Juicio de Condena - Primera Sesión del Juicio Ordinario (31 a 70 Artículos)

 

El día miércoles estaban presentes los reverendos padres, señores y maestros: Gilles, abad de Fécamp; Pierre, prior de Longueville, Jean Beaupère, Jacques de Touraine, Erard Emengart, Maurice du Quesnav, Nicolas Midi, Pierre Maurice, Guillaume Le Boucher, Jean de Nibat, Jean Le Fèvre, Jean de Chastillon, Jacques Guesdon, Gérard Feuillet, doctores en teología sagrada; Raoul Roussel, doctor en ambos derechos; Robert Le Barbier, licenciado en derecho canónico; William Haiton, Nicolas Couppequesne, licenciados en teología sagrada; Jean Guérin, Denis Gastinel, Jean Le Doulx, licenciados en ambos derechos; Jean Pinchon, Jean Basset, Jean de La Fontaine, Jean Colombel, Jean Duchemin, licenciados en derecho canónico; André Marguerie, archidiácono de Petit-Caux, Jean Alespée, Nicolas Caval, Geoffroy du Crotay, licenciados en derecho civil; Guillaume Desjardins, Jean Tiphaine, doctores; Guillaume de La Chambre, licenciado en medicina; William Brolbster y John de Hampton, sacerdotes.

Delante de ellos ha sido continuada la lectura comenzada en la vigilia, de los artículos del libelo producido por el promotor. Su contenido ha continuado siendo expuesto a Juana en francés, articulo por articulo; ella ha sido interrogada sobre cada uno de esos artículos y ha continuado a responderlos así como sigue.

Artículo 31. “Asimismo, la dicha Juana, en los tiempos de su juventud y después, se vanaglorió, y cada día se vanagloria, de tener muchas revelaciones y visiones, sobre las cuales, a pesar de haber sido caritativamente amonestada, y debida y judicialmente requerida bajo juramento de derecho, no ha querido ni quiere hacer ningún juramento; es más, se niega a declararlo suficientemente por palabra o signo, sino que ha diferido, contradicho y rehusado de hacerlo, y sigue difiriendo, contradiciendo y rehusando. Y rehusando formalmente en muchas y diversas ocasiones ha dicho y asegurado, en juicio y en otros lugares, que ella no nos descubriría sus revelaciones y visiones, aunque la debiéramos desmembrar y hacer tirar por caballos; que no le arrancaríamos de la boca el signo que Dios le reveló y por el cual ella conoce que viene de Dios”.

A este trigésimo primer artículo, Juana respondió que, de revelar el signo u otras cosas contenidas en el artículo, ella pudo haber dicho que no las revelaría. Y agrega que en confesión anteriormente hecha, debe constar que, sin el permiso de Nuestro Señor, ella no revelaría el signo.

[El 22 de febrero, dijo que no pasa un día sin que escuche esa voz, y que también la necesita mucho.
Además, el sábado 24 de febrero, dijo que esa noche, la voz le dijo muchas cosas para el bien de su rey, y que habría querido que el rey las supiera en ese momento, aunque tuviera que abstenerse de beber vino hasta Pascua. Porque le habría dado gran alegría durante la comida.
Además, el martes 27 de febrero, dijo que en una ocasión le contó a su rey todo lo que le había sido revelado, porque era algo que lo concernía mucho. Ese mismo martes, dijo que envió cartas a su rey en las que decía que ella había enviado a alguien para saber si podría entrar en la ciudad donde estaba el rey; y que había recorrido más de ciento cincuenta leguas para venir en su ayuda, y que sabía muchas buenas noticias para él. Y cree que en dichas cartas también estaba escrito que lo reconocería entre todos los demás.
Además, el jueves 1 de marzo, cuando se le preguntó qué aspecto tenía san Miguel, respondió que no lo vio con una corona, y sobre sus vestiduras no sabe nada. Preguntada si el mencionado san Miguel estaba desnudo, respondió: "¿Pensáis que Nuestro Señor no tiene con qué vestirlo?"
Además, el jueves 15 de marzo, cuando se le pidió que dijera cómo pensó escapar del castillo de Beaulieu, entre dos piezas de madera, respondió que nunca había sido prisionera en ningún lugar sin querer escapar; y que, estando en ese castillo, habría encerrado a sus guardias en la torre, si no hubiera sido por el portero que la vio y la descubrió. También dijo que, según cree, no fue del agrado de Dios que se escapara en esa ocasión, y que tenía que ver al rey de los ingleses, como sus voces le habían dicho, como está escrito más arriba. Ese mismo jueves, cuando se le preguntó sobre la altura y estatura del ángel que se le apareció, dijo que respondería el sábado junto con otras cosas que debía responder, según lo que Dios quisiera. Ese mismo día, cuando se le preguntó sobre su afirmación de que, por decir la verdad, a veces se cuelga a la gente, y si sabía de algún crimen o falta por la que podría [o debería] morir si no los confesaba, respondió que no.
Además, el sábado 17 de marzo, cuando se le preguntó sobre la edad y las vestiduras de santa Catalina y santa Margarita, respondió: "Tendréis la respuesta que ya os di sobre esto; no tendréis otra cosa de mí; y ya os he respondido con la mayor certeza sobre lo que sé."]

Artículo 32. “Asimismo, por esto se puede y se debe vehementemente presumir que esas revelaciones y visiones, si realmente la dicha Juana las ha tenido alguna vez, provienen más de los espíritus mentirosos y malignos que de los buenos; así debe ser considerado por todos, sobre todo teniendo en cuenta la crueldad, el orgullo, el comportamiento, las acciones, las mentiras, las contradicciones señaladas en muchos y diversos artículos, y que pueden bien ser dichas y retenidas como presunciones legales, enteramente legítimas.”

A este trigésimo segundo artículo, el Miércoles después de la fiesta de Ramos, 28 de marzo, Juana respondió que ella lo niega, y que ella ha actuado por las revelaciones de las santas Catarina y Margarita, y que ella lo sostendrá hasta la muerte. Asimismo, ese mismo día, dijo que fue aconsejada por ciertos de su partido para poner JHESUS MARIA; y en algunas cartas ponía JHESUS MARIA, y en algunas otras no. Asimismo, dijo que en cuanto a ese punto en el que hay escrito: “Todo lo que ella ha hecho, ha sido por consejo Nuestro Señor”, debería estar: “Todo lo bueno que he hecho”. Interrogada, ese mismo día, si, yendo ante La Charité ella hizo bien o mal, respondió: “Si yo he hecho mal, me confesaré de eso”. Interrogada si ella hizo bien al ir ante Paris, respondió que los caballeros de Francia querían ir ante Paris; y al hacerlo, parece que hicieron su deber de ir contra sus adversarios.

Artículo 33. “Asimismo, la dicha Juana, presuntuosa y temerariamente, se vanaglorió y se vanagloria de conocer el futuro y de haber conocido el pasado, de descubrir las cosas presentemente ocultas o escondidas; y, esto que se atribuye a la divinidad, ella se lo atribuye a ella misma, una creatura humana, simple e indocta”.

A este trigésimo tercer artículo, el Miércoles 28 de marzo, Juana respondió: “Le pertenece a Nuestro Señor el hacer las revelaciones que a Él le plazca”; y de la espada y otras cosas del porvenir que ella ha dicho, ha sido por revelación.

[El sábado 24 de febrero, ella dijo que los borgoñones tendrían guerra si no hacían lo que debían, y que lo sabía por su voz.
Item, el martes 27 de febrero, interrogada si, cuando fue al asalto frente a la bastilla de Orleans, dijo a sus hombres que recibiría flechas, saetas o piedras de bombardas, respondió que no, aunque hubo más de cien heridos. Pero dijo a sus hombres que no tuvieran miedo, y que levantarían el sitio. Interrogada ese mismo día sobre ante cuál bastilla retiró a sus hombres, respondió que no lo recordaba. También dijo que estaba segura de levantar el sitio de Orleans por una revelación que le fue hecha, y así se lo dijo a su rey antes de venir. También dijo que, en el asalto a la bastilla del puente, fue herida en el cuello por una saeta, pero recibió gran consuelo de Santa Catalina y se curó en quince días; y no dejó de cabalgar y seguir trabajando. Interrogada si sabía de antemano que sería herida, respondió que sí, y se lo había dicho a su rey, pero que, a pesar de eso, no dejó de trabajar. Esto le fue revelado por las voces de Santa Catalina y Santa Margarita. Añadió que fue la primera en colocar la escalera en la parte superior de la bastilla del puente; y, mientras la levantaba, fue herida en el cuello por una saeta.

El jueves 1 de marzo, dijo que antes de siete años, los ingleses perderían un bien mayor que lo que perdieron ante Orleans. También dijo que los ingleses sufrirían una pérdida mayor que nunca antes en Francia, y esto sería por la gran victoria que Dios enviaría a los franceses. Ella sabía esto por una revelación que le fue hecha, y que antes de siete años ocurrirían estas cosas; y estaba muy molesta de que se retrasara tanto. Item, dijo, como se mencionó antes, que sabía esto por revelación, así como sabía que nosotros, el obispo, estábamos frente a ella. Dijo: "¡Lo sé tan bien como que ustedes están aquí!" Interrogada sobre en qué año ocurriría esto, respondió: "Aún no lo sabrán; ojalá fuera antes de San Juan." Ese mismo día, interrogada si había dicho que ocurriría antes de San Martín de invierno, respondió que había dicho que antes de San Martín de invierno se verían muchas cosas, y que podría ser que los ingleses fueran derribados y echados al suelo. Interrogada sobre lo que dijo a John Grey, su guardia en la prisión, en la fiesta de San Martín, respondió: "Se lo he dicho." Interrogada por quién sabía que eso sucedería, respondió que lo sabía por las santas Catalina y Margarita. Item, ese jueves 1 de marzo, interrogada sobre qué promesas le hicieron las santas Catalina y Margarita, respondió: "¡Eso no es en absoluto parte de su proceso!" Entre otras cosas, le dijeron que su rey sería restituido en su reino, lo quisieran o no sus adversarios. Item, ese mismo día, dijo que sabía bien que su rey ganaría el reino de Francia; y lo sabía tan bien como que estábamos ahí.

El sábado 3 de marzo, interrogada si sus voces no le dijeron nada en general, respondió: "Sí, en verdad, ellas me dijeron que sería liberada; pero no sé ni el día ni la hora; y que con valentía les mostrara buena cara."

El sábado 10 de marzo, interrogada si la salida de Compiègne fue hecha bajo el mandato de sus voces, respondió que, en la semana de Pascua pasada, estando sobre los fosos de Melun, sus voces le dijeron que sería capturada antes de San Juan, y que así debía ser; que no debía asustarse y debía aceptar todo con buen ánimo, y que Dios la ayudaría. Ese mismo día, interrogada si, desde ese lugar de Melun, sus voces no le dijeron que sería capturada, respondió que sí, en varias ocasiones y casi todos los días. Y pedía a sus voces, cuando fuera capturada, morir pronto, sin largo sufrimiento en prisión; y sus voces le dijeron que aceptara todo con buen ánimo y que así debía ser; pero no le dijeron la hora; y si la hubiera sabido, no habría ido. Y varias veces había pedido saber la hora de su captura, pero no se lo dijeron. Ese mismo día, dijo que, cuando debía partir para ir a ver a su rey, sus voces le dijeron: "¡Ve con valentía; cuando estés con el rey, él tendrá una buena señal para recibirte y creer en ti!"

El lunes 12 de marzo, interrogada sobre cómo habría liberado al duque de Orleans, respondió que habría tomado suficientes ingleses en este país para capturarlos e intercambiarlos por él; y si no hubiera capturado los suficientes, habría cruzado el mar para buscarlo en Inglaterra, con fuerza. Interrogada si las santas Catalina y Margarita le dijeron sin condiciones y absolutamente que capturaría suficientes hombres para obtener al duque de Orleans, que estaba en Inglaterra, o que de lo contrario cruzaría el mar para buscarlo y traerlo antes de tres años, respondió que sí, y que le dijo a su rey que la dejara encargarse de los prisioneros. Además, dijo que si hubiera durado tres años, lo habría liberado. Item, dijo que no tenía un plazo más corto que tres años, ni más largo que un año; pero en ese momento, no lo recordaba.

El miércoles 14 de marzo, interrogada sobre cuál era el peligro y el riesgo en el que nos, obispo, y otros clérigos nos estábamos poniendo al hacerle este juicio, respondió que Santa Catalina le dijo que tendría ayuda, y no sabía si sería liberada de la prisión o, cuando estuviera en juicio, si no ocurriría algún tipo de disturbio que le permitiría ser liberada; y piensa que será una cosa u otra; y la mayoría de las veces sus voces le dicen que será liberada por una gran victoria. Y después, sus voces le siguen diciendo: "Acepta todo con buen ánimo, no te preocupes por tu martirio."]

Artículo 34. “Asimismo, la dicha Juana, perseverando en su temeridad y presunción, ha dicho, extendido y publicado que ella reconoce y discierne la voz de los arcángeles, de los ángeles, de los santos y santas de Dios, afirmando que sabe distinguir sus voces de las voces humanas”.

A este trigésimo cuarto artículo, el Miércoles 28 de marzo, la dicha Juana respondió que ella abstiene a lo que ella ha dicho anteriormente. Y sobre el tema de la temeridad y de la conclusión del artículo, se encomienda a Nuestro Señor, su juez.

