XIV Carta de Santa Teresa de Ávila

 

Al reverendo padre maestro Fray Luis de Granada, de la Orden de Santo Domingo.

JESÚS
La gracia del Espíritu Santo sea siempre con Vuestra Paternidad. Amén.

De las muchas personas que aman en el Señor a Vuestra Paternidad por haber escrito tan santa y provechosa doctrina, y que dan gracias a Su Majestad por haberle dado para tan grande y universal bien de las almas, soy yo una.

Y entiendo de mí misma que, por ningún trabajo, habría dejado de ver a quien tanto me consuela con sus palabras, si eso fuera permitido conforme a mi estado y a ser mujer. Pero, por no poder hacerlo, he tenido que buscar personas semejantes, para asegurarme en los temores en los que mi alma ha vivido durante algunos años.

Y ya que eso no lo he merecido, me he consolado de que el señor Don Teutonio me haya mandado escribir esta carta, lo cual yo no me hubiera atrevido a hacer. Mas, confiada en la obediencia, espero en nuestro Señor que me será de provecho, para que Vuestra Paternidad se acuerde alguna vez de encomendarme a nuestro Señor, que bien lo necesito, por andar con poco caudal (espiritual), expuesta a los ojos del mundo, sin tener realmente nada de lo que imaginan de mí.

Que Vuestra Paternidad entienda esto, ya sería para mí una gran merced y limosna, pues tan bien conoce lo que hay en ello, y el gran trabajo que es para quien ha llevado una vida bastante miserable. Por eso, confiando tanto, me he atrevido muchas veces a pedir a nuestro Señor que le dé a Vuestra Paternidad una vida muy larga. Quiera Su Majestad hacerme esta merced, y que Vuestra Paternidad crezca cada vez más en santidad y en su amor. Amén.

Indigna sierva y súbdita de Vuestra Paternidad,
Teresa de Jesús, Carmelita

P.D. El señor Don Teutonio, creo yo, es de los engañados en lo que a mí respecta. Me dice que quiere mucho a Vuestra Paternidad.
En pago de esto, está Vuestra Paternidad obligado a visitar a su Señoría; no se crea que lo hace sin justa causa.

Post a Comment

Previous Post Next Post