios le reveló que debía cambiar su vestimenta, fue por
la voz de san Miguel, santa Catalina o santa Margarita, respondió: 'No tendrán
ahora otra cosa.'
Al ser interrogada, el lunes 12 de marzo, si no recibió cartas de san Miguel y
de sus voces, respondió: 'No tengo permiso para decirles, y en ocho días,
responderé gustosamente lo que sepa.'"
Artículo 61. “Asimismo, la dicha Juana, amonestada de
someter todos sus dichos y hechos a la determinación de la Iglesia militante y
advertida de la distinción entre Iglesia militante y la Iglesia triunfante, ha
dicho someterse a la Iglesia triunfante, rehusando someterse a la militante,
declarando así su malvada opinión sobre el tema del artículo: Unam Sanctam,
etc…, y se muestra aquí su error. Ella ha dicho que era a Dios, sin
intermediario, que refería sus hechos, a Él y a sus santos, y no al juicio de
la Iglesia.”
A este sexagésimo primer artículo, Juana respondió que a la
Iglesia militante, ella quisiera tener honor y reverencia, todo lo más que
pueda. En cuanto a remitir sus hechos a la Iglesia militante, dijo: “Es
necesario que me remita a Nuestro Señor, quien me ha hecho hacerlo”.
Interrogada si se remite a la Iglesia militante, en cuanto a lo que ella ha
hecho, respondió: “Envíenme al clérigo, el sábado siguiente, y les responderé”.
[El jueves 15 de marzo, se le explicó qué es la Iglesia
triunfante y la Iglesia militante; y al ser requerida en ese momento para
someterse a la determinación de la Iglesia sobre lo que ha hecho o dicho, ya
sea bien o mal, respondió: 'No les responderé otra cosa por el momento.'
Después de las amonestaciones y requerimientos que se le hicieron, a saber, que
si ha hecho algo contra nuestra fe, debe someterse a la determinación de la
Iglesia, respondió que sus respuestas deberían ser revisadas por los clérigos,
y después, si hay algo en contra de la fe cristiana, ella sabrá bien qué decir
según su consejo; y si hubiera algo malo contra la fe cristiana que Nuestro
Señor ha establecido, no lo sostendría, sino que lo rechazaría. Además, cuando
se le preguntó si, sobre lo que ha dicho y hecho, quería someterse y confiar en
la determinación de la Iglesia, respondió: 'Todas mis obras y todos mis hechos
están en manos de Dios, y me encomiendo a Él. Les aseguro que no quiero hacer
ni decir nada contra la fe cristiana; y si hubiera dicho o hecho algo que los
clérigos encontraran en contra de la fe cristiana que Nuestro Señor ha
establecido, no lo sostendría, sino que lo rechazaría.' Además, cuando se le
preguntó si no quería someterse a la determinación de la Iglesia, respondió:
'No les responderé otra cosa ahora; pero el sábado envíenme al clérigo, si no
quieren venir, y le responderé sobre esto, con la ayuda de Dios, y se pondrá
por escrito.'
El sábado 17 de marzo, al ser preguntada si no cree que
está obligada a responder plenamente la verdad a nuestro Santo Padre el Papa,
vicario de Dios, sobre todo lo que se le pregunte tocante a la fe y el hecho de
su conciencia, respondió que requiere ser llevada ante él, y luego responderá
todo lo que deba responder ante él.
El sábado 31 de marzo, al ser interrogada si quiere
someterse al juicio de la Iglesia en la tierra sobre todo lo que ha dicho y
hecho, ya sea bien o mal, especialmente en relación con los casos, crímenes y
delitos que se le imputan y todo lo que toca a su proceso, respondió que, sobre
lo que se le pregunta, se somete a la Iglesia militante, siempre y cuando no se
le mande hacer algo imposible de realizar; y entiende que lo que ella considera
imposible es revocar los hechos que ha declarado en el proceso, sobre las
visiones y revelaciones que ha dicho haber recibido de Dios, los cuales no
revocará por nada del mundo. Y en cuanto a lo que Nuestro Señor le ha hecho
hacer y ordenar, no dejará de hacerlo, por hombre que viva; y le sería
imposible revocar eso. Y en caso de que la Iglesia le ordenara hacer algo
contrario al mandato que ella dice que Dios le dio, no lo haría por ninguna
razón. Cuando se le preguntó si la Iglesia militante le dijera que sus
revelaciones son ilusiones o cosas diabólicas, supersticiosas o malas, ella se
sometería a la Iglesia, respondió que se sometería a Nuestro Señor, a quien
siempre obedecerá; y sabe bien que lo contenido en su proceso ha sucedido por
mandato de Dios; y que, lo que ha afirmado haber hecho por mandato de Dios en
dicho proceso, le sería imposible hacer lo contrario; y si la Iglesia militante
le ordenara hacer lo contrario, no se sometería a nadie en el mundo, excepto a
Nuestro Señor, a quien siempre obedecerá.