[El martes 27 de febrero, interrogada si era la voz de un ángel la que le hablaba, o si era la voz de un santo o santa, o la de Dios directamente, respondió que esa voz era la de Santa Catalina o Santa Margarita. Y sus figuras están coronadas con hermosas coronas, muy ricamente y muy preciosamente: "Y de esto, dijo ella, tengo el permiso de Nuestro Señor. Si tienen dudas, envíen a Poitiers donde anteriormente fui interrogada". Item, ese mismo día, interrogada cómo reconoce a una de la otra de sus santas, respondió que las reconoce por el bien que le hacen. También dijo que las discernía porque ellas se nombran a sí mismas.

Item, el jueves 1 de marzo, interrogada cómo sabe que su aparición es hombre o mujer, respondió: "Lo sé bien y reconozco a las santas por su voz"; y porque ellas se lo revelaron. Ese mismo día, interrogada qué figura ve, respondió que ve el rostro. Interrogada si ellas tienen cabello, respondió: "¡Es bueno saberlo!" Interrogada si había algo entre sus coronas y sus cabellos, respondió que no. Interrogada si sus cabellos eran largos y colgantes, respondió: "No lo sé". También dijo que no sabe si había brazos u otros miembros figurados. Item, dijo que ellas hablaban muy bien, y bellamente, y las escuchaba muy bien. Interrogada cómo hablaban dado que no tenían miembros, respondió: "¡Confío en Dios!"

Item, el 15 de marzo, interrogada si no tiene otras señales de que estas apariciones eran de buenos espíritus, respondió: "San Miguel me lo certificó antes de que las voces vinieran a mí." Interrogada cómo reconoció que era San Miguel, respondió: "Por el habla y el lenguaje de los ángeles." Y cree firmemente que eran ángeles. Interrogada cómo creyó que era el lenguaje de los ángeles, respondió que lo creyó bastante rápido y tuvo la voluntad de creerlo. Y dijo además que San Miguel, cuando vino a ella, le dijo que Santa Catalina y Santa Margarita vendrían a ella, y que actuó siguiendo su consejo; y que ellas estaban destinadas a guiarla y aconsejarla en lo que tenía que hacer; y que les creyó en lo que le dijeron, y que era por mandato de Nuestro Señor. Interrogada, si el Diablo se presentara en forma de ángel, cómo reconocería si era un buen ángel o malo, respondió que lo reconocería bien si fuera San Miguel, o algo que se pareciera a él.

Item, respondió que, la primera vez, tuvo gran duda si era San Miguel, y en esa primera vez, tuvo mucho miedo; y lo vio muchas veces antes de saber que era San Miguel. Item, interrogada cómo reconoció en esa ocasión que era San Miguel, en lugar de la primera vez que se le apareció, respondió que la primera vez era una niña pequeña y tuvo miedo; y desde entonces, San Miguel le enseñó y mostró tanto, que ella creyó firmemente que era él. Interrogada qué doctrina le enseñó, respondió que, sobre todas las cosas, le decía que fuera una buena niña, y que Dios la ayudaría; y entre otras cosas le dijo que vendría en ayuda del rey de Francia; y una gran parte de lo que el ángel le enseñó está en este libro; y el ángel le contaba la compasión que había en el reino de Francia.]

Artículo 35. “Asimismo, la dicha Juana se vanaglorió y afirmó que ella sabía discernir aquellos que Dios ama más y aquellos que Él odia”.

A este trigésimo quinto artículo, ella respondió: “Yo me remito a lo que ya he respondido otras veces, sobre el tema del rey y el duque de Orléans”; y de otras personas, ella no sabe nada. Asimismo, dijo que ella sabe bien que Dios ama más a su rey y al duque de Orléans, por el bienestar de sus cuerpos; y dice que lo sabe por revelación.

[El jueves 22 de febrero, ella dijo que sabe bien que Dios ama al duque de Orléans, y también que ha tenido más revelaciones sobre él que sobre cualquier otro hombre vivo, excepto su rey.

Item, el sábado 24 de febrero, interrogada si podía hacer que la voz que se le aparecía obedeciera y llevara un mensaje a su rey, respondió que no sabía si esa voz quería obedecer a menos que fuera la voluntad de Dios y que Nuestro Señor lo permitiera: "Y si le place a Mi Señor, bien podría hacer que se revelara a su rey, y ella estaría muy contenta con ello." Interrogada por qué la voz no habla ahora con su rey, como lo hacía cuando estaba en presencia de Jeanne, respondió que no sabe si es la voluntad de Dios.

Item, el sábado 17 de marzo, interrogada cómo sabe que santa Catalina y santa Margarita odian a los ingleses, respondió: "Ellas aman lo que Dios ama y odian lo que Dios odia." Interrogada si Dios odia a los ingleses, respondió que del amor u odio que Dios tenga hacia los ingleses, o de lo que Dios hará con sus almas, no sabe nada; pero sabe bien que serán expulsados de Francia, excepto aquellos que mueran allí; y que Dios enviará victoria a los franceses contra los ingleses. Interrogada si Dios estaba con los ingleses cuando estaban en prosperidad en Francia, respondió que no sabe si Dios odiaba a los franceses en ese momento, pero cree que quería permitir que fueran derrotados por sus pecados, si los tenían.]

Artículo 36. “Asimismo, la dicha Juana ha afirmado y se vanaglorió, dice, afirma y se vanagloria todos los días, de que ella ha sabido y sabe verdaderamente, y que no solamente de ella misma, pero de otros hombres aún, bajo su petición, han conocido y reconocido verdaderamente cierta voz, que ella llama su voz, que viene a ella; aunque, por su naturaleza, la dicha voz, que ella ha designado y designa, haya sido y sea invisible para toda creatura humana”.

A este trigésimo sexto artículo, la dicha Juana respondió que se remite a lo que otras veces ha respondido.

[El jueves 22 de febrero, ella ha dicho que aquellos de su partido reconocieron bien que la voz era enviada de parte de Dios, y que ellos la vieron y reconocieron esta voz; y que ella lo sabía bien. Agregó que su rey y muchos otros oyeron y vieron las voces que venían a la dicha Juana: Allí estaba Charles de Bourbon, y dos o tres más]

Artículo 37. “Asimismo, la dicha Juana confiesa haber hecho frecuentemente lo contrario de lo que le ha sido mandado y ordenado por las revelaciones que ella se vanagloria de tener de Dios; por ejemplo, cuando ella se alejó de Saint-Denis, después del asalto a Paris; cuando ella salta de la torre de Beaurevoir, y en otras circunstancias. En lo que se manifiesta que ella no ha tenido revelaciones de Dios, o bien que ella ha despreciado los preceptos y revelaciones expresadas por las cuales ella se dice estar en todo regida y gobernada. Y por otro lado, ha dicho, cuando estuvo comandada de no saltar de la torre, y que ella fue tentada de hacer lo contrario, que no podía hacer otra cosa. En esto parece juzgar mal el libre albedrío del hombre y caer en el error de aquellos que afirman que está obligado por disposiciones fatales, o algo similar.”

A este trigésimo séptimo artículo, ella respondió: “Me remito a lo que en otras ocasiones he respondido”. Sin embargo, ella agregó que en su partida de Saint-Denis, ella tenía permiso de irse de allí. Interrogada si actuando contra el mandato de sus voces, no pecó mortalmente, respondió: “He respondido en otras ocasiones sobre eso y me remito a la dicha respuesta”. Y, en conclusión, se encomienda a Nuestro Señor.

[El jueves 22 de febrero, ella dijo que su voz le dijo que permaneciera delante de Saint-Denis en Francia; pero contra su voluntad, los señores la llevaron. Sin embargo, si no hubiera estado herida, no se habría ido. Y fue herida en los fosos de París. Además, dijo que en cinco días fue curada.

Además, interrogada, el sábado 10 de marzo, si sus voces le hubieran ordenado que saliera de Compiègne y le hubieran indicado que sería capturada, ella habría ido, respondió que si hubiera sabido la hora y que debía ser capturada, no habría ido voluntariamente; sin embargo, habría cumplido el mandato de sus voces al final, aunque le ocurriera algo.

Además, el jueves 15 de marzo, interrogada si alguna vez hizo algo contra el mandato y la voluntad de sus voces, respondió que si pudo y supo hacerlo, lo hizo y lo cumplió a su poder. En cuanto al salto de la torre de Beaurevoir, que hizo contra el mandato de sus voces, no pudo evitarlo; y cuando sus voces vieron su necesidad, y que no sabía ni podía evitarlo, ellas le dieron ayuda a su vida y la guardaron de matarse. Y dijo además que, en cualquier cosa que ella hiciera en sus grandes asuntos, sus voces siempre la habían socorrido; y eso es señal de que son buenos espíritus. Además, ese mismo día, interrogada si cree que no es un gran pecado encolerizar a santa Catalina y santa Margarita que le aparecen, y actuar contra su mandato, respondió que sí, y lo sabe enmendar; y que lo que más la encolerizó alguna vez, fue el salto de Beaurevoir, en su opinión. Y de eso les agradeció, y de otras ofensas que pudo haberles hecho.]

Artículo 38. “Asimismo, la dicha Juana, desde los tiempos de su juventud ha dicho, hecho y perpetrado un número de fechorías y crímenes, pecados y delitos vergonzosos, crueles, escandalosos, deshonrosos inconvenientes para su sexo, sin embargo ella ha dicho y afirmado que todo lo que hizo, lo ha hecho de parte de Dios y siguiendo su voluntad: que ella no hizo ni ha hecho nada que no proviene de Dios, de sus revelaciones de santos ángeles y de las santas vírgenes Catarina y Margarita”.

A este trigésimo octavo artículo, Juana respondió que ella se remite a lo que otras veces ha dicho.

[El sábado 24 de febrero, ella dijo que, sin la gracia de Dios, no sabría hacer nada. Además, ese mismo día, interrogada si los de Domrémy estaban del lado de los Borgoñones o del partido contrario, dijo que no conocía en el pueblo más que a un Borgoñón y que le hubiera gustado que le cortaran la cabeza, incluso si le hubiera placido a Dios. Interrogada si la voz le dijo en su juventud que odiaba a los Borgoñones, respondió que, desde que entendió que las voces eran para el rey de Francia, no amó a los Borgoñones.

Interrogada, el jueves 15 de marzo, si en el hecho de la guerra no hizo nada sin el permiso de sus voces, respondió: "Todos ustedes han respondido a eso; lean bien su libro, y lo encontrarán; y sin embargo, dijo que a petición de los hombres de armas se realizó una valentía de armas delante de París, y que también fue delante de La Charité a petición de su rey. Y esto no fue ni contra ni por el mandato de sus voces. Interrogada si alguna vez hizo algo contra su mandato y voluntad, respondió como se reporta en el artículo anterior.]

Artículo 39. “Asimismo, aunque el justo peca siete veces al día, sin embargo, Juana ha dicho y publicado que ella jamás lo ha hecho, o por lo menos cree no haber hecho obras de pecado mortal, no obstante ella en realidad ha cometido todas las acciones que han acostumbrado de hacer los soldados de guerra, y peores, así como está declarado en los artículos precedentes y siguientes”.

A este trigésimo noveno artículo, ella respondió: “He respondido sobre esto; me atiendo a lo que yo he dicho anteriormente”.

[El sábado 24 de febrero, interrogada si sabe que está en la gracia de Dios, respondió: "Si no estoy en ella, que Dios quiera ponerme en ella, y si estoy en ella, que Dios quiera mantenerme en ella." Y dijo que sería la más doliente del mundo si supiera que no está en la gracia de Dios. Dijo que, si estuviera en pecado mortal, cree que la voz no vendría a ella, y que quisiera que todos la escucharan tan bien como ella.

El jueves 1 de marzo, dijo que tiene gran alegría cuando ve su voz; y le parece, cuando la ve, que no está en pecado mortal. Dijo también que las santas Catalina y Margarita la hacen confesarse voluntariamente por turno. Dijo que, si está en pecado mortal, no lo sabe. Interrogada si, cuando se confiesa, cree estar en pecado mortal, respondió que no sabe si ha estado en pecado mortal, pero no cree haber hecho las obras: "Dios no quiera, dijo, que yo estuviera nunca en ello, y Dios no quiera que haga las obras o las haya hecho, por lo cual mi alma esté cargada.

El miércoles 14 de marzo, interrogada si no es pecado mortal tomar a un hombre por rescate y hacerlo morir prisionero, respondió que no lo ha hecho. Y, cuando se le habló de un tal Franquet de Arras, que le fue entregado en Lagny para ser condenado a muerte, respondió que ella consintió en hacerlo morir, si lo había merecido, y porque confesó ser asesino, ladrón y traidor. Y dijo que su proceso duró quince días; y fueron jueces el bailío de Senlis y los hombres de la justicia de Lagny. Y dijo que requería tener a Franquet como un hombre de París, hostelero de la hostería del Oso; y cuando supo que el señor estaba muerto y que el bailío le había dicho que quería hacer un gran daño a la justicia al liberar a Franquet, entonces le dijo al bailío: "Ya que mi hombre está muerto, que quería tener, hagan con este lo que deben hacer por justicia!" Y, cuando se le informó que había asaltado París un día de fiesta; que había tenido el caballo de monseñor el obispo de Senlis; que se había dejado caer desde la torre de Beaurevoir; que vestía ropa de hombre; que estaba de acuerdo con la muerte de Franquet de Arras, se le preguntó si en eso no creía haber cometido pecado mortal: respondió, primero sobre el asalto a París: "No creo estar en pecado mortal, y si lo he hecho, corresponde a Dios conocerlo, y al sacerdote en la confesión." En segundo lugar, sobre el caballo de monseñor el obispo respondió que cree firmemente que no ha pecado en ello, porque el mencionado señor obispo de Senlis tenía una asignación para el citado caballo de doscientos sueldos de oro. En tercer lugar, sobre la torre de Beaurevoir, respondió que no hizo ese salto por desesperación, sino con la esperanza de salvar su cuerpo e ir a socorrer a varias personas buenas que estaban en necesidad; y después de ese salto se confesó y pidió perdón a Nuestro Señor, y obtuvo perdón de Él; y cree que no estuvo bien hacer ese salto. Dijo también que sabe que ha recibido perdón después de haberse confesado por la relación de santa Catalina, y que, siguiendo su consejo, fue a confesarse. En cuarto lugar, sobre la ropa de hombre, etc., respondió: "Dado que lo hago por el mandato de Nuestro Señor, en su servicio, no creo estar haciendo mal, y cuando a Él le plazca ordenar, pronto será desechada."]

Artículo 40. “Asimismo, la dicha Juana, olvidada de su salud y bajo instigación del diablo, no tiene ni ha tenido vergüenza, en muchas ocasiones, de recibir el cuerpo de Cristo, en muchos y diversos lugares, en hábito de hombre y disoluta, vestimenta prohibida para ella por mandato de Dios y de la Iglesia.”

A este cuadragésimo artículo, la dicha Juana respondió: “Yo he respondido esto anteriormente y yo me remito a lo que otras veces he dicho”; y en conclusión se encomienda a Nuestro Señor.

[Interrogada, el sábado 3 de marzo, cuando ella iba para el país, si ella recibía seguido el sacramento de la confesión y del altar, cuando ella venía a las buenas ciudades, respondió que sí, las dos. Interrogada si ella recibía los dichos sacramentos en hábito de hombre, respondió que sí; pero no tiene memoria de haberlos recibido en armas]

Artículo 41. “Asimismo, la dicha Juana, como una desesperada, por odio y menosprecio de los ingleses, y también por miedo a la destrucción de Compiègne que ella había oído anunciar, intentó precipitarse desde la cima de una torre elevada, y, instigada por el diablo, ella se propuso hacerlo, aplicándose y haciendo todo lo que ella podía para cumplir este designio; ella se precipitó así, impulsada e inducida por un instinto diabólico, buscando más bien la salvación de su cuerpo que la de su alma, y la de otras almas; se vanagloriaba muchas veces de que ella prefería matarse antes que permitir que la entreguen a las manos de los ingleses.”

A este cuadragésimo primer artículo, Juana respondió: “Yo me remito a lo que otras veces he dicho sobre esto”.

[Interrogada, el sábado 3 de marzo, si estuvo mucho tiempo en la torre de Beaurevoir, respondió que estuvo allí cuatro meses o algo así; y cuando supo que los ingleses iban a venir, se encolerizó mucho; y, sin embargo, sus voces le prohibieron varias veces que no saltara: y finalmente, por el temor de los ingleses, saltó y se encomendó a Dios y a Nuestra Señora. Además, interrogada si no dijo que preferiría morir antes que estar en manos de los ingleses, respondió que preferiría entregar su alma a Dios antes que estar en manos de los ingleses.

Interrogada, el miércoles 14 de marzo, cuál fue la causa por la que saltó de la torre de Beaurevoir, respondió que había oído decir que todos en Compiègne, hasta los de siete años, iban a ser puestos a fuego y sangre; y que preferiría morir antes que vivir después de una tal destrucción de buenas personas; y esa fue una de las causas de su salto; y la otra fue que supo que estaba vendida a los ingleses y hubiera preferido morir antes que estar en sus manos. Interrogada si hizo este salto por consejo de sus voces, respondió que santa Catalina le decía casi todos los días que no saltara, y que Dios ayudaría también a los de Compiègne. Y la dicha Juana le dijo a santa Catalina que, ya que Dios ayudaría a los de Compiègne, ella quería estar allí; y santa Catalina le dijo: “Sin falta, debes aceptarlo con agrado; y no serás liberada hasta que no hayas visto al rey de los ingleses.” Y la dicha Juana respondió: “Verdaderamente, no quisiera verlo, y preferiría morir antes que estar en manos de los ingleses!” Además, dijo que después de que cayó de la torre, estuvo dos o tres días sin querer comer; y sin embargo, fue reconfortada por santa Catalina quien le dijo que se confesara y pidiera perdón a Dios por lo que había saltado; y que sin falta los de Compiègne recibirían ayuda antes de San Martín de invierno; y entonces comenzó a comer y beber, y poco después fue curada.

Interrogada si, cuando recuperó el habla después de dicho salto, no renegó de Dios y sus santos, respondió que no recuerda haber renegado jamás de Dios y sus santos. Interrogada si quiere remitirse a la información hecha o por hacer, respondió que se remitía a Dios y no a otro.]

Artículo 42. “Asimismo, la dicha Juana ha dicho y publicado que Santa Catarina, Santa Margarita y San Miguel tiene miembros corporales, tales como la cabeza, los ojos, rostros, etc.; ella agregó que ha palpado las manos de las dichas santas, y que ella las ha abrazado y besado”.

A este cuadragésimo segundo artículo, la dicha Juana respondió: “Ya he respondido esto y me remito a lo que he dicho anteriormente”.

[El sábado 17 de marzo, interrogada si alguna vez besó o abrazó a santa Catalina y santa Margarita, respondió que las abrazó a las dos, y que olían bien. Interrogada si, al abrazarlas, no sentía calor o algo más, respondió que no podía abrazarlas sin sentirlas y tocarlas. Interrogada por qué parte las abrazaba, si por arriba o por abajo, respondió: "Conviene mejor abrazarlas por abajo que por arriba."]

Artículo 43. “Asimismo, la dicha Juana ha dicho y publicado que los santos y santas, los ángeles y arcángeles hablan francés y no inglés, y que los santos, santas, ángeles y arcángeles no son del partido de los ingleses sino que son del partido de los franceses, afirmando que los santos y las santas, que están en la gloria, tienen en odio capital, para su vergüenza, un reino Católico, un país dedicado a la veneración de todos los santos siguiendo las prescripciones de la Iglesia”.

A este cuadragésimo tercer artículo, que le ha sido expuesto, Juana no respondió más nada que: “Yo me remito a Nuestro Señor y a lo que he respondido anteriormente”.

[El jueves 1 de marzo, dijo que la voz es bella, dulce y humilde y habla la lengua de Francia. Interrogada si esta voz, es decir, santa Margarita, hablaba la lengua inglesa, respondió: "¿Por qué habría de hablar inglés? No está del lado de los ingleses."]

Artículo 44. “Asimismo, la dicha Juana se vanaglorió y vanagloria, ha publicado y publica que Santa Catarina y Santa Margarita le hicieron la promesa de llevarla al Paraíso y le certifican que ella adquirirá la beatitud si ella conserva su virginidad, y que ella está segura de ello.”

A este cuadragésimo cuarto artículo, la dicha Juana respondió: “Yo me remito a Nuestro Señor y a lo que yo he respondido anteriormente”.

[El jueves 22 de febrero, dijo que nunca pidió a la voz otra recompensa final, sino la salvación de su alma.
Además, el miércoles 14 de marzo, interrogada si, desde que sus voces le dijeron que irá al reino del Paraíso al final de su vida, se siente segura de ser salvada y de no ser condenada al infierno, respondió que cree firmemente lo que sus voces le dijeron, a saber, que será salvada, con la misma firmeza que si ya estuviera en el reino del Paraíso. Y cuando le dijeron que esta respuesta tenía un gran peso, respondió que la consideraba un gran tesoro. Y añadió en relación a este artículo: siempre que mantenga el juramento y la promesa que ha hecho a Nuestro Señor, es decir, que conserve bien su virginidad, tanto de cuerpo como de alma. Interrogada si, después de esta revelación, cree que no pueda cometer pecado mortal, respondió a esto: "No lo sé, pero en esto, me encomiendo a Nuestro Señor, completamente." Además, interrogada si necesita confesarse, dado que cree, por revelación de sus voces, que será salvada, respondió que no sabe que haya pecado mortalmente; pero si estuviera en pecado mortal, piensa que santa Catalina y santa Margarita la abandonarían pronto, creyendo que nunca se puede limpiar demasiado la conciencia.
Además, dijo el jueves 1 de marzo, que sus dichas santas le prometieron conducirla al Paraíso y así se lo había pedido.]

Artículo 45. “Asimismo, aunque los juicios de Dios sean enteramente impenetrables por nosotros, sin embargo la dicha Juana ha dicho, profesado, enunciado y promulgado que ella ha conocido y conoce quienes son los santos, las santas, los arcángeles, los ángeles, los elegidos de Dios; que ella sabe discernir quién es tal entre ellos.”

A este cuadragésimo quinto artículo, la dicha Juana ha respondido: “Yo me remito a lo que ya he respondido sobre esto”.

[El martes 27 de febrero, interrogada sobre cómo y por qué sabe que son estas dos, santa Catalina y santa Margarita, quienes se le aparecen, y cómo las reconoce una de la otra, respondió que sabe bien que son ellas y que las reconoce claramente una de la otra.
Además, el jueves 1 de marzo, interrogada si las santas siempre se le aparecen con el mismo hábito, respondió que siempre las ve bajo la misma forma; y que sus figuras están ricamente coronadas; y sobre sus otros atuendos, no habla, ni sabe nada de sus ropas.
Además, el sábado 3 de marzo, dijo sobre santa Catalina y santa Margarita y sobre sus otras apariciones que las ve claramente y que sabe que son santos y santas del Paraíso.]

Artículo 46. “Asimismo, ella ha dicho haber pedido afectuosamente a Santa Catarina y Margarita por aquellos de Compiègne antes de saltar, diciendoles entre otras cosas, a manera de reproche, esto: “¡Y cómo dejará Dios morir así malvadamente a aquellos de Compiègne que son tan leales!”. En lo cual aparece su impaciencia y su irreverencia hacia Dios y los santos.

A este cuadragésimo sexto artículo, la dicha Juana respondió: “Me remito a lo que ya he respondido anteriormente”.

[El sábado 3 de marzo, ella ha dicho que, después de que se haya lesionado saltando de la torre de Beaurevoir, la voz de Santa Catarina le dijo que estuviera contenta y que ella se curaría, y que aquellos de Compiègne tendrán auxilio. Asimismo, dijo que ella ora seguido por aquellos de Compiègne con su consejo]

Artículo 47. “Asimismo, la dicha Juana, enojada con la lesión que le ocurrió, luego de la caida o salto hecho de la torre de Beaurevoir, y de que ella no había realizado su designio, blasfemó a Dios, los santos y las santas, los renegó ignomiosamente y los menosprecio terriblemente, para horror de todos aquellos que estaban presentes; y por otro lado, desde de que estuvo en el castillo de Rouen, en muchas ocasiones y diversos días, ella ha blasfemado y renegado de Dios, la bienaventurada Virgen, los santos y las santas, soportando impacientemente y protestando estar puesta en juicio ante hombres de la Iglesia, y de ser juzgada por ellos”.

A este cuadragésimo septimo artículo, la dicha Juana respondió: “Yo me remito a Nuestro Señor y a lo que yo he respondido anteriormente”.

[El sábado 3 de marzo, al ser interrogada si, después del salto desde la torre, no se encolerizó ni se enfureció, y si no blasfemó el nombre de Dios, respondió que nunca maldijo a ningún santo ni santa, y que no tiene la costumbre de jurar. Al ser interrogada sobre el hecho de Soissons, donde el capitán había entregado la ciudad y ella había dicho que renegaría de Dios y que, si lo tuviera, lo haría cortar en cuatro partes, respondió que nunca renegó de ningún santo ni santa, y que aquellos que lo dijeron han entendido mal.

Además, el miércoles 14 de marzo, al ser interrogada si, desde que está en esta prisión, no ha renegado ni maldecido a Dios, respondió que no, y que a veces cuando dice: "buena gracia Dios", o "san Juan", o "Nuestra Señora", aquellos que pueden haber reportado estas palabras han entendido mal.]

Artículo 48. “Asimismo, la dicha Juana ha dicho que ella había creido y creía que los espiritus que se le aparecen eran ángeles, arcángeles, santos y santas de Dios, tan firmemente como ella creía en la fe cristiana, y los artículos de esta fe, mientras que, sin embargo, no relata haber tenido signo alguno que pudiese ser suficiente para reconocerlos; y sobre eso aún no ha consultado a obispo alguno, cura u otro prelado de la Iglesia, o algún otro eclesiastico para saber si ella debía dar creencia a tales espiritus; ella ha dicho que le había sido prohibido por sus voces de revelar a cualquiera las comunicaciones susodichas, si no es primero a un capitan del ejercito de armas, al dicho Carlos, y a otras personas puramente laicas. Por lo que ella confiesa que esta creencia es temeraria, su pensamiento malvado sobre los artículos de la fe y de su fundamento; por otro lado, ella ha tenido revelaciones sospechosas, que ella ha querido esconderlas a los prelados y hombres de la Iglesia y abrirse preferentemente a los seculares”.

A este cuadragésimo octavo artículo, Juana respondió: “Yo he respondido esto y me remito a lo que está escrito. Y en cuanto a los signos, si aquellos que lo piden no son dignos, no puedo hacer nada. Y muchas veces he estado en oración, con el fin de que le plazca a Dios revelarlas a algunos de su partido”.

Y dijo por otro lado que para creer en sus revelaciones, ella no pidió consejo a Obispo, cura u otro.

Asimismo, dijo que ella cree que era San Miguel por la buena doctrina que le mostraba.

Interrogada si San Miguel le ha dicho: “Yo soy San Miguel”, respondió que ella respondió esto otras veces; y en cuanto a la conclusión del artículo respondió, “yo me encomiendo a Nuestro Señor”.

Asimismo, dijo que cree tan firmemente como ella cree que Nuestro Señor Jesucristo ha sufrido muerte para redimirnos de las penas del infierno que eran San Miguel, Gabriel, santas Catarina y Margarita quienes Nuestro Señor le envió para reconfortarla y aconsejarla.