Cuando se le preguntó si cree que está sujeta a la
Iglesia en la tierra, es decir, a nuestro Santo Padre el Papa, a los
cardenales, arzobispos, obispos y otros prelados de la Iglesia, respondió que
sí, siempre y cuando Nuestro Señor sea primero servido. Cuando se le preguntó
si ha recibido mandato de sus voces de no someterse a la Iglesia militante en
la tierra ni a su juicio, respondió que no responde a nada que no sea dictado
por sus voces; y que sus voces no le mandan no obedecer a la Iglesia, siempre y
cuando Nuestro Señor sea primero servido.
El miércoles 18 de abril, se le dijo que, debido a la
enfermedad que decía tener, cuanto más temiera por su vida, más debería
enmendarse; y que no tendría los derechos de la Iglesia como católica si no se
sometía a la Iglesia. Respondió: 'Si el cuerpo muere en prisión, espero que lo
pongan en tierra santa; y, si no lo hacen, me encomiendo a Nuestro Señor.' Ese
mismo día, cuando se le preguntó, dado que ella requería que la Iglesia le
diera su creador, si se sometería a la Iglesia si se le prometiera darle a su
creador, respondió que sobre esa sumisión no respondería de otra manera que
como ha hecho; y que ama a Dios, lo sirve, es una buena cristiana y desea
ayudar y apoyar a la Santa Iglesia con todo su poder."]
Artículo 62. “Asimismo, la dicha Juana se esfuerza en
escandalizar al pueblo, de inducirlo a creer firmemente todos sus dichos y
predicciones, asumiendo en ella la autoridad de Dios y de sus ángeles, erigiéndose
por encima de todo poder eclesiástico para meter a los hombres en el error. Así
es como los falsos profetas han acostumbrado a hacer cuando introducen sectas
de error y de perdición y que los separa de la unidad del cuerpo de la Iglesia:
lo que es perjudicial para la religión cristiana. Y si los prelados de la
Iglesias no lo remedian, podrá seguir subvirtiendo toda autoridad de la
Iglesia; de todas partes se levantarán hombres y mujeres, fingiendo tener
revelaciones de Dios y de los ángeles, sembrando mentiras y errores, como ha
sido experimentado tantas veces desde que esta mujer se sublevó y comenzó a
escandalizar al pueblo cristiano y proponer sus imposturas.”
A este sexagésimo segundo artículo, la dicha Juana respondió
que el sábado responderá.
Artículo 63. “Asimismo, la dicha Juana no ha temido
mentir ante la justicia, en violación a su propio juramento, y ella afirmó una
y otra vez, tocando sus revelaciones, cosas contrarias y contradictorias; ella
ha proferido maldiciones contra los señores y las personas notables, contra una
nación entera; ella ha, sin vergüenza, pronunciado burlas y palabras ridículas que
no corresponden en absoluto a una mujer santa y muestra suficientemente que han
sido regida y gobernada por espíritus malvados, y no por el consejo de Dios y
de sus ángeles, como ella se vanagloria. El Cristo ha dicho de los falsos profetas:
“por sus frutos los conoceréis”.
A este sexagésimo tercer artículo, Juana respondió: “Yo me
remito a lo que he dicho anteriormente”; y de la carga y conclusión del
artículo, ella se encomienda a Nuestro Señor.
[Ahora bien, el martes 27 de febrero, dijo que tenía esa
espada en Lagny, y desde Lagny hasta Compiègne llevó la espada de un borgoñón,
que era una buena espada de guerra, buena para dar buenos golpes y tajos. Y
dijo que, sobre dónde perdió la otra espada, eso no es parte del proceso, y por
tanto no responderá sobre ello. Asimismo, el jueves 1 de marzo, dijo que habría
muerto de no ser por la revelación que la reconforta cada día. Al ser
preguntada si san Miguel tenía cabello, respondió: '¿Por qué se lo habrían
cortado?' No vio a san Miguel desde que dejó Le Crotoy; y no lo ve con
frecuencia.]
Artículo 64. “Asimismo, la dicha Juana se vanaglorió
de saber que ella ha obtenido la remisión de su pecado que ha perpetuado, con
un corazón desesperado, a la instigación de un espíritu maligno, precipitándose
de lo alto de la torre del castillo de Beaurevoir, cuando la Escritura enseña
que ninguno sabe si es digno o del amor o del odio, y por consecuencia, si es
purgado o justificado de su pecado”.
A este sexagésimo cuarto artículo, respondió: “Ya les he
respondido, a eso me remito”. Y de la acusación y conclusión, se remite a
Nuestro Señor.
Artículo 65. “Asimismo, la dicha Juana, muchas veces,
ha dicho que ella pedía a Dios que le enviara expresa revelación sobre como conducirse,
por medio de ángeles y de las santas Catarina y Margarita, por ejemplo, si ella
debía responder la verdad en este juicio sobre ciertas preguntas y sobre
ciertos hechos que le son personales. He aquí que es tentar a Dios, requerir de
Él lo que no debe ser requerido, sin necesidad, sin haber hecho la búsqueda o
investigación humanamente posible. Principalmente en el dicho salto de la
torre, parece manifiestamente que ha tentado a Dios.”