["Además, el sábado 24 de febrero, ella ha dicho que cree firmemente, y tan firmemente como cree en la fe cristiana, que el Señor nos redimió de las penas del infierno, que esta voz viene de Dios y por su orden.
Además, el sábado 3 de marzo, interrogada si cree que San Miguel y San Gabriel tienen cabezas naturales, respondió: 'Los he visto con mis propios ojos y creo que son ellos tan firmemente como creo que Dios existe'. Interrogada si cree que Dios los formó con esas cabezas que ella les vio, respondió: 'Los he visto con mis propios ojos y no les diré otra cosa'. Interrogada si cree que Dios los formó en esta forma y modo en que los vio, respondió que sí.
El lunes 12 de marzo, interrogada si no ha hablado de estas visiones a su cura u otro hombre de la Iglesia, respondió que solo a Robert de Baudricourt y a su rey. Y dijo además que no fue obligada por sus voces a ocultarlas; pero temía mucho revelarlas por miedo a los borgoñeses, y que impidieran su viaje; y especialmente temía mucho a su padre y que no le impidiera hacer su viaje. Además, ese mismo día, interrogada si creía que estaba bien partir sin el permiso de su padre y su madre, dado que se debe honrar a padre y madre, respondió que en todas las cosas les ha obedecido bien, excepto en este partida; pero luego les escribió, y ellos le perdonaron."]

Artículo 49. “Asimismo, la dicha Juana, sin otro fundamento que su sola fantasia, ha venerado los espiritus de este sortilegio, besando la tierra donde ella dijo que han pasado, arrodillandose frente a ellos, abrazandolos y besandolos, y haciendoles otras reverencias, dandoles gracias con las manos juntas y contrayendo familiaridad con ellos: y, sin embargo, no sabía si eran buenos espiritus; aún más, considerando las dichas circunstancias, esos espiritus debían ser juzgados por ella y son visiblementes más malos que buenos. Por lo que los cultos y veneración parecen contener idolatria y provenir de un pacto entablado con los demonios.”

A este cuadragésimo noveno artículo, Juana respondió, del comienzo: “He respondido anteriormente eso”; y de la conclusión: “Yo me remito a Nuestro Señor”.

[El sábado 24 de febrero, interrogada si agradeció a la voz que le apareció y si se arrodilló, respondió que la agradeció, pero que estaba sentada en su cama, juntó las manos y dijo que fue después de pedirle consejo.

Item, el sábado 10 de marzo, interrogada sobre qué reverencia hizo al signo cuando llegó a su rey, y si vino de parte de Dios, respondió que agradeció a Nuestro Señor por haberla liberado del sufrimiento que los clérigos le habrían causado al discutir contra ella, y se arrodilló varias veces. Ese mismo día, interrogada si su rey y ella hicieron reverencia al ángel cuando trajo el signo, respondió que sí, en lo que a ella concierne; se arrodilló y se quitó el tocado.

Item, el lunes 12 de marzo, interrogada cuándo prometió a Dios mantener su virginidad y si le habló, respondió que debía bastar con prometerlo a aquellos que fueron enviados por Él, es decir, a las santas Catalina y Margarita. Dijo además que la primera vez que oyó su voz, hizo voto de virginidad, mientras Dios lo quisiera, y tenía alrededor de trece años. Ese mismo día, interrogada si hizo reverencia a san Miguel y a los ángeles cuando los veía, respondió que sí, y besaba el suelo después de su partida, en el lugar por donde pasaron, haciéndoles reverencia.

Item, el jueves 15 de marzo, interrogada si cuando vienen sus voces, les hace reverencia de manera absoluta, como a un santo o una santa, respondió que sí; y que si en algún momento no lo hizo, luego les pidió perdón, pues no sabe cómo hacerles toda la reverencia que se merecen, ya que cree firmemente que son santa Catalina y santa Margarita. Dijo lo mismo respecto a san Miguel. Ese mismo día, interrogada si había ofrecido velas encendidas o algo más a las santas que la visitaban, en la iglesia o en otro lugar, o si mandó a decir misas, respondió que no, salvo en la ofrenda durante la misa, en la mano del sacerdote, y en honor a santa Catalina. Y cree que santa Catalina es una de las que se le aparece; y no ha encendido tantas velas como le gustaría en honor a santa Catalina y santa Margarita, quienes están en el paraíso, ya que cree firmemente que son ellas quienes se le aparecen. Ese mismo día, interrogada si cuando coloca velas ante la imagen de santa Catalina, las coloca en honor de la santa que se le aparece, respondió: "Lo hago en honor de Dios, de Nuestra Señora, de santa Catalina que está en el cielo; y no hago diferencia entre la santa Catalina que está en el cielo y aquella que se me aparece." Ese mismo día, interrogada si siempre ha hecho lo que le mandan sus voces, respondió que, de todo corazón, ha cumplido los mandamientos que Nuestro Señor le dio a través de sus voces, según lo que ha entendido de ellas; y que no le ordenan nada sin el beneplácito de Nuestro Señor.

Item, el sábado 17 de marzo, interrogada si dio coronas de flores a las santas que se le aparecieron, respondió que en honor de estas santas, ha ofrecido muchas coronas a sus imágenes o representaciones en las iglesias; pero no recuerda haber dado ninguna a las que se le aparecieron. Ese mismo día, interrogada si cuando colocaba coronas en el árbol mencionado anteriormente, lo hacía en honor de las santas que se le aparecían, respondió que no. Ese mismo día, interrogada si cuando venían las santas, les hacía reverencias, como arrodillarse o inclinarse, respondió que sí; y que la mayor reverencia que podía hacerles, se la hacía, porque sabe bien que son las que están en el paraíso.]

Artículo 50. “Asimismo, la dicha Juana invoca frecuentemente y cada día esos espiritus, consultandolos sobre sus acciones particulares, por ejemplo, las respuestas que ella debe hacer en su juicio, y sobre otros temas, lo que parece constituir y constituye invocación de demonios”.

A este quincuagésimo artículo, la dicha Juana respondió: “Yo he respondido sobre esto y los llamaré en mi auxilio tanto como viva”.

Interrogada de qué manera ella les pide, respondió: “Yo reclamo de Nuestro Señor y de Nuestra Señora que me envien consejo y confort; y después ellos me los envían.”

Interrogada con qué palabras ella los pide, respondió que ella los pide de esta manera: “Dulcisímo Dios, en honor de vuestra santa pasión, os ruego, si me amáis, que me reveleis cómo debo de responder a estos hombres de la Iglesia. Sé bien, en cuanto al hábito, el mandamiento por el que lo he tomado, pero no sé de qué manera lo debo dejar. Por eso, os ruego que te plazca enseñarmelo”. Y al instante ellos vienen. Asimismo, dijo que tiene noticias seguido, por sus voces, de monseñor de Beauvais.

E interrogada sobre que le dicen de él, respondió: “Se los diré en privado”. Asimismo, dijo que hoy vinieron tres veces. Interrogada si estaban en su cámara, respondió: “Les he respondido eso, sin embargo, los escuché bien”. Asimismo, dijo que Santa Catarina y Santa Margarita le han dicho de qué manera ella debe responder sobre este hábito.

[Pues, el sábado 24 de febrero, dijo que la voz le dijo que respondiera con valentía; y que, cuando fue despertada del sueño, pidió consejo a la voz sobre lo que debía responder, diciendo a dicha voz que pidiera consejo a Nuestro Señor; y la voz le dijo que respondiera con valentía, y que Dios la reconfortaría. Además, ese mismo día, al ser interrogada si, antes de que ella lo pidiera, la voz no le dijo ciertas palabras, respondió que la voz le dijo ciertas palabras, pero que no las comprendió todas; pero cuando estuvo despierta, comprendió que la voz le dijo que respondiera con valentía. También dijo que esa noche había escuchado a la voz decir: "Responde con valentía".

Además, el martes 27 de febrero, al ser interrogada sobre lo que la voz le había dicho desde el sábado pasado, respondió que le pidió consejo sobre ciertos puntos de nuestros interrogatorios en el juicio. Al ser interrogada si la voz le había dado consejo sobre ciertos puntos, respondió que sobre algunos tuvo consejo. Y que, además, sobre otros, podrían pedirle respuesta que ella no daría sin permiso. Y si respondiera sin permiso, tal vez no tendría el apoyo de sus voces; pero cuando tenga el permiso de Nuestro Señor, no temerá hablar, porque tendrá buen respaldo. Además, ese mismo día, al ser interrogada sobre cómo sabía hacer la distinción de en qué puntos respondería y en qué otros no, respondió que sobre ciertos puntos había pedido permiso, y que lo tenía en algunos.

Además, el lunes 12 de marzo, al ser interrogada si el ángel no le había fallado en cuanto a bienes de fortuna cuando fue capturada, respondió que creía que, ya que así lo quiso Nuestro Señor, era lo mejor que fuera capturada. Al ser interrogada si el ángel no le había fallado en cuanto a bienes de gracia, respondió: "¿Cómo me fallaría si me reconforta todos los días?" Y entiende que ese consuelo son santa Margarita y santa Catalina. Al ser interrogada si las llama o si vienen sin que las llame, respondió que a menudo vienen sin ser llamadas, y que a veces, si no venían pronto, pedía a Nuestro Señor que las enviara. Además, al ser interrogada si alguna vez, después de haberlas llamado, no venían, respondió que nunca tuvo necesidad, o muy pocas veces, de que no vinieran.

Además, el miércoles 13 de marzo, al ser interrogada si desde el día anterior había hablado con santa Catalina, respondió que desde entonces la había oído; y sin embargo, le dijo varias veces que respondiera con valentía a los jueces sobre lo que le preguntaran en relación con su juicio.

Además, el miércoles 14 de marzo, al ser interrogada si sus voces le pedían tiempo para responder, dijo que santa Catalina a veces le respondía; y a veces, dicha Juana no lograba escucharla debido al alboroto de las prisiones y los ruidos de sus guardias; y cuando hace una petición a santa Catalina, inmediatamente santa Catalina y santa Margarita hacen una petición a Nuestro Señor; y luego, por orden de Nuestro Señor, le dan una respuesta a dicha Juana. Al ser interrogada si, cuando vienen sus santas, hay luz con ellas, y si no vio luz cuando escuchó la voz en el castillo, y no sabía si esa voz estaba en su habitación, respondió que no hay día en que no vengan a este castillo de Ruan, y no vienen sin luz; y esa vez que escuchó la voz, no recuerda si vio la luz, ni si vio a santa Catalina. Además, dijo que pidió a sus voces tres cosas: saber, su liberación; en segundo lugar, que Dios ayudara a los franceses y protegiera bien las ciudades bajo su obediencia; y la tercera era la salvación de su alma.]

Artículo 51. “Asimismo, la dicha Juana no ha temido de vanagloriarse de que San Miguel, el arcángel de Dios, vino a ella, con una gran multitud de ángeles, en el castillo de Chinon, en el hotel de una cierta mujer; y con ella, habría paseado, tomándola por la mano, subiendo las escaleras del castillo y yendo a la habitación del rey; y que este arcángel hizo reverencia al rey, inclinándose delante de él, acompañado de otros ángeles, como es narrado más arriba; algunos de entre ellos estaban coronados, otros tenían alas. Decir eso de los arcángeles y los santos ángeles debe ser tenido como presuntuoso, temerario, simulado; entendiendo sobre todo que no se encuentra en los libros que tal reverencia y de saludos hayan sido hechos a un hombre, sea quien sea, ni siquiera ante Nuestra Señora, madre de Dios. Y siguiendo, ella ha dicho que vinieron a ella el arcángel San Gabriel, San Miguel, y a veces miles de millares de ángeles. Por otro lado, la dicha Juana se vanagloria de que, a su oración, el dicho ángel trae con él, en la compañía de los ángeles, una corona muy, muy preciosa para su rey, para que la ponga sobre su cabeza, y que se encuentra depositada ahora en el tesoro del rey; con la cual, según dice Juana, su rey habría sido coronado en Reims, si hubiera esperado algunos días: pero, a causa de la prisa para realizar la coronación, él ha tomado otra. He aquí las mentiras imaginadas por esta Juana, a la instigación del diablo o exhibidas a ella por este demonio, dentro de prestigiosas apariciones, para jugar con su curiosidad, mientras que ella se atreve a tocar cosas que la sobrepasan y que son superiores para la facultad de su condición, más que revelaciones divinas”.

A este quincuagésimo artículo, ella respondió que ha respondido con anterioridad al tema del ángel que trae el signo. En cuanto a lo que el promotor propone de miles de millares de ángeles, respondió que ella no ha tiene memoria de haberlo dicho, a saber, el número. Pero sí dice nunca haber sido lesionada sin que tuviese gran confort y ayuda de Nuestro Señor y de las santas Catarina y Margarita. Asimismo, de la corona, dijo que ella ha respondido sobre eso. Y de la conclusión del artículo, que el promotor pone contra sus hechos, se encomienda a Dios. Dónde la corona fue hecha y forjada, ella se remite a Nuestro Señor.

[Pues el martes 27 de febrero, interrogada si había un ángel sobre la cabeza de su rey cuando lo vio por primera vez, respondió: "Por Nuestra Señora, si estaba ahí, lo ignoro y no lo he visto." Interrogada si había luz, respondió que había más de trescientos caballeros y más de cincuenta antorchas sin contar la luz espiritual; y que raramente tuvo revelaciones en las que no hubiera luz. Interrogada cómo su rey dio fe a sus palabras, respondió que tuvo buenas señales y por los clérigos. También dijo que los clérigos de su partido compartieron la opinión de que no veían nada malo en su acción.

El jueves 1 de marzo, interrogada si su rey tenía una corona en Reims, respondió que cree que su rey tomó voluntariamente una que encontró en Reims; pero que después le trajeron una mucho más rica; y que hizo esto para acelerar su misión, a petición de los habitantes de la ciudad, para evitar la carga de las tropas; y que, si hubiera esperado, habría sido coronado con una corona mil veces más rica. Interrogada si vio esa corona más rica, respondió que no puede decirlo sin perjurio; y que, si no la vio, oyó decir que era sumamente opulenta.

El sábado 10 de marzo, interrogada sobre el signo que llegó a su rey, respondió que era hermoso y honrado, y digno de fe; y que era bueno y opulento y se consideraba el más rico de todos. Interrogada por qué no quería mostrar ese signo como quiso obtener el signo de Catherine de la Rochelle, respondió que si el signo de dicha Catherine hubiera sido mostrado igualmente, ante personas notables de la Iglesia y otros, arzobispos y obispos, cuyos nombres no conoce (y también estaban presentes Carlos de Borbón, el señor de la Trémoille, el duque de Alençon y varios otros caballeros que lo vieron y lo oyeron, al igual que ella ve a aquellos que le hablan), no habría pedido conocer el signo de dicha Catherine; y además sabía bien por las santas Catalina y Margarita que el asunto de dicha Catherine era todo en vano. Interrogada si dicho signo aún perdura, respondió: "Es bueno saberlo; y durará hasta mil años, ¡y más allá!" También dijo que dicho signo está en el tesoro de su rey. Interrogada si era oro, plata, piedra preciosa o corona, respondió: "No les diré más sobre eso; y nadie podría describir algo tan rico como ese signo." Y añadió: "El signo que necesitan es que Dios me libre de sus manos; ¡y ese es el más seguro que Él les puede enviar!" También ese mismo día, dijo que un ángel de parte de Dios, y no de otro, entregó el signo a su rey; y ella agradeció muchas veces al Señor por ello. También dijo que los clérigos de su partido dejaron de cuestionarla cuando tuvieron dicho signo. Interrogada si los clérigos del otro lado vieron el signo, respondió que, cuando su rey y los que estaban con él vieron dicho signo, y también al ángel que lo entregó, ella preguntó a su rey si estaba satisfecho, y él respondió que sí; entonces ella se fue a una pequeña capilla bastante cerca, y luego oyó decir que después de su partida más de trescientas personas vieron dicho signo. Dijo además que, por amor a ella, y para que dejaran de interrogarla, Dios permitió que los de su partido viesen dicho signo.

El lunes 12 de marzo, interrogada si el ángel que trajo dicho signo habló, respondió que sí, y que le dijo a su rey que la pusieran en acción, y que el país sería aliviado de inmediato. Interrogada si el ángel que trajo dicho signo fue el ángel que primero se le apareció, o si fue otro, respondió que siempre es el mismo y que nunca le falló. También ese mismo día, interrogada sobre el signo que entregó a su rey, respondió que sobre eso consultaría a santa Catalina.

El martes 13 de marzo, interrogada sobre el signo que entregó a su rey, y sobre lo que era, respondió: "¿Estarían contentos si cometiera perjurio?" Interrogada si había jurado y prometido a santa Catalina no revelar ese signo, respondió: "He jurado y prometido no decir ese signo, y lo hice por mí misma porque me presionaban demasiado para que lo revelara." Y entonces dijo que ya no hablaría más de ello a ningún hombre. Ese mismo día, dijo que el signo fue que el ángel confirmó a su rey al traer la corona, y al decirle que tendría todo el reino de Francia en su totalidad, con la ayuda de Dios y mediante el trabajo de dicha Juana; y que la pusiera en acción, es decir, que le diera tropas, de lo contrario no sería coronado y consagrado tan pronto. También ese mismo día, interrogada sobre cómo el ángel trajo la corona, y si la colocó en la cabeza de su rey, respondió que esa corona fue entregada a un arzobispo, es decir, al arzobispo de Reims, según le parece, en presencia de su rey; y el dicho arzobispo la recibió y la entregó al rey, estando presente dicha Juana; y fue colocada en el tesoro de su rey. Interrogada sobre el lugar en que fue entregada, respondió que fue en la cámara del rey, en el castillo de Chinon. Interrogada sobre el día y la hora, respondió: "del día, no lo sé; y de la hora, era una hora avanzada; no recuerda la hora; y del mes, fue en abril o marzo, según le parece; y en el próximo abril, o en este mes, habrán pasado dos años; y fue después de Pascua." Interrogada si, el primer día que vio el signo, su rey también lo vio, respondió que sí, y que él mismo lo recibió. Interrogada de qué material era dicha corona, respondió: "Es bueno saber que era de oro fino; y tan rica que no podría enumerar su riqueza; y esa corona significaba que su rey tendría el reino de Francia." Interrogada si tenía piedras preciosas, respondió: "Ya les he dicho lo que sé al respecto." Interrogada si la manipuló o besó, respondió que no. Interrogada si el ángel que la trajo vino del cielo o de la tierra, respondió que vino del cielo, por lo que entiende que vino por el mandato de Nuestro Señor, y entró por la puerta de la cámara. Interrogada si el ángel caminaba por la tierra desde la puerta de la cámara, respondió que cuando el ángel llegó ante su rey, hizo reverencia a dicho rey inclinándose ante él, pronunciando las palabras que dicha Juana ha mencionado sobre el signo; y además, el ángel recordaba a dicho rey la hermosa paciencia que había tenido, según las grandes tribulaciones que le habían sucedido; y desde la puerta, el ángel caminaba y avanzaba por la tierra, acercándose al dicho rey. Interrogada sobre la distancia entre la puerta y el rey, respondió que, según ella piensa, había la longitud de una lanza; y el ángel se fue por el mismo camino por donde había venido. También dijo que cuando el ángel llegó, dicha Juana lo acompañó, y fue con él por los escalones hacia la cámara de dicho rey; y el ángel entró primero; y luego ella misma dijo al rey: "Señor, aquí está su signo, tómelo." Interrogada sobre el lugar donde el ángel se le apareció, respondió que casi siempre estaba en oración, para que Dios enviara el signo a su rey; y Juana estaba en su alojamiento, es decir, en la casa de una buena mujer cerca del castillo de Chinon cuando llegó el ángel; y luego el ángel y dicha Juana fueron juntos a ver al dicho rey; y el ángel estaba bien acompañado, acompañado de otros ángeles con él que no todos podían ver; y si no hubiera sido por amor a ella y para sacarla del sufrimiento de quienes la cuestionaban, ella cree que varias personas no habrían visto dicho ángel que lo vieron. Interrogada si todos los que estaban con el rey vieron al ángel, respondió que cree que el arzobispo de Reims y los señores de Alençon, de la Trémoille y Carlos de Borbón lo vieron; y en cuanto a la corona, varios clérigos y otros la vieron, quienes no vieron al ángel. Interrogada sobre la figura y tamaño de dicho ángel, respondió que no tiene permiso para decirlo, y que responderá mañana. Interrogada si todos los que estaban en la compañía del ángel eran de la misma figura, respondió que algunos se parecían bastante entre sí y otros no, tal como ella los veía; algunos tenían alas, y algunos estaban coronados, y otros no; y en su compañía estaban las santas Catalina y Margarita, que estaban con el ángel mencionado, y los otros ángeles también, hasta la cámara del rey. Interrogada cómo la dejó el ángel, respondió que la dejó en la pequeña capilla; y estaba muy enojada por su partida, y lloraba; y se habría ido con él de buena gana, es decir, su alma. Interrogada si, al partir el ángel, se quedó alegre o asustada y con gran temor, respondió que no la dejó ni alegre ni asustada, sino que quedó triste por su partida.]

Artículo 52. “Asimismo, la dicha Juana ha seducido tanto al pueblo católico con sus invenciones que muchos, en su presencia, la adoran como una santa, y la adoran aún en su ausencia, ordenando, en reverencia a ella, misas y colectas en las iglesias; aún más, dicen que es la más grande de todos los santos de Dios, después de Nuestra Señora; ponen sus imágenes y representaciones sobre los altares de los santos, llevando sobre ellos medallas de perdigón u otros metales que la representan, como se acostumbra de hacer para los aniversarios y representaciones de santos canonizados por la Iglesias; y predican públicamente que ella es enviada de Dios, y es más ángel que mujer: actos perniciosos para la religión cristiana, peligrosos para la salud de las almas y demasiado escandalosos”.

En cuanto a este quincuagésimo segundo artículo, Juana respondió: “En cuanto al comienzo de este artículo, he respondido anteriormente; y en cuanto a su conclusión, me encomiendo a Nuestro Señor”.

[Ahora, este sábado 3 de marzo, interrogada si conoció alguna vez al hermano Richard, respondió: "Nunca lo había visto cuando llegué a las puertas de Troyes". Interrogada sobre qué actitud tuvo el hermano Richard hacia ella, respondió que los de la ciudad de Troyes, como ella cree, lo enviaron delante de ella, diciendo que temían que no hubiera sido enviada de parte de Dios; y cuando él se acercó a ella, al aproximarse, hacía la señal de la cruz y lanzaba agua bendita; y ella le dijo: "¡Acérquese sin miedo, no me voy a volar!" Interrogada si no había visto o hecho hacer ciertas imágenes o pinturas a su semejanza, respondió que en Arras vio una pintura en manos de un escocés; y había allí una figura de ella, completamente armada, presentando una carta a su rey, y estaba arrodillada de una rodilla. Y dijo que nunca vio ni hizo hacer otra imagen o pintura a su semejanza. Interrogada sobre cierto cuadro o cierta tablilla, en la casa de su anfitrión en Orleans, donde estaban pintadas tres mujeres: Justicia, Paz, Unión, respondió que no sabe nada al respecto. Interrogada si sabe que los de su bando han hecho decir servicios, misas y oraciones por ella, dijo que no sabe nada; y si hicieron decir servicios, no lo hicieron por su mandato; y si oraron por ella, le parece que no hicieron mal. Asimismo, este sábado 3 de marzo, interrogada sobre qué reverencia le hicieron los de Troyes a su entrada, respondió: "No me hicieron ninguna reverencia". Y dijo además que, a su parecer, el hermano Richard entró a Troyes cuando ellos entraron; pero no recuerda si lo vio a la entrada. Interrogada si el hermano Richard dio algún sermón a su entrada, a la llegada de Juana, respondió que no estuvo mucho tiempo en Troyes y nunca durmió allí; y en cuanto al sermón, no sabe nada.]

Artículo 53. “Asimismo, contrariamente al mandato de Dios y de los santos, la dicha Juana ha asumido, con orgullo y presunción, la dominación sobre los hombres; ella se constituyó jefe y capitán de armas, elevándose a veces hasta el número de 16.000 hombres, donde se encuentran príncipes, barones, y otros nobles, que ella ha hecho a todos servir militarmente, bajo sus órdenes, como principal capitana”.

A este quincuagésimo tercero artículo, Juana respondió que, en cuanto al hecho de ser jefe de guerra, ella ha respondido anteriormente; y si ella era jefe de guerra, era para luchar contra los ingleses. En cuanto al artículo, ella se encomienda a Nuestro Señor.

[El martes 27 de febrero, interrogada qué compañía le dio su rey cuando la puso manos a la obra, respondió que le dieron diez o doce mil hombres; y que ella fue a Orléans empezando por la bastilla de Saint-Loup, y después a la bastilla de Pont.]

Artículo 54. “Asimismo, la dicha Juana; sin vergüenza, anduvo con los hombres, rechazó tener la compañía y la atención de las mujeres, sino que quiso solamente usar a los hombres que hizo servir en los oficios privados de su cámara y en sus asuntos secretos, algo que nunca ha sido visto ni escuchado de una mujer púdica y devota”.

A este quincuagésimo cuarto artículo, la dicha Juana respondió que su gobierno era de hombres; pero, en cuanto al alojamiento y descanso, la mayor parte del tiempo había una mujer con ella; y cuando ella estaba en la guerra, dormía vestida y armada, allí donde ella no podía encontrar mujeres. En cuanto a la conclusión del artículo, ella se encomienda a Nuestro Señor.

Artículo 55. “Asimismo, la dicha Juana ha abusado de revelaciones y profecías que ella dice tener de Dios, transformándolos en lucro temporal y en ganancias; porque, por el medio de las dichas revelaciones, ella ha adquirido gran numero de riquezas, gran aparato y estado, numerosos oficiales, caballos, ornamentos; y también para sus hermanos y padres, grandes ingresos temporales: en ello imita a los falsos profetas que, por la búsqueda de bienes temporales y la adquisición de favores de los grandes de este mundo, han acostumbrado fingir que tienen revelaciones que les conciernen, y buscan complacer a los príncipes temporales: así abusan de los oráculos divinos y atribuyen su mentira a Dios."

A este quincuagésimo quinto artículo, la dicha Juana respondió: “He respondido anteriormente”. En cuanto a las donaciones hechas a sus hermanos, lo que el rey les ha dado, es de su gracia, sin pedido de ella. En cuanto a la carga que le da el promotor, y la conclusión del artículo, ella se remite a Nuestro Señor.

[El sábado 10 de marzo, preguntada si alguna vez tuvo otras riquezas de su rey además de sus caballos, respondió que no pidió nada a su rey, salvo buenas armas, buenos caballos y dinero para pagar a las gentes de su casa. Preguntada si no tenía tesoro, respondió que los diez o doce mil que tiene no son un gran tesoro para llevar a cabo la guerra, y que es poco; las cosas que tiene son de su rey, según ella piensa. Y dice que lo que tiene es dinero propio de su rey. Asimismo, dice que fue capturada en un medio corcel. Preguntada quién se lo dio, respondió que su rey o sus gentes se lo dieron, con el dinero de su rey; y tenía cinco corceles con el dinero de su rey, sin contar los caballos ligeros de los que tenía más de siete.]