A este sexagésimo quinto artículo, Juana respondió que respondió
antes; y que no quiere revelar lo que le ha sido revelado sin el permiso de
Nuestro Señor; y que no le requiere sin necesidad [como es dicho en este
artículo]; y que quisiera que Él enviara aún más, con el fin de que percibieran
mejor que ella es venida de parte de Dios, a saber que ¡Él la ha enviado!
Artículo 66. “Asimismo, algunas de sus predicciones
son divergentes de los derechos divinos, evangélicos, canónicos, y civiles,
contrarios a las decisiones aprobadas por los concilios generales; hay allí
sortilegios, adivinaciones, supersticiones; algunos formalmente, otros
causativamente y otros, tocan la herejía; los errores contra la fe inducen a la
perversidad herética y la favorecen. Hay predicciones sediciosas, perturbadoras
que hacen obstáculo a la fe; hay predicciones que incitan a la efusión de
sangre humana; algunas no son más que maldiciones y blasfemias hacia Dios, los
santos y las santas; otros aún más ofensivas para las orejas de hombres
piadosos. Sobre todo aquello que la dicha acusada, por una temeraria audacia, a
la instigación del Diablo, ofendió a Dios y a su santa Iglesia; cometió delitos
y excesos hacía ella, se mostró como una escandalosa; y, de todo eso,
notoriamente difamada, esta acusada ha comparecido delante de ustedes para ser
corregida y enmendada.”
A este sexagésimo sexto artículo, la dicha Juana respondió
que ella es una buena cristiana; y de todos los cargos puestos en este
artículo, ella se encomienda a Nuestro Señor.
Artículo 67. “Asimismo, todas y cada una de estas
cosas, la dicha acusada las ha cometido, perpetuado, dicho, producidos,
profesado, dogmatizado, promulgado y cumplido, tanto en la dicha jurisdicción
como en otras, en muchos y diversos lugares del reino, no solamente una vez,
sino en muchas ocasiones, en diversos tiempos, días y horas; ella reincidió,
prestó ayuda, consejo y favor a aquellos que los han perpetrado.”
A este sexagésimo séptimo artículo, la dicha Juana lo niega.
Artículo 68. Además, por esto, desde que, por el
constante rumor de la fama pública que llegó a sus oídos, no solo una vez, sino
varias veces, por la reputación pública y la información obtenida sobre ello,
descubrieron que la acusada estaba vehementemente sospechada y difamada,
decretaron que era necesario hacer una investigación sobre ella, proceder
ustedes o alguno de ustedes en relación con este asunto, y que ella debía ser
citada y responder sobre estos puntos, como así se ha hecho."
A este sexagésimo octavo artículo, la dicha Juana respondió “este
artículo concierne a los jueces”.
Artículos 69. “Asimismo, la dicha acusada, en todo lo
anterior, fue y es vehementemente sospechosa, escandalosa al más alto punto y
notoriamente difamada a los ojos de las personas honestas y serias. De eso, sin
embargo, ella no se corrigió en nada, y no se ha enmendado por algún medio;
bien al contrario, ella ha diferido y difiere su corrección y enmienda, se
recusa y se recusó; y ella ha continuado y preservado en esos errores, continua
y persevera, aunque, sin embargo, tanto de vuestra parte como la de otras
notables personas, clérigos y personas honestas, ha sido instada y requerida,
tanto caritativamente como de otras maneras, debida y suficientemente.”
Sobre este sexagésimo noveno artículo, Juana dijo que los
delitos propuestos contra ella por el promotor, no los ha hecho; y, para
agregar, ella se remite a Nuestro Señor; y que de esos delitos propuestos
contra ella, no cree haber hecho nada contra la fe cristiana. Interrogada si hubiera
hecho alguna cosa contra la fe cristiana, querría someterse a la Iglesia y a
aquellos que les corresponde corregirla, respondió que el sábado después de la
cena, ella responderá eso.
Articulo 70. “Asimismo, que todas y cada una de estas
proposiciones son verdaderas, notorias, manifiestas y que sobre ellas es
ejercida y se ejerce aún la voz pública y la fama; la dicha acusada las ha
reconocido y confesado, muchas veces y suficientemente, como verdaderas,
delante de gentes probadas y dignas en la fe, tanto en juicio como en otros
lugares.”
A este septuagésimo artículo, Juana lo niega, fuera de lo
que ella ha confesado.
"De estos puntos y otros que ustedes suplan,
corrijan y reformen lo mejor posible, por los cuales el demandante solicita y
suplica que la acusada sea interrogada, dicho demandante concluye que,
habiéndose establecido estos puntos en su totalidad o en parte, según sea
suficiente para justificar la solicitud, ustedes pronuncien y dicten su
sentencia contra la acusada por todas y cada una de las razones aquí indicadas,
y que además dicten y juzguen conforme a lo que sea de derecho y razón. Sobre
esto, como corresponde, implora humildemente su oficio”.