Artículo 56. “Asimismo, la dicha Juana se vanaglorió en múltiples ocasiones de tener dos consejeros que ella llama los consejeros de la fuente, que vinieron a ella después de que fue capturada, así como se encuentra en la confesión de Catherine de La Rochelle hecho ante el oficial de París; esta Catherine ha dicho que la dicha Juana saldrá de la prisión con la ayuda del diablo, si ella no era bien protegida”.

A este quincuagésimo sexto artículo, la dicha Juana respondió: “Me remito a lo que he dicho anteriormente”. En cuanto a los consejeros de la fuente, ella no sabe que es eso. Pero cree que una vez ella oyó allí a las santas Catarina y Margarita. En cuanto a la conclusión del artículo, ella lo niega y afirma, por su juramento, que no querría que el diablo la tirara fuera de su prisión.

[El sábado 3 de marzo, preguntada si había visto o conocido a Catalina de La Rochelle, respondió que sí, en Jargeau y en Montfaucon-en-Berry. Preguntada si la dicha Catalina no le mostró a una dama vestida de blanco que decía aparecerle a veces, respondió que no. Preguntada, el mismo sábado 3 de marzo, sobre lo que le había dicho esa Catalina, respondió que la dicha Catalina le había dicho que una dama blanca venía a ella, vestida de tela de oro, que le decía a la dicha Catalina que fuera a las buenas ciudades, y que su rey le daría heraldos y trompetas para anunciar que quien tuviera oro, plata o tesoro escondido, lo trajera de inmediato; y que aquellos que no lo hicieran, y que tuvieran tesoros escondidos, la dicha Catalina los conocería bien y sabría encontrarlos; y que eso sería para pagar a las gentes de armas de la dicha Juana. A lo que la dicha Juana respondió a la dicha Catalina que volviera a su esposo, hiciera su hogar y alimentara a sus hijos. Y para estar segura, habló con santa Catalina o santa Margarita, quienes le dijeron que lo hecho por esta Catalina no era más que locura y vacío total. Y sobre el asunto de esta Catalina, la dicha Juana escribió a su rey, para que él le dijera qué debía hacer al respecto; y cuando la dicha Juana se presentó ante su rey, le dijo que lo hecho por la dicha Catalina era locura y vacío total. No obstante, el hermano Richard quería que se pusiera en práctica; y el hermano Richard y Catalina estaban muy descontentos con la dicha Juana. Preguntada si no habló con Catalina de La Rochelle sobre ir a La Charité, respondió que la dicha Catalina no aconsejaba a la dicha Juana que fuera allí; y que el tiempo estaba demasiado frío; y que la dicha Juana no iría. Asimismo, el 3 de marzo, la dicha Juana confesó haber dicho a la dicha Catalina, que quería ir hacia el duque de Borgoña para hacer la paz, que no se encontraría paz allí, si no era por el filo de la lanza. Asimismo, la dicha Juana confesó haber preguntado a esa Catalina si la dama venía todas las noches; y por eso dormiría con ella, como lo hizo; y vigiló hasta medianoche y no vio nada, y luego, cuando llegó la mañana, preguntó a la dicha Catalina si había venido la dama; y la dicha Catalina respondió que la dama había venido, y que en ese momento la dicha Juana dormía, y no pudo despertarla. Y entonces la dicha Juana preguntó a la dicha Catalina si la dama no vendría al día siguiente; la dicha Catalina respondió que sí. Por esta razón, la dicha Juana durmió durante el día, para poder vigilar por la noche; y, la noche siguiente, la dicha Juana durmió con la dicha Catalina y vigiló toda la noche; pero no vio nada, aunque a menudo preguntaba a la dicha Catalina si la dama vendría; y la dicha Catalina respondía: "Sí, pronto!"]

Artículo 57. “Asimismo, la dicha Juana, el día de la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, hizo reunir todos los hombres de armas del dicho Carlos, para marchar al ataque contra la ciudad de Paris, conduciéndolos ante la dicha ciudad, prometiéndoles que volverían a entrar, ese día, en esa ciudad y que lo sabía por revelación; y ella hizo tomar todas las disposiciones que pudo para asaltar la dicha ciudad. Sin embargo, no temió negar esto en justicia delante de ustedes. Asimismo, en muchos otros lugares, como en La Charité-sur-Loire, en Pont-l'Evêque, y también en Compiègne, cuando ella asaltó el ejército del duque de Borgoña, hizo muchas promesas y anunció fuertes predicciones, que decía saber por revelación, que no se realizaron en absoluto; sino todo lo contrario ocurrió. Ella ha negado delante de ustedes haber hecho tales promeses y tales predicciones, eso porque no se realizaron como ella había dicho; sin embargo, personas dignas de confianza han reportado que esas promesas habían sido dichas y publicadas por ella. Y también en el asalto a Paris, ella ha dicho que miles de millares de ángeles la asistieron, que estaban listos para llevarla al paraíso si moría. Y sin embargo, sobre la pregunta que se les hizo, por qué, a pesar de su promesa, ocurrió que no solamente su entrada a Paris no ha tenido lugar, sino que muchos de su ejército, y ella también, habían sido lastimados con atroces heridas, incluso muertos, se nos narra Juana respondió: “Jesús ha fallado a su promesa”.

A este quincuagésimo séptimo artículo, Juana respondió sobre el comienzo del artículo: “He respondido anteriormente; y si me preguntan más sobre ello, con gusto responderé más adelante." Asimismo, al final del artículo, que Jesús le había fallado, lo niega.

[El sábado 3 de marzo, interrogada sobre lo que hizo en los fosos de La Charité, respondió que allí ordenó un asalto; y dijo que no arrojó ni hizo arrojar agua bendita por manera de aspersión. Interrogada por qué no entró en dicha ciudad, ya que tenía el mandato de Dios, respondió: "¿Quién les dijo que tenía mandato de entrar?" Interrogada si no recibió consejo de sus voces, respondió que quería venir a Francia; pero los hombres de su parte le dijeron que era mejor ir primero ante La Charité.

Interrogada, el martes 13 de marzo, si cuando fue ante París recibió una revelación de sus voces para ir allí, respondió que no; pero fue a solicitud de caballeros que querían hacer una escaramuza o demostración de valentía; y tenía la intención de ir más allá y cruzar los fosos. Interrogada si, al ir ante La Charité, recibió una revelación, respondió que no; pero fue a solicitud de los hombres de armas; como dijo antes. Asimismo, el mismo martes, interrogada si no recibió una revelación para ir a Pont-Lévêque, respondió que, desde que tuvo la revelación en Melun de que sería capturada, se confió más a menudo, debido a la guerra, a la voluntad de los capitanes; y sin embargo no les decía que había recibido una revelación de ser capturada. Interrogada si fue bien hecho, el día de la Natividad de Nuestra Señora, ya que era fiesta, asaltar París, respondió: "Es bien hecho guardar las fiestas de Nuestra Señora", y, según le parece, en su conciencia, de un extremo al otro.]

Artículo 58. “Asimismo, la dicha Juana ha hecho pintar su estandarte y hacer representar en él dos ángeles asistiendo a Dios sosteniendo el mundo en su mano, con las palabras JHESUS MARIA, y otras pinturas; y ella ha hecho eso por el mandato de Dios, que le ha revelado por medio de los ángeles y de los santos. El tal estandarte ha sido puesto en la catedral de Reims, cerca del altar, cuando el dicho Carlos fue ungido, queriendo que los otros honrasen singularmente este estandarte, por soberbia y vanagloria. Ella ha hecho pintar también sus armas, en las cuales ella puso dos lirios de oro en campo de azur, y en el corazón de los lirios, una espada de plata con empuñadura y cruz de oro, la punta levantada y coronada con una corona de oro. Lo que parece pertenecer al lujo y la vanidad, no a la piedad y a la religión; y atribuir tales vanidades a Dios y a los ángeles, es ir contra la reverencia debida a Dios y a los santos”.

Contra este quincuagésimo octavo artículo, Juana respondió: “Ya he respondido esto”. Y sobre el contradicho presentado por el procurador, respondió: “Yo me encomiendo a Nuestro Señor”.

[El martes 27 de febrero, interrogada sobre si tenía un estandarte cuando fue ante Orléans y de qué color era, respondió que sí, con un campo sembrado de lirios; y figuraba el mundo, y dos ángeles a sus lados eran de color blanco, de tela blanca o de becerro. Y estaban escritos estos nombres: JHESUS MARIA, como le parece; y estaba bordado con seda. Interrogada si estos nombres: JHESUS MARIA estaban arriba, a un lado o abajo, respondió que a un lado, como le parece. Interrogada si prefería su espada al estandarte, respondió que prefería el estandarte a la espada, cuarenta veces. Interrogada quién hizo que se pintara lo que había en él, respondió: "Ya os he dicho bastante que no hice nada sino por mandato de Dios." Item dijo que llevaba su estandarte, cuando entraba en el campamento enemigo, para evitar matar a alguien; y dijo que nunca mató a ningún hombre.

Asimismo, el sábado 3 de marzo, dijo que su estandarte estuvo en la iglesia de Reims; y le parece que estuvo bastante cerca del altar y que ella misma lo sostuvo un poco; y no sabe si el hermano Richard lo sostuvo.

Asimismo, el sábado 10 de marzo, interrogada si en su estandarte estaba pintado el mundo y dos ángeles, respondió que sí, y no tuvo nunca más que uno. Interrogada cuál era el signo o significado de tener a Dios sosteniendo el mundo y los dos ángeles, respondió que las santas Catalina y Margarita le dijeron que tomara el estandarte y lo llevara con valentía; y que hizo poner en pintura al Rey del cielo. Y esto lo dijo a su rey, aunque en contra de su voluntad. Y no sabe otra cosa sobre el significado. Interrogada si no tenía escudo y armas, respondió que nunca tuvo; pero su rey dio a sus hermanos un escudo de azur con dos lirios de oro y una espada en el medio; armas que ella describió a un pintor en la ciudad de Ruan, porque le había preguntado qué armas tenía. Item dijo que eso fue dado por su rey a sus hermanos, para su placer, sin su solicitud y sin revelación.

El sábado 17 de marzo, interrogada quién la decidió a hacer pintar los ángeles en su estandarte, con brazos, pies, piernas y vestimentas, respondió: "Ya tenéis respuesta sobre eso." Interrogada si hizo estos ángeles como aparecían a ella, respondió que los hizo pintar como están pintados en las iglesias. Interrogada si alguna vez los vio de la manera en que fueron pintados, respondió: "No os diré otra cosa." Interrogada por qué no pintó la claridad que venía a ella con el ángel y sus voces, respondió que no se lo mandaron. Asimismo, el mismo sábado 17 de marzo, interrogada si los dos ángeles pintados en su estandarte representaban a San Miguel y San Gabriel, respondió que solo estaban allí para el honor de Nuestro Señor, que estaba pintado en dicho estandarte. Y dijo que hizo esta representación de dos ángeles para el honor de Nuestro Señor que estaba figurado sosteniendo el mundo. Interrogada si los dos ángeles figurados en el estandarte eran los dos ángeles que guardaban el mundo, y por qué no había más, dado que se le mandó por Nuestro Señor que tomara ese estandarte, respondió: "Todo el estandarte fue mandado por Nuestro Señor, por las voces de las santas Catalina y Margarita que le dijeron: 'Toma el estandarte por mandato del Rey del cielo' y porque las Santas le dijeron: 'Toma el estandarte por mandato del Rey del Cielo', hizo esta figura de Nuestro Señor y de dos ángeles. Y del color y de todo, lo hizo según su mandato. Interrogada si entonces preguntó a sus santas, en virtud de ese estandarte, si en todas las batallas en las que se involucrara obtendría y tendría la victoria, respondió que las santas le dijeron que lo tomara con valentía y que Dios la ayudaría. Interrogada quién ayudaba más, ella al estandarte o el estandarte a ella, respondió que la victoria del estandarte o de ella misma, mujer, todo debe ser atribuido a Nuestro Señor. Interrogada si la esperanza de tener victoria estaba fundada en su estandarte o en ella misma, respondió que la esperanza de la victoria estaba fundada en Nuestro Señor y no en otro lugar. Interrogada, si otro hubiera llevado el estandarte, habría tenido también buena fortuna, como ella la tuvo al llevarlo, respondió: "No lo sé y lo dejo en manos de Nuestro Señor." Interrogada si uno de los hombres de su partido le hubiera dado un estandarte perteneciente a su partido, y ella lo hubiera llevado, habría tenido la misma buena esperanza en ese estandarte que en el suyo propio, que le fue impuesto por Dios, y especialmente si le hubieran dado el estandarte de su rey, respondió: "Prefería llevar el estandarte que me fue ordenado por Nuestro Señor; pero, en todo caso, me esperaba a Nuestro Señor." Asimismo, el mismo sábado 17 de marzo, interrogada si no hizo girar su estandarte alrededor de la cabeza de su rey al desplegarlo, respondió que no sabe haberlo hecho. Interrogada por qué su estandarte fue llevado en la iglesia de Reims, en la unción de su rey, más que los estandartes de otros capitanes, respondió que se había esforzado por ello, y que era justo que estuviera en honor.]

Artículo 59. “Asimismo, en Saint-Denis en Francia, la dicha Juana ofreció e hizo poner en la Iglesia, en lugar elevado, la armadura en la cual ella había sido herida, durante el asalto hecho contra la ciudad de Paris, para que fuera honrado por las personas como reliquias. Y, en la misma ciudad, ella hizo encender velas de cera, con las cuales derramaba la cera liquida sobre la cabeza de los pequeños niños, prediciendo sus fortunas en el provenir, y, sobre ellos, a través de sortilegios hacía gran número de adivinaciones”.

A este quincuagésimo noveno artículo, Juana respondió: “Ya he respondido”, en cuanto a las armaduras; y en cuanto a las velas encendidas, derramadas gota a gota y destiladas, lo niega.

[El sábado 17 de marzo, interrogada sobre qué armas ofreció en Saint-Denis, dice que era una armadura blanca completa, tal como corresponde a un hombre de armas, con una espada; y que esta espada la había ganado frente a París. Interrogada con qué fin ofreció esas armas, respondió que lo hizo por devoción, como es costumbre entre los hombres de guerra cuando están heridos; y, dado que había estado frente a París, ofreció dichas armas a Saint-Denis, ya que es el grito de Francia. Interrogada si lo hizo para que se adoraran esas armas, respondió que no.]

Artículo 60. “Asimismo, la dicha Juana, despreciando los preceptos y las sanciones de la Iglesia, ha rechazado muchas veces jurar decir la verdad en justicia, generando allí la sospecha de haber hecho o dicho ciertas cosas, en materia de fe o de revelaciones, que ella no osa descubrir a los jueces eclesiásticos, temiendo por ella misma un castigo merecido; es esto lo que ella ha suficientemente confesado, o eso parece, cuando a esta proposición ella ha alegado en este juicio el proverbio “por haber dicho la verdad, seguido las personas son colgadas”; ella ha dicho: “No sabrán todo”, y “preferiría tener la cabeza cortada que decirles todo”.

A este sexagésimo artículo, Juana respondió que solo ha tomado tiempo para responder más seguramente a lo que le preguntaban; y en cuanto a la conclusión, dijo que temía responder y ella ha tomado un plazo para saber si ella debía hablar [sobre lo que le preguntaban]. Asimismo, dijo que en cuanto al consejo de su rey, porque no toca al juicio, no lo ha querido revelar. Y del signo traído al rey, ella lo ha dicho porque los hombres eclesiásticos la han condenado a decirlo.

"Or, el jueves 22 de febrero, al ser interrogada si, cuando la voz le mostró a su rey, no había luz, respondió: 'Pase adelante'. Asimismo, al ser preguntada si no vio ángeles sobre el dicho rey, respondió: 'Déjenme en paz y pase adelante.' Asimismo, dijo que, antes de que su rey la pusiera en acción, tuvo varias apariciones y bellas revelaciones. Al ser preguntada de qué tipo, respondió: 'No se lo diré; aún no tendrán respuesta sobre esto; pero envíen a consultar al rey, y él se los dirá.'
Asimismo, el sábado después de los Brandons, 24 de febrero, nosotros, el obispo, expusimos a Jeanne que jurara pura, simple y absolutamente, y sin condiciones; y de ello fue requerida y amonestada tres veces. Ella dijo: 'Déjenme hablar'; y añadió: 'Por mi fe, ustedes podrían pedirme cosas que no les diré.' Asimismo, dijo: 'Quizás sobre muchas cosas que podrían pedirme, no les diré la verdad en cuanto a mis revelaciones; porque, porventura, podrían obligarme a decir algo que he jurado no decir: y así sería perjura, lo cual ustedes no deberían querer.' Item: 'Yo se los digo; cuídense bien de lo que dicen ser mi juez. Asumen una gran carga y me cargan demasiado.' Item dijo que, en su opinión, es suficiente haber jurado dos veces. Al ser interrogada si quería jurar de manera simple y absoluta, respondió: 'Pueden estar satisfechos con esto; he jurado suficiente con dos veces'; y dijo que todo el clero de Ruan o de París no podría condenarla si ese clero no lo hiciera de derecho. Y añadió que en ocho días no diría todo. Asimismo, dijo que de su llegada diría la verdad con gusto; pero no diría todo. Asimismo, se le dijo que consultara a los asistentes si debía jurar o no: respondió que de su llegada diría la verdad con gusto, y no de otra manera; y que no era necesario hablar más al respecto. Asimismo, fue nuevamente advertida y se le dijo que se haría sospechosa; respondió como antes. Además, nosotros, el obispo de Beauvais, le pedimos que jurara precisamente: ella respondió: 'Voluntariamente diré lo que sé, pero no todo.' Asimismo, luego se le pidió que jurara; y amonestada bajo pena de ser cargada con lo que se le imponía: respondió: 'He jurado suficiente', añadiendo: '¡Pase adelante!' Asimismo, al ser requerida y abundantemente amonestada de jurar y decir la verdad sobre lo que concierne al proceso, y que se exponía a un gran peligro, respondió: 'Estoy lista para jurar decir lo que sepa, en cuanto al proceso, pero no todo lo que sé'; y así juró. Al ser interrogada ese mismo día, 24 de febrero, si la voz le prohibió decir todo, respondió: 'No les responderé sobre eso'; y: 'Hay ciertas revelaciones que conciernen al rey que no les diré.' Al ser interrogada si la voz le prohibió decir las revelaciones, respondió: 'No estoy informada al respecto'; y pidió un plazo de quince días para responder; y después responderá. Asimismo, pidió un plazo para responder sobre eso. Asimismo, dijo: 'Si la voz me lo prohibió, ¿qué quieren decir con eso?' Al ser interrogada nuevamente si esto le fue prohibido por la voz, respondió: 'Créenme que no fueron los hombres quienes me lo prohibieron.' Asimismo, dijo que hoy no responderá y que no sabe si debe decir o no todo lo que le ha sido revelado. Al ser interrogada si cree que desagrada a Dios que se diga la verdad, respondió al obispo que sus voces le dijeron que debía decir ciertas cosas al rey, y no a nosotros. Al ser interrogada si su consejo le reveló que se escaparía de las prisiones, respondió: '¿Debo decirles eso?' Al ser interrogada si, esa noche, la voz no le dio consejo sobre lo que debía responder, respondió que, si la voz se lo reveló, no lo entendió bien. Al ser interrogada si, en los dos últimos días en los que escuchó las voces, la luz vino con ellas, respondió que en nombre de la voz, la claridad vino. Al ser interrogada si, con esa voz, ve algo, respondió: 'No les diré todo y no tengo permiso para eso', y que su juramento no se refiere a eso. Asimismo, dijo que esa voz es bella, buena y digna, y que sobre lo que se le pregunta no está obligada a responder. Al ser interrogada si la voz que viene a ella tiene vista, es decir, ojos (y también se le había preguntado eso, porque Jeanne pidió tener por escrito los puntos sobre los que no respondía): a lo que respondió: 'Aún no tendrán eso.' Asimismo, dijo que el dicho de los pequeños es: 'A veces se ahorca a la gente por haber dicho la verdad.'
Asimismo, el martes después de Reminiscere, el 27 de febrero, al ser requerida por nosotros, el obispo de Beauvais, de hacer y prestar juramento sobre lo que concierne al proceso, respondió que, sobre las cosas que conciernen al proceso, juraría gustosamente, pero no sobre todo lo que supiera. Nuevamente le pedimos que, sobre todo lo que se le preguntara, dijera la verdad. Respondió como antes, diciendo: 'Deben estar satisfechos; he jurado suficiente.' Asimismo, dijo que, sobre lo que tenga permiso por Nuestro Señor de revelar, gustosamente dirá la verdad; pero en cuanto a las revelaciones relacionadas con su rey, no lo dirá sin permiso de su voz. Ese mismo día, al ser interrogada si las santas Catalina y Margarita están vestidas con la misma tela, respondió: 'No les diré nada más al respecto ahora', y que no tiene permiso para revelarlo; y: 'Si no me creen, ¡vayan a Poitiers!' Asimismo, dijo que había ciertas revelaciones que iban al rey, y no a aquellos que la interrogaban. Al ser interrogada si las santas que le aparecen tienen la misma edad, respondió que no tiene permiso para decir eso. Al ser interrogada si hablan juntas o una después de la otra, respondió que no tiene permiso para decirlo; y sin embargo, cada día tiene consejo de ambas. Al ser interrogada cuál le apareció primero, respondió: 'No las reconozco de inmediato'; y a veces lo supo bien, pero lo olvidó; y, si tiene permiso, lo dirá gustosamente; y está en el registro, en Poitiers. Al ser interrogada de qué figura era san Miguel cuando le apareció, respondió: 'Sobre eso, aún no hay respuesta para ustedes; y aún no tengo permiso para decirlo.' Al ser interrogada sobre lo que san Miguel le dijo la primera vez, respondió: 'No tendrán respuesta sobre eso hoy.' Asimismo, dijo que sus voces le dijeron que respondiera con valentía. Añadió además que aún no tiene permiso para revelar lo que san Miguel le dijo; y quisiera que su interrogador tuviera una copia del libro que está en Poitiers siempre que sea la voluntad de Dios. Al ser interrogada si san Miguel y las otras santas le dijeron que no las revelara sin su permiso, respondió: 'Aún no les responderé sobre eso' y: 'Sobre lo que tenga permiso, gustosamente responderé'; y que, si le prohibieron, no lo entendió. Al ser interrogada qué señal le dio por la cual supiera que era por Nuestro Señor, y que fueran las santas Catalina y Margarita, respondió: 'Ya se los he dicho suficiente, que son las santas Catalina y Margarita'; y: '¡Créame si quieren!' Al ser interrogada qué revelaciones tuvo su rey, respondió: '¡No las tendrán de mí este año!'
Asimismo, el jueves 1 de marzo, al ser interrogada qué promesas le hicieron sus santas, respondió: 'No es en absoluto de su proceso.' Al ser interrogada si le prometieron algo más que conducirla al paraíso, respondió que hubo otras promesas, pero no las dirá; y dijo que eso no concierne al proceso. Asimismo, dijo que antes de tres meses dirá otra promesa. Al ser interrogada si las santas le dijeron que antes de tres meses sería liberada de prisión, respondió: '¡No es de su proceso!' Sin embargo, no sabe cuándo será liberada. Asimismo, dijo que aquellos que quieren sacarla de este mundo podrían irse antes. Asimismo, al ser interrogada si su consejo no le dijo que sería liberada de la prisión, respondió: 'Antes de tres meses, háblenme de nuevo, y les responderé.' Y añadió que se preguntara a los asistentes, bajo juramento, si eso concierne al proceso. Y después de la deliberación de los asistentes, quienes concluyeron que sí concierne al proceso, ella dijo: 'Siempre les he dicho que no sabrán todo'; y añadió: 'Será necesario, en algún momento, que yo sea despachada; y quiero tener permiso para decirlo'; y sobre eso pidió un plazo. Al ser interrogada si las santas le prohibieron decir la verdad, respondió: '¿Quieren que les diga lo que va al rey de Francia?' Asimismo, dijo que hay muchas cosas que no conciernen al proceso. Asimismo, ese mismo jueves 1 de marzo, al ser interrogada qué señal le dio a su rey para que supiera que venía de Dios, respondió: 'Siempre les he respondido que no lo sacarán de mi boca aún. ¡Vayan a preguntárselo a él!' Al ser interrogada si ha jurado no revelar lo que se le preguntara en cuanto al proceso, respondió: 'Les he dicho en otro lugar que lo que va a nuestro rey, no se lo diré.' Al ser interrogada si no conoce dicha señal, respondió: 'No lo sabrán de mí.' Asimismo, se le dijo que eso concierne al proceso; respondió: 'Lo que he prometido mantener en secreto, no se lo diré.' Y añadió además: 'Lo he prometido en tal lugar que no puedo decírselo sin perjurarme.' Al ser interrogada a quién se lo prometió, respondió que lo prometió a las santas Catalina y Margarita; y esto fue mostrado a su rey. Asimismo, dijo que lo prometió sin que ellas se lo pidieran; y que así lo hizo Jeanne por su propia voluntad; y dijo que demasiada gente le hubiera pedido su señal si no hubiera hecho promesa a las santas. Al ser interrogada si, en su compañía, cuando mostró la señal a su rey, había alguna otra persona que no fuera él, respondió: 'Creo que no había otra persona que él, aunque cerca había mucha gente.' Al ser interrogada si vio la corona sobre la cabeza de su rey cuando le mostró la señal, respondió: 'No puedo decírselo sin perjurarme.'
Asimismo, al ser interrogada el sábado 3 de marzo, si cree que en el modo y forma en que Dios creó desde el principio [a san Miguel y Gabriel], los vio, respondió: 'No tendrán otra cosa por ahora, salvo lo que les he respondido.' Al ser interrogada si había visto o sabido por revelación que se escaparía, respondió: 'Eso no concierne a su proceso. ¿Quieren que hable contra mí misma?' Al ser interrogada si las voces le dijeron algo al respecto, respondió: 'Eso no concierne a su proceso; me remito a Señor; y si todo les concerniera, les diría todo.' Y añadió además: 'Por mi fe, no sé la hora ni el día.' Al ser interrogada si, cuando Dios le reveló que debía cambiar su vestimenta, fue por la voz de san Miguel, santa Catalina o santa Margarita, respondió: 'No tendrán ahora otra cosa.'
Al ser interrogada, el lunes 12 de marzo, si no recibió cartas de san Miguel y de sus voces, respondió: 'No tengo permiso para decirles, y en ocho días, responderé gustosamente lo que sepa.'"

Artículo 61. “Asimismo, la dicha Juana, amonestada de someter todos sus dichos y hechos a la determinación de la Iglesia militante y advertida de la distinción entre Iglesia militante y la Iglesia triunfante, ha dicho someterse a la Iglesia triunfante, rehusando someterse a la militante, declarando así su malvada opinión sobre el tema del artículo: Unam Sanctam, etc…, y se muestra aquí su error. Ella ha dicho que era a Dios, sin intermediario, que refería sus hechos, a Él y a sus santos, y no al juicio de la Iglesia.”

A este sexagésimo primer artículo, Juana respondió que a la Iglesia militante, ella quisiera tener honor y reverencia, todo lo más que pueda. En cuanto a remitir sus hechos a la Iglesia militante, dijo: “Es necesario que me remita a Nuestro Señor, quien me ha hecho hacerlo”. Interrogada si se remite a la Iglesia militante, en cuanto a lo que ella ha hecho, respondió: “Envíenme al clérigo, el sábado siguiente, y les responderé”.

[El jueves 15 de marzo, se le explicó qué es la Iglesia triunfante y la Iglesia militante; y al ser requerida en ese momento para someterse a la determinación de la Iglesia sobre lo que ha hecho o dicho, ya sea bien o mal, respondió: 'No les responderé otra cosa por el momento.' Después de las amonestaciones y requerimientos que se le hicieron, a saber, que si ha hecho algo contra nuestra fe, debe someterse a la determinación de la Iglesia, respondió que sus respuestas deberían ser revisadas por los clérigos, y después, si hay algo en contra de la fe cristiana, ella sabrá bien qué decir según su consejo; y si hubiera algo malo contra la fe cristiana que Nuestro Señor ha establecido, no lo sostendría, sino que lo rechazaría. Además, cuando se le preguntó si, sobre lo que ha dicho y hecho, quería someterse y confiar en la determinación de la Iglesia, respondió: 'Todas mis obras y todos mis hechos están en manos de Dios, y me encomiendo a Él. Les aseguro que no quiero hacer ni decir nada contra la fe cristiana; y si hubiera dicho o hecho algo que los clérigos encontraran en contra de la fe cristiana que Nuestro Señor ha establecido, no lo sostendría, sino que lo rechazaría.' Además, cuando se le preguntó si no quería someterse a la determinación de la Iglesia, respondió: 'No les responderé otra cosa ahora; pero el sábado envíenme al clérigo, si no quieren venir, y le responderé sobre esto, con la ayuda de Dios, y se pondrá por escrito.'

El sábado 17 de marzo, al ser preguntada si no cree que está obligada a responder plenamente la verdad a nuestro Santo Padre el Papa, vicario de Dios, sobre todo lo que se le pregunte tocante a la fe y el hecho de su conciencia, respondió que requiere ser llevada ante él, y luego responderá todo lo que deba responder ante él.

El sábado 31 de marzo, al ser interrogada si quiere someterse al juicio de la Iglesia en la tierra sobre todo lo que ha dicho y hecho, ya sea bien o mal, especialmente en relación con los casos, crímenes y delitos que se le imputan y todo lo que toca a su proceso, respondió que, sobre lo que se le pregunta, se somete a la Iglesia militante, siempre y cuando no se le mande hacer algo imposible de realizar; y entiende que lo que ella considera imposible es revocar los hechos que ha declarado en el proceso, sobre las visiones y revelaciones que ha dicho haber recibido de Dios, los cuales no revocará por nada del mundo. Y en cuanto a lo que Nuestro Señor le ha hecho hacer y ordenar, no dejará de hacerlo, por hombre que viva; y le sería imposible revocar eso. Y en caso de que la Iglesia le ordenara hacer algo contrario al mandato que ella dice que Dios le dio, no lo haría por ninguna razón. Cuando se le preguntó si la Iglesia militante le dijera que sus revelaciones son ilusiones o cosas diabólicas, supersticiosas o malas, ella se sometería a la Iglesia, respondió que se sometería a Nuestro Señor, a quien siempre obedecerá; y sabe bien que lo contenido en su proceso ha sucedido por mandato de Dios; y que, lo que ha afirmado haber hecho por mandato de Dios en dicho proceso, le sería imposible hacer lo contrario; y si la Iglesia militante le ordenara hacer lo contrario, no se sometería a nadie en el mundo, excepto a Nuestro Señor, a quien siempre obedecerá.

Cuando se le preguntó si cree que está sujeta a la Iglesia en la tierra, es decir, a nuestro Santo Padre el Papa, a los cardenales, arzobispos, obispos y otros prelados de la Iglesia, respondió que sí, siempre y cuando Nuestro Señor sea primero servido. Cuando se le preguntó si ha recibido mandato de sus voces de no someterse a la Iglesia militante en la tierra ni a su juicio, respondió que no responde a nada que no sea dictado por sus voces; y que sus voces no le mandan no obedecer a la Iglesia, siempre y cuando Nuestro Señor sea primero servido.

El miércoles 18 de abril, se le dijo que, debido a la enfermedad que decía tener, cuanto más temiera por su vida, más debería enmendarse; y que no tendría los derechos de la Iglesia como católica si no se sometía a la Iglesia. Respondió: 'Si el cuerpo muere en prisión, espero que lo pongan en tierra santa; y, si no lo hacen, me encomiendo a Nuestro Señor.' Ese mismo día, cuando se le preguntó, dado que ella requería que la Iglesia le diera su creador, si se sometería a la Iglesia si se le prometiera darle a su creador, respondió que sobre esa sumisión no respondería de otra manera que como ha hecho; y que ama a Dios, lo sirve, es una buena cristiana y desea ayudar y apoyar a la Santa Iglesia con todo su poder."]

Artículo 62. “Asimismo, la dicha Juana se esfuerza en escandalizar al pueblo, de inducirlo a creer firmemente todos sus dichos y predicciones, asumiendo en ella la autoridad de Dios y de sus ángeles, erigiéndose por encima de todo poder eclesiástico para meter a los hombres en el error. Así es como los falsos profetas han acostumbrado a hacer cuando introducen sectas de error y de perdición y que los separa de la unidad del cuerpo de la Iglesia: lo que es perjudicial para la religión cristiana. Y si los prelados de la Iglesias no lo remedian, podrá seguir subvirtiendo toda autoridad de la Iglesia; de todas partes se levantarán hombres y mujeres, fingiendo tener revelaciones de Dios y de los ángeles, sembrando mentiras y errores, como ha sido experimentado tantas veces desde que esta mujer se sublevó y comenzó a escandalizar al pueblo cristiano y proponer sus imposturas.”

A este sexagésimo segundo artículo, la dicha Juana respondió que el sábado responderá.

Artículo 63. “Asimismo, la dicha Juana no ha temido mentir ante la justicia, en violación a su propio juramento, y ella afirmó una y otra vez, tocando sus revelaciones, cosas contrarias y contradictorias; ella ha proferido maldiciones contra los señores y las personas notables, contra una nación entera; ella ha, sin vergüenza, pronunciado burlas y palabras ridículas que no corresponden en absoluto a una mujer santa y muestra suficientemente que han sido regida y gobernada por espíritus malvados, y no por el consejo de Dios y de sus ángeles, como ella se vanagloria. El Cristo ha dicho de los falsos profetas: “por sus frutos los conoceréis”.

A este sexagésimo tercer artículo, Juana respondió: “Yo me remito a lo que he dicho anteriormente”; y de la carga y conclusión del artículo, ella se encomienda a Nuestro Señor.

[Ahora bien, el martes 27 de febrero, dijo que tenía esa espada en Lagny, y desde Lagny hasta Compiègne llevó la espada de un borgoñón, que era una buena espada de guerra, buena para dar buenos golpes y tajos. Y dijo que, sobre dónde perdió la otra espada, eso no es parte del proceso, y por tanto no responderá sobre ello. Asimismo, el jueves 1 de marzo, dijo que habría muerto de no ser por la revelación que la reconforta cada día. Al ser preguntada si san Miguel tenía cabello, respondió: '¿Por qué se lo habrían cortado?' No vio a san Miguel desde que dejó Le Crotoy; y no lo ve con frecuencia.]

Artículo 64. “Asimismo, la dicha Juana se vanaglorió de saber que ella ha obtenido la remisión de su pecado que ha perpetuado, con un corazón desesperado, a la instigación de un espíritu maligno, precipitándose de lo alto de la torre del castillo de Beaurevoir, cuando la Escritura enseña que ninguno sabe si es digno o del amor o del odio, y por consecuencia, si es purgado o justificado de su pecado”.

A este sexagésimo cuarto artículo, respondió: “Ya les he respondido, a eso me remito”. Y de la acusación y conclusión, se remite a Nuestro Señor.

Artículo 65. “Asimismo, la dicha Juana, muchas veces, ha dicho que ella pedía a Dios que le enviara expresa revelación sobre como conducirse, por medio de ángeles y de las santas Catarina y Margarita, por ejemplo, si ella debía responder la verdad en este juicio sobre ciertas preguntas y sobre ciertos hechos que le son personales. He aquí que es tentar a Dios, requerir de Él lo que no debe ser requerido, sin necesidad, sin haber hecho la búsqueda o investigación humanamente posible. Principalmente en el dicho salto de la torre, parece manifiestamente que ha tentado a Dios.”

A este sexagésimo quinto artículo, Juana respondió que respondió antes; y que no quiere revelar lo que le ha sido revelado sin el permiso de Nuestro Señor; y que no le requiere sin necesidad [como es dicho en este artículo]; y que quisiera que Él enviara aún más, con el fin de que percibieran mejor que ella es venida de parte de Dios, a saber que ¡Él la ha enviado!

Artículo 66. “Asimismo, algunas de sus predicciones son divergentes de los derechos divinos, evangélicos, canónicos, y civiles, contrarios a las decisiones aprobadas por los concilios generales; hay allí sortilegios, adivinaciones, supersticiones; algunos formalmente, otros causativamente y otros, tocan la herejía; los errores contra la fe inducen a la perversidad herética y la favorecen. Hay predicciones sediciosas, perturbadoras que hacen obstáculo a la fe; hay predicciones que incitan a la efusión de sangre humana; algunas no son más que maldiciones y blasfemias hacia Dios, los santos y las santas; otros aún más ofensivas para las orejas de hombres piadosos. Sobre todo aquello que la dicha acusada, por una temeraria audacia, a la instigación del Diablo, ofendió a Dios y a su santa Iglesia; cometió delitos y excesos hacía ella, se mostró como una escandalosa; y, de todo eso, notoriamente difamada, esta acusada ha comparecido delante de ustedes para ser corregida y enmendada.”

A este sexagésimo sexto artículo, la dicha Juana respondió que ella es una buena cristiana; y de todos los cargos puestos en este artículo, ella se encomienda a Nuestro Señor.

Artículo 67. “Asimismo, todas y cada una de estas cosas, la dicha acusada las ha cometido, perpetuado, dicho, producidos, profesado, dogmatizado, promulgado y cumplido, tanto en la dicha jurisdicción como en otras, en muchos y diversos lugares del reino, no solamente una vez, sino en muchas ocasiones, en diversos tiempos, días y horas; ella reincidió, prestó ayuda, consejo y favor a aquellos que los han perpetrado.”

A este sexagésimo séptimo artículo, la dicha Juana lo niega.

Artículo 68. Además, por esto, desde que, por el constante rumor de la fama pública que llegó a sus oídos, no solo una vez, sino varias veces, por la reputación pública y la información obtenida sobre ello, descubrieron que la acusada estaba vehementemente sospechada y difamada, decretaron que era necesario hacer una investigación sobre ella, proceder ustedes o alguno de ustedes en relación con este asunto, y que ella debía ser citada y responder sobre estos puntos, como así se ha hecho."

A este sexagésimo octavo artículo, la dicha Juana respondió “este artículo concierne a los jueces”.

Artículos 69. “Asimismo, la dicha acusada, en todo lo anterior, fue y es vehementemente sospechosa, escandalosa al más alto punto y notoriamente difamada a los ojos de las personas honestas y serias. De eso, sin embargo, ella no se corrigió en nada, y no se ha enmendado por algún medio; bien al contrario, ella ha diferido y difiere su corrección y enmienda, se recusa y se recusó; y ella ha continuado y preservado en esos errores, continua y persevera, aunque, sin embargo, tanto de vuestra parte como la de otras notables personas, clérigos y personas honestas, ha sido instada y requerida, tanto caritativamente como de otras maneras, debida y suficientemente.”

Sobre este sexagésimo noveno artículo, Juana dijo que los delitos propuestos contra ella por el promotor, no los ha hecho; y, para agregar, ella se remite a Nuestro Señor; y que de esos delitos propuestos contra ella, no cree haber hecho nada contra la fe cristiana. Interrogada si hubiera hecho alguna cosa contra la fe cristiana, querría someterse a la Iglesia y a aquellos que les corresponde corregirla, respondió que el sábado después de la cena, ella responderá eso.

Articulo 70. “Asimismo, que todas y cada una de estas proposiciones son verdaderas, notorias, manifiestas y que sobre ellas es ejercida y se ejerce aún la voz pública y la fama; la dicha acusada las ha reconocido y confesado, muchas veces y suficientemente, como verdaderas, delante de gentes probadas y dignas en la fe, tanto en juicio como en otros lugares.”

A este septuagésimo artículo, Juana lo niega, fuera de lo que ella ha confesado.

"De estos puntos y otros que ustedes suplan, corrijan y reformen lo mejor posible, por los cuales el demandante solicita y suplica que la acusada sea interrogada, dicho demandante concluye que, habiéndose establecido estos puntos en su totalidad o en parte, según sea suficiente para justificar la solicitud, ustedes pronuncien y dicten su sentencia contra la acusada por todas y cada una de las razones aquí indicadas, y que además dicten y juzguen conforme a lo que sea de derecho y razón. Sobre esto, como corresponde, implora humildemente su oficio”.

Post a Comment

Previous Post Next Post

Popular Items